Sábado, 30 de agosto de 2014

INDUSTRIA DEL CUERO

| 1991/05/27 00:00

INDUSTRIA DEL CUERO

UNA INDUSTRIA QUE PROMETE
HACE 15 AÑOS, CUANDO SE REALIZO EL primer Colombian Leather Show, la industria manufacturera del cuero se hallaba en pañales. Con escasas excepciones, confeccionistas y curtidores todavía integraban el grueso grupo de artesanos nacionales con poca trascendencia dentro de la economía. Hoy, luego de innumerables esfuerzos, los cuericultores pueden reclamar un sitial de honor en el sector productivo. No sólo el gremio ha crecido en forma reconfortante, sino que las metas, esas que en un principio parecían remotas, han sobrepasado las fronteras. Ahora el reto es la conquista de Europa y el sostenimiento de una industria con calidad competitiva. Por un lado, se pretende elevar el nivel de preparación de los trabajadores directamente relacionados con la industria. Y por el otro, la Asociación Colombiana de Manufactureros del Cuero -Asocueros busca perfeccionar el diseño; es decir, conectarlo con las tendencias que rigen el patrón mundial de la moda, con el ánimo de amoldarse a los cambios y en consecuencia, generarlos para bien de la industria nacional.

Para nadie es un secreto que el orden económico del próximo milenio, en donde la unión regional prevalecera, plantea problemas en el sentido de que cada día será más difícil penetrar un mercado y conquistarlo. Antes de que culmine el siglo, el mundo verá crecer por lo menos cinco bloques económicos reconocibles: la Comunidad Económica Europea, la unión de países del sudeste asiático, el bloque de los países escandinavos, Norteamérica como tal (Canadá, Estados Unidos y probablemente México, sin fronteras), y el recientemente creado grupo del Cono Sur, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Y si Colombia no logra penetrar con solvencia dichos mercados, se verá sumergida en un total aislamiento. Para la industria del cuero es particularmente importante introducir sus productos en el mercado común europeo antes de que las puertas se cierren el próximo año con el ingreso de España. Ese es el propósito y parece que se está logrando.

LA EXPANSION
A pesar de que el bajo poder adquisitivo de los colombianos ha dificultado el crecimiento de la demanda nacional de artículos de cuero -considerados siempre como artículos de lujo-, los especialistas vaticinan un desarrollo verdaderamente importante en los años sucesivos. El sector manufacturero se encuentra a las puertas de iniciar un proceso de expansión bastante considerable en relación con las décadas pasadas. Es de esperar, entonces, que las compañías busquen tecnificar sus procesos de producción e incrementen su capacidad de empleo, en procura de alcanzar los niveles óptimos para volcarse al mercado internacional .

La creciente preocupación del gremio por adecuar la calidad de su producción a las exigencias del exterior se ha visto reflejada en cifras muy significativas. Según las estadísticas, las exportaciones colombianas de cuero han aumentado de 14 millones de dólares en 1984 a más de 110 millones en 1989, dato que ubica al sector del cuero en el quinto lugar dentro del grupo de exportadores menores. En contraste, las importaciones, concentradas en elementos para maquinaria industrial y pequeñas cantidades de pieles, pueden aumentar como consecuencia de la disminución paulatina del hato ganadero colombiano. Si la situación continúa, los expertos vaticinan que en 1992 el sector tendrá que importar pieles en mayores proporciones.
Sin embargo, lo anterior no ha sido un obstáculo para que la industria del cuero siga en aumento, sobre todo en la eficiencia de su mano de obra.
La calidad de las manufacturas colombianas, en muchos casos ha superado los estándares internacionales, lo cual contribuye a su mejor aceptación en algunos países. Eficiencia y cumplimiento han sido los valores fundamentales con los que la industria ha penetrado los mercados externos. La verdad es que Colombia compite con calidad, gracias al interés de los industriales por la modernización tanto de la mano de obra como de la tecnología utilizada.

Otras de las razones del éxito de las manufacturas nacionales en el exterior han sido las ventajas comparativas. Si bien Colombia todavía se encuentra -de acuerdo con los expertos 25 años atrás con respecto a la industria de Taiwán o la de Corea, y 15 con respecto a la de Brasil, su ubicación geográfica, así como el costo de sus pieles han contribuido a su desarrollo constante. El mercado más aprovechado ha sido Norteamérica, por su cercanía, por el alto poder adquisitivo de sus habitantes y por las políticas de comercio exterior adoptadas por estos países para esta clase de productos. Hoy el 55 por ciento de la exportaciones nacionales de cuero van a parar a los Estados Unidos, lo cual no quiere decir que no se pueda incrementar el flujo de mercancía hacia el coloso del norte, mientras se aumenta la cobertura en Europa, cuyo potencial está prácticamente inexplotado.
Todo depende de las estrategias que se adopten y del desempeño de los manufactureros.

Las perspectivas de expansión son amplias en la medida en que los productores den respuesta a las exigencias internacionales, tanto en materia de cumplimiento como en la calidad de los artículos. Colombia está en capacidad de satisfacer la demanda, sobre todo si se tiene en cuenta la retribución inmediata. La industria del cuero posee la ventaja de obtener altos niveles de ganancia con pequeños volúmenes exportados, siempre y cuando se logre la agilización de los trámites de importación de insumos y la de exportación de productos terminados. Igualmente se hace necesaria la agilización de los cupos de transporte y la exigencia de los empresarios en cuanto a la calidad total de los productos.

LA PROXIMA META
Ahora que la industria del cuero ha iniciado su viaje por los mercados internacionales, el desafío consiste en conquistarlos, porque sólo de su consolidación depende el futuro de las manufacturas nacionales. Futuro que debe comenzar desde ya con la apertura del mercado interno.
Pero la apertura debe ser gradual y organizada, con el ánimo de defender aquellas industrias que por su tamaño y falta de preparación tanto financiera como tecnológica, se verían seriamente amenazadas en medio de una apertura abrupta.

En este orden de ideas, es indispensable el acople de estructuras logísticas y financieras que faciliten el ingreso de las nuevas tecnologías. Y desde él punto de vista de la comercialización, las reglas del juego que regulan el comercio exterior deben ser claras para todos. Sin estos requerimientos, no sólo la industria del cuero, sino toda la industria nacional, se verá abocada al fracaso. Una apertura mal planeada destruiría todo el trabajo realizado por el sector manufacturero en los últimos años.

Los principales productos exportados -bolsos para mujer, línea de equipaje y marroquinería en general han demostrado que es posible competir con calidad. Falta entonces que el proceso de apertura económica contribuya de la mejor manera posible para afianzar el mercado externo. En la actualidad, la utilización de la capacidad instalada se encuentra en un 68 por ciento; sin duda, con el afianzamiento del mercado externo dicha capacidad aumentaría.

Colombia está dispuesta a competir con buenos precios.
Y además cuenta con la creatividad y preparación de sus diseñadores. Muchos de ellos han avanzado substancialmente con respecto a los italianos, los principales exponentes de la moda manufacturera del cuero en el mundo. La asistencia de la industria colombiana en las ferias internacionales, así como la sucesiva organización de eventos similares en el país, como el Colombian Leather Show, redundarán en el progreso de un sector que comenzó como una simple muestra artesanal y que ahora se da el lujo de cruzar las fronteras internacionales.

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