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| 9/28/1987 12:00:00 AM

HOGAR Y DECORACION

EL MUEBLE CAMBIA
El estilo del mueble, utilizado en todos los tiempos para la comodidad o el adorno, ha evolucionado en forma paralela a las grandes corrientes artísticas. Los muebles que hoy en día lanzan al mercado fabricantes y diseñadores en todo el mundo, son el fruto de una tradición heredada por quienes esculpen la madera.
Los ebanistas inventan formas nuevas partiendo de las transmitidas por los estilos llamados de "transición", que inspirados en un pasado reciente, prefiguran los muebles del período futuro.
La evolución formal del carácter estético se relaciona directamente con las modificaciones progresivas en las técnicas de fabricación. Por ello los creadores de muebles se preocupan constantemente por equilibrar las formas con los materiales y la maquinaria de que disponen, para adaptarlas a las necesidades de la vida diaria.
La elección de las materias primas es impuesta con frecuencia por las condiciones locales o por una coyuntura económica particular. En el siglo XVII, por ejemplo, los talleres se desarrollaron principalmente en los puertos, donde descargaban maderas exóticas los barcos que llegaban con mercancias de otras latitudes.
A través de los siglos, los muebles se adaptan también a las costumbres. A principios del siglo XVIII, los brazos de los sillones se curvan, pero no por imitar el alineamiento de las patas, sino para permitir que los amplios trajes femeninos se doblen sin arrugas, según los dictados de la moda.
Los estilos y tendencias se expanden por Europa con gran rapidez, con influencias mutuas entre los distintos países. Las naciones que marcan la pauta son Francia, en los estilos del mueble de uso palaciego; en Inglaterra, en los del carácter burgués. El resto de países se limita excepto en el Renacimiento italiano y el cubismo alemán a copiar con mayor o menor libertad de interpretación los estilos del mueble francés o inglés.
De los estilos del Renacimiento (Enrique IV, Luis XIII, isabelino y jacobino) pasando por los del rococó a partir de 1700 (regencia, veneciano, georgiano y chippendale) hasta llegar a los posteriores al año 1900 (Art Nouveau, modernismo, funcionalismo y organicismo) el mueble ha evolucionado en favor de nuestra comodidad.
MUEBLES FUNCIONALES
El mueble contemporáneo tiene sus orígenes en algunos de los primeros movimientos del arte moderno. Esta afirmación puede sorprendernos, si pensamos que un mueble fabricado industrialmente en serie debe ser el resultado de estudios concienzudos sobre los materiales y sus técnicas de empleo. Sin embargo el auténtico estilo funcional se inicia por la acción de un conjunto de artistas agrupados en los movimientos de Stijl en Holanda, Nuevo espíritu en Francia y Bauhaus en Alemania.
Este tipo de mueble suprime todo elemento ornamental que no proceda de la misma estructura resuelta, con líneas de fuerza elementales y eficaces, y tiende a las formas abiertas, claras y sencillas.
EL ORGANICISMO
El novedoso estilo organicista surge como una reacción frente a la frialdad del funcionalismo y a su falta de intimidad, aun cuando los dos movimientos coexistan en el mobiliario actual. Sus principales antecedentes se ubican en la aparición de la madera moldeada, resultado de un tratamiento químico y de grandes presiones.
Para conseguir una sensación más cálida entre el cuerpo y el mueble, el diseño orgánico presenta características tales como la ausencia de líneas rectas y superficies planas, preferencia por los huecos cuando no es imprescindible la continuidad sólida de las superficies, formas flexibles y la utilización de materiales nobles (madera, metal, vidrio y telas, combinados con plásticos, goma, espuma, fibras artificiales y otros productos modernos).
Italia se incorporó a los movimientos modernos del mobiliario creando formas extremadamente redondeadas, confortables y flexibles, que le han llevado a la utilización de plásticos inflables.
Existen numerosos modelos de muebles modernos que por sus características pueden considerarse como muebles para ganar espacio. Este recurso es el resultado de diferentes métodos, uno de los cuales consiste en la posibilidad de amontonarlos cuando no están en uso. Para este fin se han diseñado sillas apilables, camas abatibles y toda una gama de muebles cuya iniciación puede buscarse en los trabajos de los ebanistas del siglo XVIII.
Otro método consiste en el empleo de muebles transformables, es decir, capaces de permitir un doble uso, como la mesa-bar, el sofá-cama, o el armario-cocina, que tienen la ventaja de ocupar el espacio de un solo mueble con la utilidad de dos o más.
Por último, se incluyen en este grupo los muebles montables y desmontables que, si bien no ocupan menos espacios, se ajustan al disponible y se pueden ampliar o reducir de acuerdo con las necesidades y las posibilidades de cada momento.
Los muebles plegables (especialmente mesas y sillas) están provistos de resortes y mecanismos que permiten con un mínimo esfuerzo reducir su volumen a formas planas de muy poco espesor, fácilmente ocultables en el interior de un armario.
Objetos pequeños de uso alternativo, como las mesas para planchar, bancos adosados a la pared, mostradores para ampliación de la zona de bar y otros análogos, pueden adoptar una disposición abatible.
Ahora bien, la necesidad de obtener amplias posibilidades de adaptación para cualquier espacio disponible ha determinado en los fabricantes la producción del llamado mueble por elementos de carácter modular, con la peculiaridad de que el módulo base se repite con o sin variantes. Ha nacido para solucionar problemas de tipo espacial y económico.
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