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| 5/1/2011 12:00:00 AM

¿Irse o quedarse?

En el mundo globalizado, irse del país ya no es sinónimo de pérdida sino de oportunidad. Sin embargo, los colombianos que se van siempre tienen en mente volver.

Que un colombiano preparado en las mejores universidades se vaya del país a buscar nuevos rumbos siempre se ha visto como una pérdida. No solo se desperdicia toda la energía que el sistema invirtió en su entrenamiento, sino otras sociedades más desarrolladas, y no la colombiana, son las que terminan beneficiándose de su conocimiento. Esa migración ha sido durante muchos años una realidad de Colombia. Cientos de jóvenes recién graduados de la universidad, con talento y ganas, se han ido al exterior a aprender inglés o a hacer una maestría; alguien afuera detectó su potencial, les ofreció una beca, un cargo de asistente en una universidad y, sin saber a qué horas, se instalaron en ese país para siempre. Otros lo han hecho por motivos de seguridad, razones económicas o por una oferta de trabajo concreta. Incluso, por amor.

Históricamente no ha habido en el país una política proactiva de estímulos para recuperar a los cerebros fugados como la que ha hecho Argentina con su programa Raíces, puesto en marcha en 2003, con el cual ha logrado repatriar a más de 600 de sus talentos. En Colombia, como dice el director de Colfuturo, Jerónimo Castro, la conexión de los colombianos exitosos con el país ha sido accidental, y propiciada por el amor que todos le tienen a su tierra. "Estrategias como la que hizo Estados Unidos luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando ofrecía oportunidades de trabajo a los científicos, ciudadanía y seguridad para su familia, aquí no se dan por el tamaño de la economía". Las condiciones de trabajo y las posibilidades de crecimiento de los profesionales los llevan a ver más incentivos afuera que adentro.

Pero las cosas están cambiando. Hoy se cree que tener a un colombiano afuera podría generar más ganancias que pérdidas. Según esta nueva tesis, un profesional ubicado en las mejores empresas o universidades del mundo puede abrirles puertas a otros colegas que se quedaron acá, ya sea para estudiar o hacer pasantías, o para propiciar otro tipo de intercambios, todo esto con el fin de hacer circular el conocimiento entre los dos países. Es, en cierto modo, lo que han hecho personajes como Rodolfo Llinás, quien, para solo nombrar un ejemplo, ha aportado su conocimiento para sacar adelante proyectos relacionados con su investigación sobre el cerebro en Maloka.

Además, la diáspora intelectual es ahora menos definitiva. "Hoy tenemos ciclos más rápidos y la gente regresa fácilmente", dice Castro. Es el caso de Clemens Caicedo, hoy director del área de oncología de Novartis Colombia, quien ha trabajado en Suiza, Bélgica, Estados Unidos y Brasil. Desde hace un año volvió a Colombia, tentado por un nuevo reto laboral. Según cifras de Colfuturo y de Colciencias, cada vez se quedan menos en el exterior los becarios que estas instituciones apoyan para su formación en otros países.

La globalización y la facilidad de conexión han hecho que hoy no se hable de fuga de cerebros sino de movilidad de conocimiento, término que acuñó Thomas Friedman en su libro La tierra es plana. "Hoy, que alguien se vaya del país no se ve como fuga, sino como oportunidad", señala el sociólogo Jorge Celis. El caso más evidente es el de India, que tuvo una diáspora de talentos hacia Europa y Estados Unidos a principios de los años cincuenta. Aunque en un primer momento este país asiático no se benefició de ello, cuando sus condiciones económicas y laborales cambiaron los indios bien posicionados en empresas del mundo llamaron la atención de inversión en su país de origen mientras que otros optaron por regresar.

En ese contexto, la verdadera tragedia sucede cuando el país pierde el vínculo. Por eso los esfuerzos de entidades como Colciencias, con su programa Capital Humano, se centran en localizar y llamar la atención de esa diáspora científica y usarla para el beneficio del país. "Los que quieran, que trabajen desde allá", dice Dorys Janeth Rodríguez, directora de Redes del Conocimiento de Colciencias. Ella tiene claro que para muchos profesionales altamente calificados aún no hay en Colombia un entorno propicio para trabajar. "Un colombiano que fue enganchado en CERN, uno de los institutos más especializados en física, aquí lo máximo que encontraría sería ser profesor. Eso sería frustrante -señala Rodríguez-. Pero él podría llevar a formar gente allá o traer colegas al país", agrega.

