Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1989/06/12 00:00

LA CONTRARREVOLUCION DE URABA

LAS MASACRES

LA CONTRARREVOLUCION DE URABA

Cuando las masacres de campesinos en Uraba y otras regiones del pais comenzaron a formar parte esencial de la violencia política que sacude a Colombia, muchos se preguntaron que estaba pasando. Esta investigación de SEMANA sobre la contrarrevolución en la zona bananera aportó los elementos sustanciales para entender, en terminos históricos y sociológicos no solo el caso de Urabá, sino el de otras regiones donde la violencia guerrillera y la paramilitar estaba degenerando en la guerra sucia.
Ahora resulta que ellos son los colonos. Y nosotros, que llegamos a esta región hace treinta años y comenzamos a tumbar monte ¿que somos?, decía un bananero un poco pasado de copas en un hotel de Apartado. "Nosotros -gritaba mostrando los callos de las manos-somos los colonos. Conquistamos estas tierras y no nos vamos a dejar sacar. Nos vamos a hacer romper por lo que nos pertenece. Primero los sacamos nosotros a ellos". El hombre que hacia estas afirmaciones no era ni un millonario, ni un latifundista, ni un terrateniente "ausentista", hablando en el Club Union de Medellin. Se trataba de un mediano propietario de finca bananera, sin mayores pretensiones, ni delirios de grandeza, ni muchos menos con una tradicion de violencia. Sin embargo, el, como muchos otros, está llegando a la conclusión de que aqui los comunistas y los guerrilleros nos quieren acabar de sacar. Pero nosotros no nos vamos a dejar joder.
Periodista, todo lo que le estoy diciendo es verdad. Pero no vaya a poner mi nombre .

Esta verdad es, por lo menos, la que comparte la mayoria de los bananeros. En alguna medida, unos más y otros menos, están convencidos de que la tierra que les ha costado tanto sudor y tanto machete, el patrimonio por el que han gastado prácticamente toda una vida, está a punto de quedar en manos de unos "bandidos" que, no contentos con la plata que les han sacado durante años por cuenta de rescates, vacunas y boleteos, ahora quieren quedarse con las tierras, las mismas que precisamente los agricultores han tenido que abandonar debido en buena parte a este tipo de hostigamientos.

Cuando hablan, despues de asegurarse de que lo estan haciendo off the record, los bananeros afirman que el Estado nunca se preocupo por la zona de Uraba, que los empleados bananeros están tan bien pagos como los petroleros o los portuarios, que los pliegos de peticiones se negocian a punta de amenazas, que los administradores no pueden despedir a un trabajador porque su vida se pone en peligro, que las afiliaciones a los sindicatos se hacen a pistolazo limpio y que los inspectores de trabajo o los jueces de la region no pueden actuar porque las metralletas de las FARC y del EPL, no los dejan.

Otros van más allá. Afirman que el ministerio de Trabajo los ha obligado en varias ocasiones a firmar pactos ilegales, que Belisario Betancur es el gran responsable de que se haya crecido el fenomeno del "sindicalismo armado" y que en Urabá existe, hoy por hoy, un poder popular que lo único que le queda por hacer es un acta de gobierno en que declare la region como zona liberada o reclame su independencia respecto de Colombia.

"Urabá está perdido, --señor periodista. Y el país lo está dejando perder. Pero ya ha aparecido gente que se cansó de todo esto y está dispuesta a responder. Y no somos unicamente los bananeros. En Urabá hay 350 mil hectareas ganaderas y apenas 20 mil bananeras, afirma categoricamente otro bananero, quien tambien pide no ser mencionado. "Es que aquí pasan muchas cosas de las que el país no se entera. Aqui hay gente que ha sido secuestrada tres veces. Hay familias que han tenido que pagar un rescate a las FARC y otro al EPL, y ahora recibe bolelas del ELN. Una situación de estas no puede durar toda la vida. La gente se está empezando a cansar y aqui los muertos no se han comenzado a contar", afirma un ganadero, quien agrega: "A la industria del secuestro y a la del boleteo y la extorsión, en Urabá se sumó otra: la industria de la invasion. Hay gente que se volvió profesional del asunto. Invade una finca luego vende y se va para otra y vuelve a invadir. Despues de que se tomaron a Coldesa aquí cualquier cosa puede ser invadida .
Coldesa es una finca productora de palma africana de cerca de cuatro mil hectáreas, de propiedad de Colseguros, que fue invadida a mediados de 1986.

