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| 10/23/2010 12:00:00 AM

Hacia un camino seguro

La biodiversidad es la mayor ventaja competitiva de Colombia. Potenciar nuestros recursos y protegerlos es asegurar el futuro.

Crear ecodiversidad
Una entidad que lidere el uso de los recursos.

Ecodiversidad debe ser un Ecopetrol dedicado a aprovechar la biodiversidad de Colombia para generaciones presentes y futuras. Si esta es la principal riqueza y ventaja competitiva de Colombia, necesitamos una entidad con capacidad científica y comercial que lidere el proceso. Este es el momento para hacerlo, ya que esta riqueza es compartida con otros países y cada día que pasa estamos perdiendo liderazgo y oportunidades.

Cristian Samper
Director del Museo de Historia Natural del Smithsonian

Estimular el uso de la bicicleta
Disminuye la contaminación y mejora la salud.

Los carros no van a desaparecer. Menos en una sociedad en la que son símbolo de distinción. Sin embargo, sí es posible que más gente se baje del carro y se suba a la bicicleta para dejar de emitir hasta una tonelada de dióxido de carbono anual y ahorrar hasta dos millones pesos con notables beneficios para la salud física y emocional: menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, reducción de estrés y aumento en la autoestima. La sociedad también se beneficia: se construye igualdad, se reducen los vidrios –muchos polarizados– obstáculo para generar capital social. Es una tarea que demanda más ingenio que recursos. En Inglaterra, un programa les permite a los empleados obtener una bicicleta mediante leasing al autorizar una deducción de su salario. Mientras más empleados se vinculen, mayores beneficios tributarios recibe la empresa. En Holanda se otorgan puntos, luego redimibles en almacenes, por kilómetro recorrido en bicicleta. Ya hay ciclorrutas, falta brindarles más atención.

Federico Arango
Periodista y creador del blog Bestiario del balón

Aprovechar la Amazonia
El mundo pagará por la conservación de la selva.

Colombia debe valorar y aprovechar el privilegio de tener el 8 por ciento de la Amazonia planetaria, inmensa riqueza en diversidad biológica, cultural y poder geopolítico. Debe consolidar la política de conservación conjuntamente con pueblos indígenas, iniciada hace 21 años y catalogada como modelo internacional. El 85 por ciento de sus 48 millones de hectáreas ya está protegido legalmente mediante parques, resguardos y reserva forestal. Haría parte del último refugio amazónico que ayudaría a la adaptación mundial al cambio climático.

El mundo lo sabe y está dispuesto a pagar por mantener la selva en pie. En 10 años, podría pagar hasta 100 dólares por año por hectárea conservada: ingreso potencial nacional de 3.800 millones de dólares anuales.
 
La ignorancia nacional genera destrucción. Urge ordenar el caos, ante todo del sector minero, y concertar modos de mitigar impactos. Conservar culturas y selva aporta alto ingreso económico con mínima inversión y máximo beneficio social, ambiental y político.

Martin Von Hildebrand
Director de la Fundación Gaia Amazonas

Información suficiente sobre biodiversidad
La conservación de los recursos no da espera.

Tendríamos un país mejor si contáramos con suficiente información para tomar decisiones responsables respecto a nuestra biodiversidad y si lográramos comunicar a la sociedad que el bienestar de toda la población depende de los servicios que nos prestan los ecosistemas. Ello supone contar con una estrategia estatal de investigación de largo plazo, para identificar las relaciones existentes entre el funcionamiento de los ecosistemas y el mantenimiento de los servicios que prestan.

Solo así se podrá demostrar que la conservación de la biodiversidad no es una acción suntuosa que puede esperar, sino que constituye una prioridad estatal cuya atención no se puede aplazar, como no puede esperar la lucha contra el hambre, la enfermedad y la erradicación de la pobreza, con las que mantiene relaciones estrechas.

El reto es poner en marcha esa estrategia con recursos suficientes y garantizar que sus resultados se traduzcan en información adecuada para soportar la toma de decisiones por parte del Estado, los empresarios y los ciudadanos.