También se necesita crear condiciones similares a las de afuera para que aquel talento fugado que quiera regresar pueda hacerlo en buenos términos. Y ese proceso no se puede forzar, sino que debe ser natural, dicen los expertos entrevistados. Para que esto suceda se ha puesto en marcha un programa piloto de Colciencias llamado Inserción Laboral, que busca "posicionar el tema en las empresas para que vean la necesidad de insertar en sus nóminas a doctores que aporten en áreas de innovación e investigación", señala Celis. También se necesita aumentar el número de doctores en Colombia. "Desde 1984 hemos graduado apenas 2.500 doctores. En São Paulo, en un año, se gradúa ese mismo número", afirma Celis.

En opinión de algunos expertos, estas iniciativas aún son tímidas y se requiere de una política más agresiva para que muchos de los talentos vuelvan y los que están aquí ayuden a jalonar el desarrollo. Es cierto que la tierra jala, pero si no se dan las condiciones, muchos van a tener que sacrificar ese cariño para buscar mejores horizontes.
 
CLEMENS CAICEDO
DIRECTOR DE lA UNIDAD DE ONCOLOGÍA DE NOVARTIS

 
De los últimos 25 años de su vida laboral, solo ha pasado siete en Colombia. Nunca había trabajado en el país.
 
1. ¿Qué es lo mejor de vivir afuera?

Es una oportunidad única para un profesional. Abre horizontes y da una ventaja competitiva en el mundo corporativo de hoy. Muchos fracasos en movimientos internacionales de ejecutivos se dan porque el individuo o su familia no logran manejar el llamado ‘choque cultural’.

2. ¿Por qué volvió?

Porque se me presentó una oportunidad con un reto profesional muy grande trabajando para una de las mejores compañías farmacéuticas del mundo. No la quería dejar pasar y más en mi propia tierra, donde tan solo he vivido siete de mis últimos 25 años de vida profesional.

3. ¿Pagan mejor en el exterior?

 En el pasado, irse a trabajar al exterior implicaba un aumento significativo en la compensación, generalmente establecido en dólares, y eso era atractivo. En los últimos años, los salarios de los ejecutivos en Colombia han mejorado por la revaluación del peso y porque están pagando salarios competitivos para atraer verdaderos talentos.

4. ¿Es verdad que la tierra jala?

 Sin duda alguna, la tierra jala. Es el único país del mundo (he vivido en más de ocho países) en donde no tengo que darle explicaciones a nadie de por qué estoy aquí. La familia, los amigos, las costumbres y el sentido de pertenencia son factores muy importantes. Con mi trabajo puedo influir para que se hagan cosas por el país y es una sensación que me energiza.

5. ¿Se volvería a ir?

¡Nunca digas nunca! No descartaría volver a salir siempre y cuando el reto lo justifique. No estaría dispuesto a irme como lo hice, porque estaba comenzando mi vida profesional, hace 30 años.

6. ¿Si pudiera, qué importaría de donde vivió?

Muchas cosas. De los países desarrollados, como Suiza, Bélgica y Estados Unidos, la cultura,  la diversidad y los modelos de sociedades más justas e igualitarias. De Brasil, la alegría. De Suiza, el respeto y la seguridad. De Estados Unidos, el concepto de que todos tenemos las mismas oportunidades.
 
DIEGO MOLANO
MINISTRO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LAS COMUNICACIONES  (TIC)

 
Después de vivir 12 años por fuera del país, estudiando y trabajando con multinacionales, regresó a Colombia para ser el ministro de las TIC del gobierno Santos.
 
1. ¿Qué es lo mejor de vivir afuera?
Conocer otras culturas y la forma como reaccionan otras personas ante diversas situaciones, para valorar la cultura colombiana y aprender a ser tolerantes e innovadores, porque no existe una sola manera de ver y hacer las cosas.

2. ¿Por qué volvió?
Porque encontré la oportunidad de generar un mayor impacto con mi trabajo. Para mí lo más importante es la contribución que uno hace día a día con su esfuerzo para hacer que otras personas estén mejor.

3. ¿Pagan mejor en el exterior?

