Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2001/01/15 00:00

Fujimori: la doble nacionalidad y la doble moral

Ex presidente peruano utilizará su nacionalidad japonesa para evitar extradición

Fujimori: la doble nacionalidad y la doble moral

Ex presidente peruano utilizará su nacionalidad japonesa para evitar extradición Lima, Perú (Carlos Alberto Fuentes, especial para SEMANA).- En Perú llueve sobre mojado. Cuando muchos creían que había amainado el tsunami político provocado tras la destitución por incapacidad moral del ex presidente Alberto Fujimori y los cada vez mayores indicios de corrupción que hicieron naufragar a su gobierno, la tempestad vuelve a sacudir a la sociedad peruana, al confirmarse que el depuesto mandatario tiene la nacionalidad japonesa.

Incrédulos, abochornados, desconcertados, los peruanos no saben ahora cómo reaccionar, pues se sienten víctimas de la estafa del siglo y heridos en su autoestima, pues resulta que el que hasta antes del destape de las denuncias en su contra, era considerado el mejor presidente de la historia del Perú, no era peruano sino japonés.

¿Es qué podía postular y ejercer la presidencia teniendo nacionalidad japonesa? ¿Son válidos los actos jurídicos (privatización de empresas públicas, convenios internacionales, la firma de la paz con Ecuador, etc., etc.) firmados por su gobierno? ¿Cómo es que nadie se dio cuenta?

Estas y otras preguntas rondan ahora la cabeza de los políticos, constitucionalistas y los peruanos en general.

Pero vayamos por partes y por el principio.

La confirmación de la nacionalidad japonesa de Fujimori la hizo a mitad de semana el ministro de Justicia japonés, Masahiko Komura, quien indicó que al tener esa condición, el ex gobernante puede permanecer indefinidamente en Japón y que su gobierno puede rechazar cualquier pedido de extradición para que, junto a su asesor Vladimiro Montesinos, responda por los graves delitos de los que se le acusa, entre otros, cobro de comisiones por tráfico de armas, vinculaciones con el narcotráfico, violaciones a los derechos humanos y abuso del poder.

El registro civil de Fujimori, con el nombre japonés de Kenya Fujimori, se encuentra en la prefectura (provincia) sureña de Kumamoto. Allí fue inscrito por sus padres que inmigraron a Perú hace casi 70 años. En el registro no consta que Fujimori haya renunciado a la nacionalidad de sus ancestros.

Fujimori se encuentra en Japón desde el pasado 17 de noviembre, a donde llegó siendo aún presidente de Perú y desde donde tres días después abandonó no solo el cargo, sino también a un país que se hundía en un mar de denuncias de corrupción y a todos aquellos que contra viento y marea lo seguían defendiendo.

¿Pero es peruano o japonés?

Para el constitucionalista Francisco Eguiguren Praeli, quien integra una comisión gubernamental nombrada para revisar la validez de la legislación dictada durante los 10 años del régimen fujimorista, en este caso coinciden varios elementos por considerar.

Lo más difundido es que una persona tiene la nacionalidad del país donde nace. En el caso específico de Perú, existen dos caminos para obtener la nacionalidad: el lugar donde se nace o la nacionalidad de los padres.

Un hijo de peruanos, aunque haya nacido en el extranjero, es peruano y puede reclamar la nacionalidad como tal. El caso japonés —anota Eguiguren— es similar.

Ahora, la posibilidad de tener dos nacionalidades o asumir una nueva sin renunciar a la anterior depende de cada país.

No todos tienen derecho a una doble nacionalidad, pues para que los estados la reconozcan es necesaria la suscripción de un tratado bilateral. Por ejemplo, los peruanos pueden tener a la vez la ciudadanía peruana y la ciudadanía española y los españoles tener la nacionalidad española y peruana, al existir un convenio en ese sentido firmado entre ambos países. Esto no es posible con otros países europeos.

Para Eguiguren Praeli, el ex presidente Fujimori tiene la nacionalidad peruana por nacimiento, por haber nacido en el Perú, de lo que no habría ninguna duda (aunque por lo visto hasta ahora en la vida política peruana, nada es absoluto, todo es relativo).

El problema es que sus padres lo inscribieron en el consulado japonés, adquiriendo también, de manera automática, la nacionalidad japonesa.

¿Pero infringió la ley al postular y acceder a la presidencia del país siendo peruano pero a la vez japonés?

La Constitución Política señala que para postular y ser elegido presidente —responde Eguiguren— se tiene que ser peruano de nacimiento y Fujimori lo es.