Eugenia Ponce de León Chaux
Directora del Instituto Alexander von Humboldt

Exportemos energía eléctrica limpia
Percibiríamos 30.000 millones de dólares anuales.

Colombia debe crear una corporación nacional de proyectos de infraestructura sostenible, donde se desarrollen ideas como la generación eléctrica de 100 gigavatios en los próximos 25 años. Con 100 represas que generen un promedio de 1.000 megavatios eléctricos cada una, sería suficiente para cientos de años.

La idea es exportar el 70 por ciento de energía eléctrica limpia. Si se vendiera a diez centavos de dólar el kilovatio hora, y si el país recibiera solo el 50 por ciento, es decir, cinco centavos de dólar por kilovatio hora, tendríamos ingresos de 30.000 millones de dólares por año. El proyecto generaría por encima de 100.000 empleos en las dos décadas y media.

El financiamiento se obtendría a través de contratos que aseguren la compra de energía eléctrica por los 25 años. Muchas empresas del mundo están interesadas en invertir en este tipo de proyectos. Conozco de primera mano que Puerto Rico y República Dominicana comprarían 10 gigavatios, y California, toda la que se le venda. Las necesidades energéticas de Estados Unidos son tan grandes que necesitan duplicar su producción para 2040.

Edbertho Leal-Quiros
PhD Universidad de California-Merced

Regalías y biodiversidad
Se necesita dinero para investigar mejor.

Estamos, sin duda, ante el momento más propicio para un cambio de fondo en la sociedad y en el modelo de desarrollo. Se respira un ambiente de optimismo. Las proyecciones económicas parecen favorables, pero debemos tener mucho cuidado con el medio ambiente y un gran respeto por la diversidad cultural y por los derechos humanos.

En el proyecto de la Ley de Regalías se contempla que 10 por ciento de esto recursos se dirijan a ciencia y tecnología. Sin embargo, sería clave que la mitad de estos dineros financien la investigación, transformación y generación de productos basados en la diversidad biológica del país. Esta va a ser la única forma de que Colombia despegue con ideas propias e innovación diferenciadora de los demás países del mundo.

La diversidad biológica ofrece al país la mejor oportunidad para adoptar un nuevo modelo de desarrollo ante la creciente demanda de los mercados mundiales de productos de origen natural.

Es hora de que la ciencia y la tecnología estén al servicio del desarrollo no solo para generar empleos sostenibles a lo largo y ancho del país, sino también para asegurar el cuidado de nuestros ecosistemas. De ellos dependen los servicios ambientales que garantizan el desarrollo y la calidad de vida de los colombianos. Si logramos una convivencia inteligente con la naturaleza, también lograremos la paz, la reconciliación y la prosperidad.

Juan Mayr, ex ministro de Medio Ambiente.

Parques ecológicos
Diversión y oportunidades desde la naturaleza.

Sueño con el Parque Ecológico Cerros de Bogotá, que brinde acceso seguro y reglamentado al montañismo, el senderismo y la escalada en roca; que promueva la cultura de la preservación y la sostenibilidad, al apropiarnos y entender el sistema de montañas, bosques, rocas y páramos, y que genere un movimiento económico vinculando a los propietarios de predios y a los habitantes de las zonas vecinas al desarrollo y operación del proyecto.

Me gustaría que se desarrollara la profesión de guía de montaña y escalada, con conocimientos en infraestructura en senderos y educación y prevención, para brindar opciones deportivas y laborales en turismo de aventura, rescate y atención inmediata y una alternativa valiosa de esparcimiento educativo para todas las generaciones, tal como existe en los cerros Ávila (Caracas), Grenoble (Francia) y en muchas otras ciudades del mundo.

Colombia es un país de montañas, rico en biodiversidad. Sueño con que este modelo de parque deportivo y educativo pueda replicarse en ciudades como Villavicencio, Armenia y Valledupar.

Fernando González Rubio
Himalayista barranquillero

Redefinir el modelo
Aprovechar la geografía y la biodiversidad.
 