Aunque nominalmente los salarios son más altos, no necesariamente lo son al final del día. Después de los altos costos que implica vivir en ciertos países y los bajos beneficios de la seguridad social, no es necesariamente una renta más alta la que pagan en otros continentes.

4. ¿Es verdad que la tierra jala?

La tierra jala porque es donde uno encuentra el cariño de su gente. Es la responsabilidad de devolverle la educación a la tierra que a uno le dio la vida. En la vida hay muchas compensaciones que no son solo en dinero; disfrutar de un bocadillo con queso, el arequipe y las papas criollas no tiene precio.

5. ¿Se volvería a ir?

Absolutamente no. Seguramente viajaré mucho, pero no me interesa vivir afuera, porque ya lo hice más de doce años.

6. ¿Si pudiera, qué importaría de donde vivió?

Importaría todo el talento colombiano que vi en los países donde viví. En Canadá, en tecnología hay miles de jóvenes colombianos que son brillantes y exitosos. En Suiza, en Atlanta, en España hay colombianos que se han destacado. Todo ese capital humano sería mucho más productivo si estuviera en Colombia.
 
ANDRÉS PARDO
GERENTE DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS DE CORFICOLOMBIANA

 
Se fue a estudiar a Londres y se quedó allá por varios años. Luego, vivió en Nueva York, donde trabajó en la firma Lehman Brothers.
 
1. ¿Qué es lo mejor de vivir afuera?

Estamos en mundo globalizado donde cada vez es más importante lo que pase afuera. Abrir la mente al mundo para entender cómo se piensa allá, para aprender del mundo propio. Estudiar en universidades de Europa tiene más peso, por la calidad.

2. ¿Por qué volvió?

Llevaba un tiempo pensando en el regreso; además, la familia vive acá. Nunca había trabajado en Colombia, y era el momento de aportar algo al país, hacer patria en el sector público o en el privado.

3. ¿Pagan mejor en el exterior?

En términos absolutos, sí; pero en términos relativos, no sé. Ganaba más afuera, pero mi motivación para volver no fue la plata.

4. ¿Es verdad que la tierra jala?

Es cierto el sentimiento de querer devolverle al país lo que me ha dado. ¿Para qué sirve tener una buena educación si no se aplica en el país? Eso es un desperdicio. Se requiere responsabilidad social hacia el país.

5. ¿Se volvería a ir?

Siempre hay cosas por aprender en la vida. Si me saliera algo interesante afuera, lo pensaría, analizaría y de pronto me iría, pero no estoy tan seguro.
6. ¿Si pudiera, qué importaría de donde vivió?

La gastronomía y el nivel cultural. También la posibilidad de interactuar con personas de varias culturas. Conocer gente con una visión más global ayuda.

JUAN CARLOS ARCHILA
PRESIDENTE DE COMCEL

 
Regresó hace dos años al país.  Durante 13 años vivió en México, trabajando para la multinacional Motorola.

1. ¿Qué es lo mejor de vivir afuera?

Es clave tener esa oportunidad porque se adquieren nuevas perspectivas del mundo, nuevas formas de ver la vida y los negocios, y eso permite crecimiento personal y profesional.

2. ¿Por qué volvió?

Sentía que había llegado el momento de volver al país a trabajar por la gente acá y a aplicar algo de lo aprendido afuera.

3. ¿Pagan mejor en el exterior?

Sí, pagan mucho mejor.

4. ¿Es verdad que la tierra jala?

La tierra jala, pero aún más por razones como la familia y la gente, que pesan mucho y se extrañan cuando uno está lejos.

5. ¿Se volvería a ir?

No sé. Nada es definitivo. Las circunstancias de la vida cambian. Todo dependerá de qué retos y oportunidades se presenten en el futuro.

6. ¿Si pudiera, qué importaría de donde vivió?

Sin duda, el respeto por la vida y por las demás personas que tienen los norteamericanos y el calor humano de la gente y los tacos de México.

DAVID GONZÁLEZ
GERENTE DE INTEL CONO NORTE


Salió muy joven del país y ha trabajado al lado de los más duros de Intel en el mundo. El año pasado regresó a Colombia.
 
1. ¿Qué es lo mejor de vivir afuera?

Haber tenido la oportunidad de estar en reuniones con el gobierno chino o con grandes organizaciones en Taiwán. Ese aprendizaje y la planeación a mediano y largo plazo da múltiples ideas que se pueden implementar acá.