Un dirigente bananero que asegura que tiene que andar clandestinamente en Apartado, porque hace varios meses no paga vacuna, y quien se encuentra vendiendo su finca porque ya está a punto de comprar una hacienda bananera en Costa Rica, afirma: "Al país se le quiere hacer creer que los violentos somos los bananeros o los ganaderos, pero hay que preguntarse: ¿quien empezó esta guerra sucia? ¿Quien empezó a hacer masacres? Asesinaron al gerente de Cartón de Colombia, asesinaron a don Jaime Ortiz, uno de los pioneros del banano, asesinaron al almirante Melendez, asesinaron al medico liberal Arturo Roldán. Nos han matado 160 capataces y más de 60 adminisrtradores.
Y todo el mundo sabe quienes son los asesinos y nadie dice nada so pena de engrosar la lista de muertos. Mire, hemos hecho un calculo y entre Necoclí y Mutatá se pagan mensualmente cerca de 200 millones de pesos en vacuna. Y hay del que no pague a ver que le pasa. Entonces, ¿quienes son los violentos?, ¿los ganaderos?, ¿los bananeros ?".
Es que ustedes --y perdoneme que se lo diga-los de los medios de comunicacion, son en gran medida responsables de lo que está sucediendo en Urabá y en el país. Cuando mataron a Jaime Pardo Leal, ustedes le dieron carátula y gran despliegue en todos los periodicos y noticieros.
Cuando ellos matan a Pablo Emilio Guarín, un tipo cuyo unico delito era defender la democracia, la propiedad privada y ser enemigo declarado de las FARC, entonces ustedes le dan por ahi una paginita. Eso va a pasar con nosotros cuandos nos maten los guerrilleros. Si acaso nos mencionaran. Y si nos mencionan van a decir que eramos asesinos o paramilitares y todo queda como si hubiera sido un buen acto de los guerrilleros".

Para toda esta gente no es que haya peligro de una revolucion en Urabá, sino que la revolución ya tuvo lugar.
Y el dilema radica en si se deben resignar a ese hecho, o deben enfrentarlo.
"Yo ya no tengo que ir a Cuba o a Nicaragua para ver como es una revolución comunista por que ya la he vivido en Uraba" sostiene un antiguo bananero que tuvo que vender su finca en la región. La revolución, el poder popular, el fin de la propiedad privada la socialización de la tierra y el comunismo son expresiones tipicamente familiares para los empresarios del banano y los ganaderos de la zona. Para ellos, la famosa dictadura del proletariado proclamada por Marx es una realidad cotidiana. Consideran que los dirigentes obreros, apoyados por los ejercitos revolucionarios, se tomaron el poder a través de "juntas patrióticas," asambleas populares y comunas que estan remplazando las juntas de acción comunal, a los concejos municipales y a las inspecciones de policia. Ante esta situación, la prioridad para los propietarios es lo que llaman la "recuperación de las tierras. Expresión que ahora es utilizada en la derecha, con la misma convicción con la que la utilizaron en el pasado los invasores de izquierda.
Lo que está sucediendo en Urabá, es ni más ni menos, una contrarrevolución. El sentimiento generalizado es el de basta ya,. Y si la cosa tiene que ser definida a bala "a bala será" .

CUESTION DE SOBERANIA
Lo curioso es que los propietarios no están pensando en la "recuperación" de sus fincas como un problema personal. De un tiempo para acá están hablando de "soberania" y de lo que representaria para Colombia y Latinoamerica la perdida, de Uraba. No hay foro bananero o reunión de agricultores y ganaderos de la zona en el que no se repartan cartillas de geopolítica internacional en donde se advierte respecto del peligro que se cierne sobre la region ante una eventual declaratoria de independencia, y de la inmediata ayuda que prestarian los cubanos y los nicaraguenses a la Junta de gobiernos que se instalaría en la República Independiente de Urabá. No es mentira--le dice un ganadero al reportero de SEMANA--ni es que es que estemos locos, "Es que Colombia no se ha dado cuenta del papel estrategico que tiene este golfo", afirma mientras exhibe un mapa en el que se explica que el Canal Atrato-Truandó sería la alternativa de comunicación interoceánica entre el Atlántico y el Pacifico en el momento cuando el Canal de Panamá perdiera su importancia.

