Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1984/09/10 00:00

HOGAR Y DECORACION

HOGAR Y DECORACION

TORRE DE MARFIL
La decoración es un lujo reservado a unos pocos, afirma Saúl García.
"No se puede hablar de decoración en un país en donde la gente tiene tantos problemas económicos" una primera respuesta con ganas de ser la última, para iniciar una conversacion con Saúl García sobre un tema que él domina: la decoración.
Saúl García es el dueño de una cara muy repetida para los colombianos, unas veces lo vemos dando recetas de cocina en la televisión, anunciando productos, protagonizando con Pacheco una rivalidad ficticia o metido en medio de una guerra de estrellas. Tal vez por esta repetición de su imagen quiso abrir y cerrar la conversación de un sólo golpe. Sin embargo, insistimos porque su cara menos conocida es la de decorador profesional, artífice de la belleza interior de muchas casas colombianas, lo que sumado a todos los años que lleva dedicado a este oficio lo califican y respaldan para que su opinión sea tomada en cuenta.
"En un país pobre no existe la decoración, aquí hay un puñado de ricos que pueden darse el lujo de crear un ambiente especial en sus casas, elegir un tema y desarrollarlo en forma de objetos bellos. Todo esto cuesta dinero, partiendo de la más sencilla hoja de triplex, un metro de la alfombra más barata o de cerámica nacional, son cosas que se alejan del presupuesto de la mayoría de los bolsillos. Por lo general las casas son arregladas sin ningún punto de interés, porque la gente no sabe lo que es decoración, ni tienen dinero para asesorarse de un profesional".
"Decorar es adornar, hacer un ambiente agradable y bonito, fabricarlo para que se adapte a las personas que lo van a habitar. Pero resulta que todo este asunto de la decoración pierde su validez cuando uno se encuentra frente a la realidad de la mayoría de la gente que no tiene manera de comprar un tarro de pintura, que es el principio de toda buena decoración porque siempre se debe partir de unas paredes limpias y bien pintadas. En el caso colombiano deberíamos comenzar por las ciudades, mantenerlas limpias, cuidadas, mejorar los parques, las avenidas, los barrios y hasta las fachadas de las casas. Pero siempre surge el obstáculo de la pobreza, no podemos tener ciudades bellas cuando al final de cada avenida nos encontramos con un basurero, con una zona de tugurios, ésta es nuestra realidad".

NO HAY NADA NUEVO
Según este orden de ideas, la decoración, en el sentido estricto de la palabra, es para un puñado, los que tienen capacidad adquisitiva, los demás encuentran un gran gusto colocando su carpetica tejida en lanas de todos los colores, para poner sobre el televisor o la lámina del equipo de fútbol pegada a la pared.
Si bien es cierto que la decoración no es una necesidad de primer orden y que muchos pueden tomarla como algo superficial y asunto de señoras, queda la certeza de que el hombre necesita hacer amable su vida, estar rodeado de objetos bellos, poner en su casa las cosas que le agradan y que le hacen grata la vida: la silla mullida cerca a la ventana para tener toda la luz mientras se lee, la mesita cerca para dejar el vaso, pero resulta que en la mayoría de los casos las personas se tienen que adaptar a sus casas, cuando debería ser al contrario. Esto sucede porque los mini-apartamentos son construídos al por mayor y es necesario tener mucha imaginación para no tener que arreglarlos exactamente igual a los otros doscientos vecinos, "¿qué posibilidades y qué alternativas quedan, si hasta los apartamentos con cuota inicial vienen sin closet?".
"En Colombia sí hay decoración, además hay gente muy profesional y muy creativa que trabaja en ese campo, pero hay muy poco mercado, yo insisto en que es mejor no hablar de temas que están vedados para mucha gente. En cuanto a lo nuevo, a las tendencias actuales no hay nada nuevo, desde que surgió el "art-deco" no se ha vuelto a dar una revolución de esa índole en el mundo".

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