2. ¿Por qué volvió?

La región es un mercado grande y lo familiar, también. Sentir que se puede hacer algo por el país en un momento en que la tecnología es clave para muchas de las agendas futuras de Colombia.

3. ¿Pagan mejor en el exterior?
De pronto sí, pero la misión de venderles computadores a la clase media y a las compañías pequeñas y medianas para que aumenten su productividad es un papel fundamental y más importante.

4. ¿Es verdad que la tierra jala?

Cuando se está afuera se extraña el país, pero cuando se vive en mercados maduros se extraña la acción, y el conocimiento sucede cuando hay acción en los mercados emergentes. Acá hay acción.

5. ¿Se volvería a ir?

Cuánto tiempo voy a estar acá, no lo sé. Hay afinidad y mucho por hacer, y vamos a estar entretenidos un rato largo.

6. ¿Si pudiera, qué importaría de donde vivió?

La organización, la eficiencia de los sistemas de transporte, el que toda la sociedad tire para el mismo lado en busca del progreso y respete las normas.
 
JAIME MILLÁN
CONSULTOR INTERNACIONAL DE ENERGÍA


En 1982 salió del país con la idea de quedarse solo un par de años, pero regresó casi treinta años después.
 
1. ¿Qué es lo mejor de vivir afuera?

La seguridad y la tranquilidad que produce la certeza de los procedimientos burocráticos. Todo afuera es más fácil que en Colombia.

2. ¿Por qué volvió?

Mentalmente nunca me fui. Los amigos se burlaban de mis intenciones de volver siempre aplazadas. Finalmente, cuando me jubilé, en 2006, decidí comprar apartamento en Bogotá. La idea era pasar en Colombia por lo menos la mitad del tiempo aprovechando que una hija mía volvió al país en 2003.

3. ¿Pagan mejor en el exterior?

Colombia se ha encarecido mucho para los que ganan en dólares. Con la plata de la pensión se vive mejor afuera, aunque aquí todavía hay cosas baratas, como el servicio doméstico y los taxis, si es que los encuentra en las horas pico.

4. ¿Es verdad que la tierra jala?

Por supuesto. Pero en algunas partes, como en Washington, se puede gozar de la ventaja de estar en continuo contacto con colombianos que visitan por trabajo y con la comunidad que trabaja en los organismos internacionales. Casi todos nuestros amigos en Washington son colombianos y hablábamos todo el día de Colombia. Nos hacen falta las arepas y, naturalmente, la familia.

5. ¿Se volvería a ir?

Vivo medio tiempo por fuera, pero pienso en Colombia tiempo completo. Mis hijos ya no viven en el país y por eso pasaría más tiempo en el exterior. Por ello, y por la alcaldía de Samuel Moreno, Bogotá no nos amarra y estamos avanzando en un proyecto para mudar nuestra residencia en Colombia a Medellín.

6. ¿Si pudiera, qué importaría de donde vivió?

Las instituciones y la cultura ciudadana.

MARÍA INÉS AGUDELO
DIRECTORA DEL INCO

 
Durante el gobierno anterior fue representante de Colombia ante el FMI y luego se vinculó al BID y al Banco Mundial. Aceptó venir a liderar la transformación del INCO.
 
1. ¿Qué es lo mejor de vivir afuera?

 Washington es una ciudad interesante, tranquila y en donde no hay oportunidad para aburrirse. Estuve en el Fondo Monetario Internacional en momentos en que la institución fue el epicentro de la discusión cuando el mundo entró en crisis financiera y económica.

2. ¿Por qué volvió?

Porque me ofrecieron trabajar con un buen equipo para hacer algo muy interesante. Adicionalmente, era el momento para volver.

3. ¿Pagan mejor en el exterior?

Sí, pagan más, pero los costos para vivir también son mayores.

4. ¿Es verdad que la tierra jala?

Claro, sobre todo porque siempre hay muchas personas que a uno le hacen falta.

5. ¿Se volvería a ir?

Sí, si encuentro algo atractivo para trabajar y crecer profesionalmente, lo haría.

6. ¿Si pudiera, qué importaría de donde vivió?

Muchas cosas, pero el orden es algo que acá hace mucha falta para mejorar todos los procesos de la vida.
 
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