No es casual que Augura, el gremio que asocia a 105 bananeros, haya publicado en los últimos meses avisos de prensa en los que se lee::"Urabá, cuestión de soberanía". No es coincidencial tampoco que cualquier bananero conozca al dedillo la situación de los conflictos en todos los golfos del planeta, los intríngulis de la guerra Irán-Irak, el papel del Canal de Suez, la coyuntura histórica por la que atraviesa Panamá, etc. "Es que si usted mira el mapa se dará cuenta de que Urabá es la prolongación de Centroamérica y nosotros estamos viviendo los procesos de revolución y contrarevolución que se viven en este punto del planeta. Es un enfrentamiento entre la democracia y el comunismo". Este tipo de conversaciones son nuevas en Colombia. Hasta ahora el maniqueismo ideológico en el país se había dado más bien en la izquierda. El sentimiento contrarrevolucionario se podía registrar algunas veces entre los militares y en algunos exponentes considerados fanáticos, como Pablo Guarín, asesinado en el Magdalena Medio. Una visita a Urabá, sin embargo, deja la impresión de que las posiciones radicales no se ven solamente en una minoria privilegiada, sino que se están extendiendo a los estratos medios de la población. Y por posiciones radicales entienden la convicción de que la salvación de Urabá requiere una cruzada anticomunista, en la cual el derramamiento de sangre será inevitable. Como el Estado no está en condiciones de asumir esta responsabilidad histórica, ellos consideran que le corresponde a la "gente de bien" en la región.

UNA HISTORIA DE 30 AÑOS
Pero, ¿que fue lo que originó este radicalismo, tanto de derecha como de izquierda, que se está viviendo en Urabá? La historia de la región está íntimamente ligada a la historia de banano en Colombia. Urabá tiene aproximadamente 1.220.000 mil hectáreas, de las cuales 450 mil son productivas y apenas 20 mil bananeras. Aunque la economía de la region se ha basado fundamentalmente en este producto, y la industria bananera es el segundo renglón en exportacione en el país generando cerca de 200 millones de dólares anuales en divisas, el desarrollo de la zona no ha ido paralelo.

El banano se sembró en Uraba por una emergencia historica. Las perdidas de las multinacionales en Centroamérica y Ecuador, originadas en un plaga que se difundió en los años 50 conocida con el nombre de mal de Panamá, hicieron que la United Fruit Company, bajo el nombre de Fruter de Sevilla, decidiera ampliar considerablemente su explotación bananera en Colombia. Abandonó entonces la zona de Santa Marta y se instaló en Urabá en 1959. Allí encontró unos suelos más apropiados y una mano de obra de raza negra, desorganizada y barata. Para evitarse problemas de sindicalismo--que no le traían gratos recuerdos despues de la masacre de las bananeras en 1928--y obviar ciertos riesgos en la producción, la Frutera de Sevilla optó por atraer inversionistas nacionales interesados en las plantaciones bananeras, a través de créditos proporcionados por la Alianza para el Progreso, creada por John F. Kennedy a principios de los 60 y por dos corporaciones financieras colombianas .

No fueron pocas las familias, principalmente paisas, que vendieron sus casas y se lanzaron a la aventura del "oro verde", ni pocos 105 aventureros que con mochila al hombro, llegaron dispuestos a tumbar monte.
Los primeros se convirtieron en propietarios de tierras baldias a bajos precios en la zona central de Urabá y los segundos en trabajadores. De estos, el 50% provenía del Choco y, en su mayoria, de vivir en condiciones infrahumanas; el 30% de Antioquia y el resto de Cordoba (los chilapos) y de la antigua zona bananera del Magdalena. Casi todos eran jovenes solteros (macho-solos, como se les llama en la region), hijos de campesinos, con escasa preparación o analfabetos, que iniciaron el proceso de proletarización en Urabá.

En estas condiciones, en 1963 se hizo la primera siembra de banano y en 1964 se produjo el primer embarque desde urabá con 7.541 racimos de banano. El negocio del banano, con excepción del año de 1966 debido al huracan que azoto la región, resultó excepcionalmente bueno durante los cinco primeros años. En 1964 se produjo banano en 6 mil hectáreas y se exportaron 611 mil cajas, y en 1969 las hectáreas de producción quedaron a 18.950 y el numero de cajas exportadas fue de 14 millones 249 mil. La comercializadora era la Frutera de Sevilla, y los productores se habían asociado para entonces en compañía de algunos ganaderos en Augura. La tasa de crecimiento en materia de exportaciones fue del 33% anual hasta llegar, en los últimos años, a un nivel promedio de 40 millones de cajas exportadas.

Sin embargo, al contrario de lo que ha sucedido en la zona cafetera o inclusive en la azucarera del Valle del Cauca, los empresarios del banano desatendieron totalmente los problemas de orden social, los de infraestructura de la zona y los relacionados con el elemento humano de la industria bananera. La carencia de vias de comunicación, las pésimas condiciones sanitarias y la inexistencia de una política educativa, fueron algunas de las constantes durante las dos primeras decadas de producción bananera en la zona de Urabá.

