Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1995/12/11 00:00

¡HAIR...!

En Cartagena, 20 candidatas permitieron un homenaje al cabello. Una de ellas, María del Socorro Patiño, representante de Quindío, es la nueva reina de los rizos.

¡HAIR...!

NADIE SABE A ciencia cierta cuál es el cabello ideal. Cada uno tiene su propio concepto. Hay quienes lo prefieren liso, otros ondulado, unos más largo y mucha fanaticada tiene el corto. En cuanto al color, ni se diga. Castaño, negro, cenizo, rubio, canela... las tonalidades van y regresan sin que nadie se ponga de acuerdo sobre cuál de ellas es la más adecuada.
Con el cabello ocurre lo mismo que con la belleza, el asunto se define por gustos. Unos las prefieren rubias, mientras otros creen que no hay nada mejor que una pelinegra. Y qué decir de quienes dicen que lo más exótico es una pelirroja.
Bajo esos parámetros se ha movido la moda del cabello. Sin duda alguna éste ha sido protagonista en los momentos históricos de la humanidad. El cabello es algo así como un símbolo de protesta que cambia como un camaleón para darle paso a un símbolo de vanidad. En los años 60 los hipies impusieron la moda del cabello largo y totalmente desgreñado. En los 50 la moda corrió por cuenta del cine y el pelo se llevaba corto y engominado. Para protestar por la guerra de Vietnam, los estadounidenses dejaron el corte militar y se unieron a las filas de los hipies. Y sus cabellos sólo volvieron a relucir cuando se le puso fin a la guerra.
Los años 90, marcados por el libertinaje y la independencia de la familia, llegaron con la moda de los punk y cabezarrapadas, símbolos de represión y mano dura. Un movimiento que empezó a defender los principios del fascismo y de paso se declaró enemigo de quienes consumen droga o alcohol. Entre su original vestuario -botas reforzadas con puntera de acero y chaquetas negras- no podía faltar la cabeza rapada pintada con símbolos nazis como la esvástica.
El movimiento verde, en Europa, decidió que el pelo semicorto, entre hipie y años 50, era una forma de identidad. Las mujeres de los movimientos feministas creen que la mejor manera de protestar por la vanidad es llevar un corte de cabello estilo recluta. Claro que algunas lo prefieren al estilo Liza Minelli.
La mujer de hoy, que decidió incursionar en el mundo ejecutivo, considera que una de las partes más importantes de su presentación personal tiene que ver con el cabello. Y así como le dedica largas horas a sus juntas de negocios, igual tiempo le destina a su peluquería los fines de semana. Ante todo considera que el cabello debe lucirse brillante, sedoso, sin una sola gota de grasa y suelto como sus ideas. En cuanto al largo y el color, dependen no tanto del gusto sino de la figura. Que sea rubio o negro está sujeto muchas veces al estado de ánimo y al cambio de look que se pretenda. Cuando la depresión y los problemas agobian, una terapia que recomiendan los siquiatras y sicólogos es cambiarle la cara a la vida a través del cabello.
Este ha sido protagonista en la evolución de la mujer y bajo esos parámetros no podía quedar por fuera de un concurso de belleza. La vanidad femenina empieza por su cabello, entonces qué mejor que rendirle un tributo. Silueta, una de las firmas patrocinadoras del certamen, decidió meterle mano al asunto y desde hace varios años elige a la Señorita Silueta. Quien gana se saca el premio gordo con un contrato exclusivo de publicidad durante un año, constantemente viaja al exterior a realizar trabajos de fotografía y desfiles con prestigiosas casas de moda y muchos creen que el premio de Silueta es tan importante como el de la propia Señorita Colombia. Algunas de las que han ganado el mejor cabello han encontrado en este título el trampolín para sus carreras en la televisión.
Por esa razón, en cada una de las diferentes ediciones del reinado, la elección del cabello más lindo ha logrado crear una enorme expectativa. Este año los organizadores montaron un atractivo espectáculo exclusivo para la prensa, la cual tenía a su cargo la elección de la ganadora. Pero el agua les jugó una mala pasada y muchos se quedaron con los crespos hechos. De los jardines del hotel Hilton, adornados para la ocasión, hubo que improvisar la velada en uno de los salones de conferencias. Allí, en una pequeña tarima rodeada por cientos de fotógrafos y camarógrafos, se llevó adelante el concurso.
Después de cuatro horas de ires y venires, los periodistas eligieron a la ganadora. Primero fue un trío integrado por Quindío, María del Socorro Patiño; Atlántico, Claudia Eusse Jiménez, y Valle, Claudia María Rodríguez. Al final la votación se inclinó por María del Socorro. Su elección fue bien recibida por los asistentes pues su cabello, más que castaño, sedoso y brillante, representa a aquellas mujeres para las que la prioridad de su vida es la belleza y la vanidad.
Definitivamente la representante de Quindío mostró un cabello sano y voluminoso que cumplía con todos los requisitos necesarios para someterse a una jornada de intensos trabajos. Durante los próximos meses esta hermosa cabellera castaño claro aparecerá en varios comerciales en la pantalla chica y en las páginas de los principales diarios y revistas del país.
Es así como, durante un año, reinará Maria del Socorro Patiño. Su rostro y cabello le serán familiares a los colombianos como lo fue en su momento el de Maria José Barraza. Atlántico y Valle quedaron con los premios de consolación, pero para ellas también habrá oportunidades de trabajo y de desfiles porque, como dicen por ahí, las tres tienen el pelo lindo y chévere...

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