Colombia debe redefinir los patrones que sostienen su modelo de desarrollo. No puede seguir siendo un exportador de bienes primarios, ni sus gobiernos pueden seguir viendo el mundo bajo la óptica de las “ayudas”, ni que el mundo siga entendiendo al país como un “problema”.

Hay que forzar un cambio de dimensiones. Debemos pasar a un modelo de inserción ofensiva que aproveche las dos ventajas competitivas que tiene el país: una posición geográfica excepcional y una de las cinco mayores riquezas mundiales en ecosistemas, especies y recursos genéticos.

Mientras que la posición geográfica nos puede permitir ser un agente crucial para extender y desarrollar la vocación integracionista latinoamericana (conectar mercados e infraestructuras), la biodiversidad nos va a permitir insertarnos en los sectores de punta que hoy concentran la mayor riqueza y desde donde se están haciendo los mayores esfuerzos por mitigar los efectos del calentamiento global.

La decisión es política. Colombia tiene los recursos genéticos y el personal calificado para acometer una tarea que puede cambiar el curso del desarrollo en el país.

Pedro Medellín Torres
Columnista y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de París 

Sin desbordamiento urbano
Es hora de pensar en el desarrollo sostenible.

Urbanista alguna vez, me preocupan los sistemas de transporte hacia la periferia, los trenes de cercanías y el desarrollo desbordado sobre el pulmón verde de las grandes ciudades. Me preocupan sus costos y consecuencias, porque son el preludio de una ciudad aún más inequitativa y más antiecológica.

La suburbanización exige cada día más infraestructura, más vías y más desplazamientos. Genera un círculo vicioso que demanda recursos escasos en forma desproporcionada. Y, en términos ecológicos, deja una tremenda huella de carbono.

Se me ocurre que frenar de tajo el desbordamiento urbano –lo que solía ser apenas sentido común– podría ser hoy una idea. Que es urgente. Que se podría hacer por referendo. Que nos daría un aire para repensar –ante un futuro de alta conectividad– la ciudad, basada en la desenfrenada movilidad de hoy. Apenas a tiempo para corregir –para la próxima generación– errores del capitalismo descontrolado. Y tomar la vía amable del desarrollo sostenible.

Juan Carlos Pastrana
Periodista

Conservar más
El Estado debe saber más de biodiversidad.

La generación del primer centenario tuvo la idea de un país rico, lleno de oportunidades, ocupado en altiplanos y costas, con una naturaleza exuberante, cuyo futuro dependía de la tenacidad de los emprendimientos. En el segundo centenario ya se ha consumido parte del capital natural, sin superar la pobreza. En medio de crisis ambientales globales, naturaleza es hoy biodiversidad, y Colombia aparece como el segundo país más rico del mundo, pero la naturaleza sigue retrocediendo. Hay correlación entre crecimiento económico y déficit ecológico. Hay algo equivocado en la propuesta de desarrollo.

El Estado debe reforzar la investigación de la biodiversidad, conocerla mejor y saber dónde está. Lograrlo implica meterse la mano al bolsillo. Se necesita inversión, pues la actual es mínima, muy inferior a su importancia. Además, es clave armonizar las diferentes instancias, esto se refiere a una política de gestión, una política de Estado de largo plazo, ya que los temas referentes a la biodiversidad no se resuelven en corto tiempo.

La biodiversidad es fuente de bienes y servicios, soporte y regulación de la vida y la actividad económica. Pero la megabiodiversidad, más que riqueza económica, es complejidad socioecológica. Tener mucha biodiversidad nos debería hacer más prudentes al tratar el territorio, pues la tendencia anuncia un futuro generalizado de inseguridad ambiental, porque estamos pasando umbrales de cambio irreversibles. Conservar debería ser parte de una nueva forma de construir país. La biodiversidad podría ser además base de nuestra identidad, en un mundo biológicamente empobrecido y globalizado.

Germán I. Andrade
Biólogo y profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes
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