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| 6/23/1997 12:00:00 AM

Julio Mario Santo Domingo es una institución nacional

Desde Nueva York o París Julio Mario Santo Domingo ha tomado las decisiones más importantes del mundo empresarial colombiano en los últimos 15 años.

Julio Mario Santo Domingo es hoy por hoy el hombre más rico de Colombia. También lo era en 1982 cuando nació esta revista. Su inclusión en esta lista, sin embargo, no se deriva de su fortuna sino del papel que él y su organización están jugando en la vida nacional.

El Grupo Santo Domingo en los últimos 15 años se ha convertido no sólo en un grupo empresarial sino en un centro de poder. Lo que hace 30 años no era más que una cervecería en Barranquilla, la Cervecería Aguila, hoy es el conglomerado más diversificado del país. El Grupo participa en la actualidad en sectores como industria, finanzas, seguros, servicios, telecomunicaciones, transporte, recursos energéticos y turismo. Son pocos los países del mundo en donde un particular está presente en tantos frentes.

Santo Domingo está en todo y prácticamente todos los colombianos tienen algo que ver directa o indirectamente con él.

En un día normal un ejecutivo se despierta y posiblemente sintoniza las noticias de radio de alguna emisora del Grupo. Es posible que se traslade a su oficina en un vehículo producido por el Grupo mientras va hablando por un celular del mismo conglomerado. Son altas las probabilidades de que durante su almuerzo la bebida o incluso la hamburguesa sean del Grupo y de que el cheque o la tarjeta con que al final pague la cuenta también lo sean.

Si de casualidad tiene un viaje de negocios con seguridad lo hará en un avión del Grupo. Y por la tarde, cuando llegue a su casa, lo más probable es que se relaje antes de dormirse con una telenovela producida por una programadora del Grupo. Este grado de presencia ha convertido al Grupo Santo Domingo más que en un conglomerado económico en una institución nacional.

Esto ha generado todo tipo de reacciones, tanto buenas como malas. En términos del desarrollo económico del país los grupos económicos, con el Santo Domingo a la cabeza, han jalonado buena parte de la economía colombiana. Además de eso han creado la alternativa y, en cierto modo, el dique de los dineros del narcotráfico que se habrían tomado al país aún más de lo que se lo tomaron.El Grupo Santo Domingo se ha transformado en algo parecido a un Estado dentro del Estado. Esto ha resultado en que las reacciones que despierta sean encontradas. Los colombianos se caracterizan por un respeto frente al éxito empresarial y un rechazo frente al poder del Estado. El Grupo Santo Domingo, por la dimensión a la que ha llegado, suscita ambos sentimientos.El éxito de Julio Mario Santo Domingo como empresario merece sin duda ser objeto de admiración. En primer lugar se trata de un capital hecho limpiamente, y es el mayor contribuyente del país. La dimensión que adquirió se debe en parte a que en los años en que muchos empresarios estaban sacando sus fortunas él decidió que él se la jugaba por el futuro de Colombia. Esto le permitió adquirir a precios irrisorios empresas que con la apertura se convirtieron en minas de oro. Muchos podrían haberlas adquirido en ese entonces a esos precios, pero Santo Domingo tuvo la visión.Julio Mario Santo Domingo no es solamente un hombre muy rico, es también el único colombiano que forma parte del jet set internacional. A este exclusivo club sólo han podido entrar tres latinaomericanos: Oscar de la Renta, Carolina Herrera y Julio Mario Santo Domingo. A su casa en Barú asisten con frecuencia personajes de la talla de Henry Kissinger, Ahmet Ertegun y Barbara Walters. Su vida transcurre entre París y Nueva York y sus visitas a Colombia cada vez son más distantes. Cuando viene es para una corta reunión en Bogotá y luego descansa unos días en Barú. Su estado físico, a pesar de sus 74 años, es admirable. Santo Domingo esquía en la nieve como un profesional y donde sea que vaya se las arregla para jugar tenis todos los días.El conglomerado que construyó está constituido hoy por cerca de 100 empresas. Individualmente no todas son un modelo de eficiencia pues el mundo de los negocios cada vez es más especializado y es difícil competir en todos los frentes. Sin embargo, en términos globales, el Grupo Santo Domingo no puede ser más eficiente. Su crecimiento en los últimos años ha sido vertiginoso y en el mundo de los negocios la única medida del éxito es el P y G. En los últimos dos años sus utilidades han sumado más de 1.000 millones de dólares, y su patrimonio lo coloca entre una de las 50 fortunas más grandes del mundo. Esto ha convertido a Santo Domingo en el blanco de muchas envidias en un país donde el éxito no se perdona.Este fenomenal resultado es la suma de una ecuación formada por dos hombres muy talentosos: Julio Mario Santo Domingo y Augusto López Valencia. La permanencia de este último en la presidencia de Bavaria corresponde cronológicamente con los 15 años de vida de esta revista y, con la conformación de Bavaria como un grupo empresarial. En este Lapso se han tomado decisiones estratégicas que fueron claves en el crecimiento del conglomerado, como la de ingresar en el mundo de las comunicaciones y telecomunicaciones. Hoy es el renglón más dinámico y puede, en el siglo que se avecina, reemplazar a la cerveza como su actividad principal. Otro renglón que va a definir el futuro del Grupo es el de los recursos energéticos. Santo Domingo y López Valencia discretamente han canalizado las utilidades hacia actividades que en otras épocas se identificaban con multinacionales o con tejanos: la búsqueda de petróleo y gas. Esta es una ruleta en la cual sólo pueden participar quienes tienen bolsillos hondos, mucha audacia y mucha visión. Esos tres atributos aparentemente se reunieron en el caso del Grupo, pues las proyecciones que se tienen es que los ingresos por recursos naturales también pueden ser en el futuro comparables a los de cerveza y telecomunicaciones.La otra cara de la moneda en lo que se refiere al Grupo Santo Domingo tiene que ver con el grado de concentración de poder en la sociedad colombiana. Generalmente las sociedades tienen un sistema de contrapesos, el cual consiste en que unos poderes son independientes de otros. En algunos países el poder económico a veces tropieza con el poder político o con el poder de información.

Esa dispersión de fuerzas produce una sociedad más balanceada. En el caso del Grupo Santo Domingo confluyen el poder económico, el poder político y el poder de los medios de comunicación.

El Grupo Santo Domingo también se ha vuelto el símbolo de la participación de los grupos económicos en la política colombiana. El alto costo en las campañas presidenciales ha hecho que en los últimos años estos se hayan convertido en los financiadores del sistema político. Esta es una opción sana si se compara con la alternativa del narcótráfico. Pero no son muchos los países en el mundo donde unos pocos tienen que correr con los gastos de todo un sistema político como en Colombia. Esta tendencia no es conveniente ni para los grupos ni para el país. Pero las anteriores son solamente consideraciones filosóficas en medio de realidades económicas no discutibles. La globalización de la economía se ha traducido en que el mundo se ha vuelto de grupos económicos, y éstos han sido la base del desarrollo de países como Corea del Sur, donde en un cuarto de siglo se pasó del feudalismo a un nivel de desarrollo del primer mundo. Colombia va por ese camino y el Grupo Santo Domingo se ha convertido en el líder de este proceso.
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