Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1986/08/18 00:00

HERPES QUE LADRA NO MUERDE

El virus que cambio las costumbres sexuales norteamericanas ya sólo le importa a los científicos

HERPES QUE LADRA NO MUERDE

Hace dos años, la noticia de que miles de norteamericanos sufrían de herpes desató una histeria colectiva, que registraron ampliamente las carátulas de las principales revistas de ese país y del mundo. Sin embargo, el descubrimienta de una enfermedad aún más impactante por sus mortales características, el SIDA, desplazó el foco de la histeria. Hoy, cuando investigaciones científicas indican que por lo menos una cuarta parte de los adultos norteamericanos están afectados por herpes genital, la noticia sólo merece un registro en páginas interiores de los periódicos. No importa que las investigaciones también señalen que el virus del herpes se esté extendiendo con una furia mayor de la que inicialmente se le atribuyó, y a menudo por cuenta de personas que no muestran signos evidentes de haber contraído la enfermedad.
Pero además, estos descubrimientos han carecido de espectacularidad porque simplemente confirman que la enfermedad es generalmente inofensiva: la gran mayoría de sus portadores pueden llegar a morirse de viejos, sin haberse dado cuenta de que durante años tuvieron herpes.
A pesar de que ha sido claramente eclipsado ante la opinión pública por el SIDA, el herpes genital ha seguido estudiándose por parte de los científicos, que cada vez obtienen conclusiones más claras sobre sus perspectivas y sus modos de transmisión, su cercana relación con las cada vez más comunes infecciones de herpes oral, sus verdaderos peligros, y sobre las necesidades tecnológicas específicas como la vacuna y la manera de prevenir a sus principales víctimas mortales, los bebés recién nacidos.
Según los científicos, "el SIDA le ha dado al herpes una nueva perspectiva: ahora que el mundo sabe que hay virus transmitidos sexualmente que pueden matar, el herpes ha perdido la mitad de su estigma". Normalmente el impacto sicológico es peor que el impacto físico. Esta es una enfermedad común y generalmente no letal. Es más importante no fumar y utilizar el cinturón de seguridad en un avión, que preocuparse por el herpes.
Sin embargo, los médicos no se toman a la ligera la epidemia del herpes. Estudios recientes realizados en Estados Unidos, indican que una cuarta parte o más de la población adulta de ese país, es decir más de 40 millones de personas, es portadora del herpes genital y el número puede estarse incrementando en cientos y miles cada año.
La principal preocupación consiste en evitar que los bebés recién nacidos contraigan por el parto el virus del herpes que ha afectado a sus madres.
Estadísticas oficiales indican que en los Estados Unidos, entre 400 y mil bebés adquieren anualmente esta enfermedad, y por lo menos la mitad de ellos se muere o sufre un daño cerebral.
Las infecciones de herpes oral y genital están más interrelacionadas y son más intercambiables de lo que mucha gente sabe. En ello juegan papel preponderante dos virus cercanos: los herpes simplex 1 y 2. El simplex 1 tiene una afinidad especial por la boca, donde puede causar fuegos y otros síntomas; el simplex 2 tiene afinidad por las áreas genital y anal, donde puede causar brotes y ampollas.
Mucha gente está infectada por ambos tipos, uno en la boca y otro en los genitales . En el momento en el que uno de los dos virus entra al cuerpo, invade el sistema nervioso y adquiere residencia permanente en las raices nerviosas y en los gangleos. Las infecciones de herpes oral se establecen en los ganglios y en la base del cerebro, mientras los genitales lo hacen en la base de la espina dorsal.
Días después de la infección, algunas personas experimentan síntomas parecidos a los de la gripa. Otras no muestran ningún síntoma o presentan lesiones menores que se asemejan a otros problemas, como las de infecciones de los folículos pilosos. Por qué el virus, una vez instalado en las raíces nerviosas, resurge periódicamente en algunas personas y no en otras, es algo que se ignora. Pero sí se sabe que al menos el 80 por ciento de los norteamericanos adultos tienen herpes oral, normalmente adquirido durante la niñez. Cualquier persona que haya tenido fuegos en el área de la boca puede ser portadora, probablemente del simplex 1.
Ambos virus se contagian a través de contacto físico directo con áreas vulnerables como las membranas mucosas de la boca o los genitales. Muchos niños se infectan cuando un adulto con un fuego los besa. Y esa puede ser altamente peligroso para los más pequeños, cuyos rudimentarios sistemas inmunológicos están pobremente equipados para controlar la infección.
No es de esperarse que las noticias del aumento del herpes genital produzcan un nuevo brote de alarma. El descubrimiento de esta infección tiene a su haber el fin de la revolución sexual iniciada en la década de los sesenta, y por cuenta de ello, se produjo un cambio profundo de las costumbres sexuales y la sensualidad de los norteamericanos, después de que revistas como la mundialmente famosa Time la anunciaran en carátula como el nuevo nombre del infierno.
Con respecto al herpes, la opinión pública agotó su capacidad de escándalo. Pero para los científicos sigue siendo un dolor de cabeza, y la única posibilidad de que el herpes vuelva a las primeras planas internacionales corre por cuenta de la probabilidad de que algún día, no muy lejano, descubran su cura.

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