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| 10/29/2001 12:00:00 AM

Herrajes amables

Gracias a los recientes avances técnicos la ortodoncia ha dejado de ser un martirio para quienes deben corregir su mordida y la postura de los dientes.

La última vez que Ana María le hizo una fiesta de cumpleaños a su hijo Jorge se sorprendió con las sicodélicas sonrisas de algunos de los invitados. Dos en particular llamaron poderosamente su atención. Y, a riesgo de pasar por maleducada, fijó su mirada en la dentadura del par de jovencitos. Así pudo cerciorarse de lo que en un principio le pareció una ilusión óptica, quizá provocada por las luces descompuestas de la miniteca. Pero era así: Juan tenía brakets morados en los dientes de arriba y verdes en los dientes de abajo. Y Esteban había escogido la audaz combinación del rojo y el amarillo, inspirado tal vez en la bandera de Bogotá. Entonces Ana María pensó en su hermano mayor y recordó los malos momentos que le tocó pasar cuando le pusieron los brakets para organizarle la mordida. Para molestarlo en su casa le decían: “Dientes de lata, vaya a cepillarse la ferretería”.

Afortunadamente la ortodoncia ha avanzado a pasos agigantados, tanto que es un error considerar que esta área de la odontología sólo se dedica a corregir y no a prevenir los problemas de mala mordida. Efectivamente, según el ortodoncista Germán Navarrete, presidente de la Asociación Colombiana de Ortodoncia —ACO—, “el primer control con el ortodoncista debe ser antes de los 7 años de edad para establecer la normalidad en el desarrollo dental y esquelético del niño. Cualquier problema en la posición de los dientes y en la formación de los maxilares que se detecte a esta edad tiene un tratamiento preventivo más rápido y menos complicado y usualmente con aparatos removibles”.

La ortodoncia correctiva conocida como brakets se utiliza, preferiblemente entre los 11 y los 13 años, cuando ya todos los dientes prácticamente están en la boca y se han formado bien las raíces. Sin embargo los dientes sanos pueden moverse a cualquier edad. La clave del éxito del tratamiento es, primero que todo, ponerse en manos de un buen profesional, quien comenzará por hacerle un estudio previo al paciente que incluye el registro de los dientes para establecer sus posiciones y radiografías panorámicas y de perfil. Esto es fundamental para hacer las mediciones correctas sobre las cuales determinará si los dientes necesitan ser llevados hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba o hacia abajo.

Según el doctor Navarrete, aunque el tratamiento de ortodoncia con brakets dura entre 15 y 24 meses, realmente no termina cuando se retiran los aparatos. Es un grave error pensar así. Cuando el odontólogo los ha retirado el paciente debe usar retenedores —paladares removibles— día y noche por un año. Y luego, sólo de noche, por seis meses. “Estos retenedores sirven para mantener los dientes en posición. Su función es evitar la recidiva dental, que es la tendencia de los dientes a volver a su posición original”, explica Navarrete.

Lo último en ortodoncia correctiva es la aparatología preajustada, que son brakets que ya traen una angulación; también están los alambres termoactivos que, con los cambios de temperatura, actúan más fácilmente sobre el diente, haciendo que los tratamientos resulten más cortos y más eficaces y, finalmente, los cementos para adherir el braket al diente que liberan flúor.

A pesar de todos estos avances los tratamientos de ortodoncia siguen siendo igual de dolorosos, particularmente al principio. Claro, nada que un buen analgésico no logre resolver. Por lo demás, los beneficios que se obtienen son enormes. Además de los puramente estéticos ayudan a preservar por más tiempo los dientes en la boca.
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