Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/04/16 00:00

Franquicias para principiantes

Para los que empiezan, aquí hay una sencilla lista de qué hacer y qué no al montar un negocio bajo este modelo.

El acompañamiento y asesoría son indispensables a la hora de entrar al sistema de franquicias Foto: FOTO: Archivo SEMANA

El negocio es atractivo: una empresa independiente que se levanta sobre la experiencia de una marca posicionada, con bajo riesgo comercial y un menor tiempo de consolidación. Sin lugar a dudas, una oferta interesante. De eso se trata una franquicia, que en términos llanos es un contrato mediante el cual el franquiciante, o dueño de una marca, cede al franquiciado la licencia sobre dicha marca para que éste tenga su propio negocio dentro de las condiciones estipuladas. Su característica principal consiste en aprovechar la experiencia previa de un empresario para minimizar el tiempo necesario para consolidarse en el mercado.
“Es como montarse a un ascensor y estar ya en el quinto piso”, dice Manuela Velásquez, gerente general de Expansión de Negocios, empresa de la que forma parte Masfranquicias. “Alguien ya hizo el proceso de prueba y error, y quien comience va a ahorrárselo; arranca haciendo uso de la experiencia, de un concepto y cuenta con el respaldo de una estructura en red”, añade.

Pero, como en todo negocio, hay que sopesar sus pros y sus contras a la hora de invertir. Un franquiciado cuenta con el apoyo del dueño de la marca y por ello permanentemente tendrá soporte y consultoría, pero esto a la vez impone unos lineamientos en cuanto a campañas, estrategias de mercadeo y diseño de publicidad de los que no se puede desviar. Esta limitación es una desventaja creativa y empresarial.
Los costos adicionales, por otra parte, también pueden ser vistos como un factor en contra. Para ingresar al negocio de franquicias hay que aportar unas regalías, cánones de publicidad y un derecho de entrada, ítems que no tendría que considerar un empresario si iniciara un negocio propio, pero que tienen una razón que los justifica dentro del sistema. Ahora, hay que mencionar que ciertas ventajas y desventajas dependen en gran medida del sector de la franquicia.

Una vez se han puesto en la balanza los aspectos positivos y los negativos, hay que empezar a decidir.
Para Manuela Velásquez, los puntos más importantes que se tiene que considerar al entrar al negocio de franquicias son:

1.Voy a ser independiente.
“Primero está la decisión de convertirse en independiente y entender las implicaciones de ello. Los clientes deben consultar con sus familias y estar seguros de que todos estén de acuerdo con la nueva medida, porque es un gran cambio. Además, hay que saber que se cuenta con el presupuesto para esto”.

2.¿A qué me comprometo?
“Es necesario saber las obligaciones que cada parte del negocio va a asumir, quién crea salidas para su negocio ya establecido y quién adquiere una franquicia de uno ya existente”.

3.¿Cuál sector?
“Hay que tener en cuenta los gustos del aspirante a franquiciado, algo que le produzca pasión porque va a invertir mucho tiempo en esto. Luego hay que informarse, a través de Internet, revistas especializadas o consultas con empresas que pueden ofrecer lo que busca. Hay que ir a conocerlas por tres razones: para acercarse al concepto de negocio y conocer los sitios donde operan, para recibir información a fondo y de primera mano hablando con los franquiciados, y para acercarse a las centrales y conocer la estructura en red que le prestará apoyo y respaldo permanentes”.

Pero esto no es lo único que hay que hacer. Una vez quedan cubiertos los puntos ya explicados, hay que poner manos a la obra y contar con la asesoría y el acompañamiento de los que saben. “Es muy importante analizar la mejor opción. Esto no es una compraventa rápida de cualquier cosa. Hay que tomarse el tiempo para analizar y poder quedarse con la mejor opción a su medida, es decir, siempre hay una opción, de acuerdo con el perfil o las expectativas de autoempleo”, dice Isabel Cristina Martínez, directora de Masfranquicias.

Aquí el camino se parte en dos: los que quieren adquirir una franquicia deben empezar un proceso de estudio de opciones para la compra; los empresarios que van a franquiciar, por el contrario, comienzan con una labor técnica que consiste en definir el concepto de negocio, los lineamientos de la empresa, el análisis de viabilidad, la estandarización de procesos y el registro de las marcas. Estos tecnicismos aseguran la estructura sólida sobre la cual se construirá el negocio y, asímismo, fortalecerán el concepto de marca. De ahí en adelante vienen el papeleo y la legalización de la franquicia.

Con un panorama del sector en mente y establecidos ya los primeros pasos a seguir, el negocio está listo para despegar. Un último consejo: “Algo que oímos mucho es que la franquicia es éxito probado, pero no hay que dejarse llevar por las apariencias. A veces vemos un negocio lindísimo al que va mucha gente y queremos franquiciar. Pero hay que preguntar minuciosamente y constatar la situación financiera de las compañías”, concluye Martínez.

No hay que dejarse deslumbrar
Si bien el sistema de franquicias se apoya en los hombros de los gigantes que ya han trabajado el sector, esto no exime al franquiciado de trabajar constante y responsablemente por el resultado. Su éxito se ve directamente reflejado en el sentido de pertenencia que adquiera con la marca, y esto se traduce en beneficios económicos para ambas partes.

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