El problema es esa otra nacionalidad concurrente frente a la cual no hizo opción al llegar a la mayoría de edad, cosa que debió hacer. Determinar si esto lo inhabilitaba para postular y ejercer la presidencia, será materia del análisis e interpretación académicas, pues la Carta Fundamental no previó un caso tan singular.

"Fujimori cumplió el requisito de ser peruano de nacimiento que lo habilitó para postular y ejercer la presidencia, pero el tema está en una nacionalidad adquirida ulteriormente de manera simultánea, sin renuncia de ninguna de las dos. Es improbable que al presentar su primera candidatura presidencial, hace más de 10 años, en 1989, Fujimori no haya estado al tanto de que tenía esa doble nacionalidad y lo haya ocultado", agrega el jurista.

Finalmente Eguiguren opina que a los peruanos no les conviene seguir dando vueltas a este asunto, "porque nos deja como idiotas que hemos sido engañados durante tanto tiempo".

Lo que debe quedar absolutamente claro, sentencia, es que todos los actos del gobierno de Fujimori no pueden tener ningún tipo de discusión, pues quiéranlo o no, fue electo por votación popular.



PROBLEMA DE LEGITIMIDAD

Otro constitucionalista, Javier Valle Riestra, (ex primer ministro de Fujimori y ex dirigente del Partido Aprista del ex presidente Alan García, asilado en Colombia), tiene una opinión más dura.

A su juicio, Fujimori actuó dolosa y maliciosamente, ocultando su verdadero estado jurídico, pues usurpó la presidencia de la República al presentarse como peruano sin serlo.

Valle Riestra explica que Fujimori no tiene doble nacionalidad sino que nunca fue peruano, pues nació bajo el imperio de la Constitución de 1933 que era su estatuto personal de derecho internacional privado. Dicha carta política establecía que la nacionalidad peruana se pierde por adquirir nacionalidad extranjera.

Desde su óptica, Fujimori podía ser peruano por ius soli, por haber nacido en Perú. Pero perdió ipso iure la nacionalidad peruana por adquirir de menor y mantener de mayor la nacionalidad japonesa de sus padres.

"Y hoy nos encontramos ante el problema de la legitimidad de las leyes que pueda haber firmado, porque son un contrafuero desde el punto de vista formal. Felizmente que solo son inconstitucionales las leyes que expidió en los seis meses anteriores a su derrocamiento, según lo establece la ley del Tribunal Constitucional. De todas maneras qué vergüenza. ¡Fuimos una prefectura japonesa durante 10 años", expresa el jurista.



EXTORSION Y ESCUDO JAPONES

Las versiones sobre la nacionalidad del depuesto gobernante peruano han sido un tema recurrente que desde hace por lo menos ocho años se comentaba en círculos políticos y periodísticos.

Incluso se publicó más de una investigación que si bien cuestionaba la nacionalidad del entonces presidente, equivocó el objetivo pues se sostuvo que había nacido en el Japón, antes de la llegada de sus padres al Perú. Ello fue negado por Fujimori y sus familiares, quienes —obviamente— no aludieron para nada la doble nacionalidad.

Hoy se afirma que era este el secreto con el que el cuestionado asesor presidencial Vladimiro Montesinos extorsionaba a Fujimori, obligándolo a prácticamente poner las manos al fuego por él, pese a las denuncias que una a una se iban acumulando sobre su cabeza.

Y no revelar este secreto habría sido con lo que Montesinos obligó a Fujimori a compartir el poder presidencial, entregándole el total manejo de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional, del Poder Judicial, el Ministerio Público y el Servicio de Inteligencia Nacional.

Desde su residencia en Japón, donde se afirma está preparando la publicación de sus memorias en las que hará más de una revelación cuyos efectos en la escala sísmica de la política peruana es impredecible, Alberto Fujimori ha declarado que utilizará su ahora revelada nacionalidad japonesa como un escudo para protegerse de la "persecución política" que —afirma— se ha desatado en su contra.

Y el hombre que lo arrastró a este laberinto del que nunca pudo salir, su ex asesor Vladimiro Montesinos, sigue ‘desaparecido’, sin que hasta ahora se tenga rastro alguno de dónde y con quién está.

Su última señal de vida ha sido la contratación de un costoso estudio de abogados en Suiza, que se encargará de evitar que se levante el secreto bancario de las cuentas donde se calcula, solo a su nombre, sin contar las de testaferros y familiares, tiene depositados más de 70 millones de dólares, producto de los presuntos manejos oscuros que perpetró al amparo de Fujimori y la enorme cuota de poder que le entregó.

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