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| 10/13/2002 12:00:00 AM

La carta de navegación

La economía del Valle del Cauca está creciendo más rápido que la del resto del país. ¿Qué explica este repunte y qué se necesita para que dure?

En los Ultimos meses han empezado a aparecer signos alentadores en el panorama económico del Valle del Cauca. El último de ellos llegó con la publicación, por parte del Dane, de las cifras de desempleo del mes de agosto. Mientras que en las 13 principales ciudades la tasa de desocupación en ese mes se situó en 18,1 por ciento, en Cali y su área metropolitana este porcentaje fue de 15,4 por ciento. Es decir, casi tres puntos menos. Es cierto que aún así el desempleo sigue siendo alto, pero también lo es que ha habido una mejoría notoria, no sólo frente al resto del país sino frente a lo que se observaba en la propia ciudad hace un año. En efecto, mientras que en agosto de 2001 la tasa de desocupación en Cali era de 19,6 por ciento, un año más tarde bajó más de cuatro puntos hasta el 15,4 por ciento.

La tasa no bajó porque hubiera menos gente buscando trabajo en la ciudad. Antes, por el contrario, los datos del Dane muestran que 32.000 personas nuevas salieron a buscar empleo en Cali el último año. Pero al mismo tiempo se crearon 75.000 puestos de trabajo, que permitieron absorber a estas personas y otras 44.000 que antes estaban sin ocupación. "El repunte del empleo se debe sobre todo a la industria, algo al comercio, y a una recuperación, todavía incipiente, de la construcción, explica Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Comercio de Cali. No cabe duda de que las exportaciones han contribuido", añade.

Así, durante el trimestre de abril a junio las exportaciones del Valle totalizaron 253,8 millones de dólares, un 21,4 por ciento más que en el trimestre anterior. En los primeros seis meses del año el volumen (en toneladas) de las exportaciones creció 24 por ciento frente al mismo período de 2001. "No hay que olvidar que es este volumen lo que genera el empleo", explica Julio Escobar, jefe regional de estudios económicos del Banco de la República.

En el segundo semestre las cosas pueden resultar mejores si se tiene en cuenta que la reciente devaluación incrementará la rentabilidad de las ventas externas. También porque el precio del azúcar, producto que da cuenta del 20 por ciento de las exportaciones regionales, ha subido un poco frente a los primeros meses del año. No menos importante es el efecto que tendrá el Atpa sobre las exportaciones regionales de textiles y confecciones, que durante el primer semestre habían alcanzado cerca de 30 millones de dólares.

La disminución de 4 puntos en el desempleo que reportó el Dane para la capital regional es consistente con otros indicadores. Hace poco el Sena reportó que en Cali había 1.000 vacantes que no se habían podido llenar por falta de personal con la capacitación pertinente. De otro lado, en el primer semestre de este año la producción industrial creció un 5,6 por ciento en el Valle, mientras que a nivel nacional lo hizo en un 2,7 por ciento de acuerdo con la encuesta de la Andi. Algo similar ocurrió con las ventas de la industria y con otros indicadores relacionados, como la demanda de energía. También la inflación, que de alguna manera muestra qué tan fuerte está la demanda, ha estado más alta en Cali que en el resto del país últimamente.

"Hace tres o cuatro años la región crecía por debajo del resto del país. Ahora está ocurriendo exactamente lo contrario. Esto puede ser porque la base productiva del Valle, concentrada en los artículos de consumo, es la que primero se afecta cuando hay cambios en esta variable. El repunte reciente puede ser un indicio de que, a nivel nacional, el consumo se está recuperando", explica Escobar, del Banco de la República.

No obstante, para poner en contexto estas señales de reactivación regional, hay que recordar el punto de comparación, que es el resto del país, y a nivel nacional la situación económica sigue siendo muy frágil. El crecimiento del aparato productivo todavía es muy bajo frente a lo que se necesita para aliviar la difícil situación social. Para que la economía crezca lo suficiente y se puedan atender mejor estos problemas es preciso ir más allá de la coyuntura y mirar, en un contexto más amplio, cómo está la región en las diferentes áreas que determinan la competitividad.



La agenda

Un ejercicio interesante al respecto es el que hicieron ocho entidades del sector privado, entre ellas las Cámaras de Comercio, Fenalco, el Comité Empresarial y Planeta Valle, con el aval del gobernador, para definir e impulsar lo que denominaron la agenda para el desarrollo para la región. Esta quedó plasmada por escrito e incluye 10 grandes áreas de trabajo, y dentro de ellas metas muy específicas, para ser ejecutadas en asocio con los parlamentarios de la región, los gobernantes locales y los concejales, con quienes los representantes del sector privado ya empezaron a suscribir acuerdos y hacer reuniones periódicas.

En la agenda ocupa un lugar preponderante el desarrollo de Buenaventura y el litoral Pacífico, que siempre ha sido estratégico para la región y el país, pero lo es mucho más en una economía globalizada en la que el comercio exterior desempeña un papel determinante. Por los lados del puerto en el Pacífico ya ha habido avances sorprendentes (ver artículo siguiente).

Se destacan también las acciones que tienen que ver con la competitividad a largo plazo de la región, como la educación y, no menos importante, la seguridad, que ha sido uno de los problemas más sentidos de los últimos años. Otros asuntos se circunscriben a la ciudad de Cali, como las acciones tendientes a recuperar la gobernabilidad en las empresas municipales y, más importante, impulsar el sistema integrado de transporte masivo. Este proyecto, el de mayor impacto en mucho tiempo en la ciudad, contempla inversiones por 308 millones de dólares en los próximos años. Actualmente está en la etapa de la estructuración financiera y ahora sólo falta que el Concejo de la ciudad apruebe las vigencias presupuestales futuras que la Nación exige antes de desembolsar su parte.

Son todos estos temas los que definirán la suerte del Valle del Cauca en esta y las próximas décadas. El hecho de que haya consenso sobre los mismos en las diferentes instancias de la región, después de un ejercicio de coordinación que es en sí mismo un esfuerzo valioso, facilita las cosas. Lo primero que queda claro con este ejercicio es que mucho de lo que se necesita ya empezó a hacerse y para lo que resta están claras las metas y el camino por seguir.
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