NACEN LOS SINDICATOS
Así comenzaron a surgir los problemas laborales. Estos se originaban básicamente en el traslado, casi mecánico, del regimen laboral que caracterizó a la United Fruit Company, en Santa Marta, a la zona bananera de Urabá. Las condiciones semifeudales en que se desarrollaba la producción, entraban en franca contradición con el desarrollo económico de la industria. El trabajo por jornal o a destajo, la inexistencia de la jornada laboral legal, la ausencia total de las prestaciones sociales y el desconocimiento absoluto del Codigo Sustantivo del Trabajo por parte de los empresarios, con la complicidad en muchas ocasiones del ministerio de Trabajo, hicieron que se agregaran otros ingredientes "molotov" a esa bomba de tiempo que se venía cocinando durante más de una década.

Esto convirtió a Urabá en un terreno apto para que echara raices un fuerte movimiento sindical, desde 1964 comenzaron a formarse los sindicatos. El primero fue Sintrabanano, y más de dos años despues Sintrago. Ademas de otros nueve que tuvieron transitoria importancia. Pero la represión, las persecuciones sindicales y toda suerte de resistencias por parte de los patronos en contra de este tipo de actividad, marcaron tambien la primera decada productora de banano en la región asi como los lideres sindicales muertos, los despidos y el boleteo militar a los sindicalizados.
La militarización de las fincas en conflicto y la introducción de contratistas para sabotear la lucha sindicalizada fueron algunas de las manifestaciones de la respuesta característica de los empresarios ante los intentos organizativos y las peticiones de los trabajadores que, en la mayoria de los casos, incluían cuestiones tan primarias como aumentos salariales, gastos de salud y mejoras en los campamentos.

Al lado, justo al lado, ahi en las montanas del Sinú y del Alto San Jorge, en 1964, año en que se comenzaba la explotación bananera, se gestaba otro fenomeno que pondria también su firma en este explosivo escenario.
Un puñado de hombres: Pedro Vásquez Rendón, Pedro Leon Arboleda Francisco Garnica, Francisco Caraballo, Libardo Toro y otros, quienes acababan de romper filas del Partido Comumsta, debido a que se alinearon internacionalmente al lado de China, decidieron organizar el Ejercito Popular de Liberación, EPL, como expresión armada del movimiento político que habían formado: el Partido Comunista Marxista-Leninista, que surgio como oposicion, entre otras cosas, al tradicional Partido ( omunista linea Moscu de Gilberto Vieira El EPL, como se le conocio a partir de ese momento, echo raices en la región montañosa y poco a poco fue siendo desplazado por los cercos militares hacia Urabá. Alli se dedico a organizar a los trabajadores bananeros a "tirarles linea" y a enseñarles técnicas de autodefensa y, de paso, a desarrollar uno de los mas poderosos y lucrativos focos de secuestro y extorsion que se hayan visto en el país.

Pero como si fuera poco para la azotada region de Uraba, la contraparte guerrillera del EPL puso también su granito de polvora en el violento mapa de la región. En la decada del 60, cuando la accion de los maoístas del EPL lograba sus primeros dividendos sindicales y su organización, Sintrago, se convertia en una amenaza para su rival sindical, Sintrabanano (filial de la CSTC y afecta al Partido Comunista), la linea Moscu decidió mostrar que tambien ejercia "todas las formas de lucha", formando el V Frente de las FARC. Como consecuencia de esto, en Urabá se presento un hecho sin precedentes en la historia del pais: el enfrentamiento político y armado de dos organizaciones guerrilleras con alta penetración en sectores sindicales.

Fueron cerca de 10 años en que los dos grupos guerrilleros se dieron fisico plomo. Unas veces en enfrentamientos y otras en cabeza de sus principales exponentes políticos y sindicales. Y en medio de este fuego cruzado, que en algunas ocasiones cobró una considerable intensidad, hubo de todo. Los paramilitares aprovecharon e hicieron de las suyas disparando para ambos lados. Los del MOIR que llegaron a finales de los 70 a tener la fuerza sindical mas importante con la organizacion Sindejornaleros, quedaron en sánduche y recibieron fuego de los tres bandos. Los finqueros no sabían como negociar con un grupo guerrillero sin disgustar al otro y los trabajadores tenian que afiliarse un dia a un sindicato y al dia siguiente al otro, porque la labor de "conscientización" con exhibicion de metralletas no permitia una toma de partido muy consciente.

Cuando las contradicciones antogónica entre las FARC y el EPL pasaron a un segundo plano porque este último comenzó a "desmaoizarse" despues de la muerte de Mao y sus consignas estaban dirigidas básicamente a "hacer unidad de acción guerrillera", es decir, a reconciliarse con su antiguo rival, aparecio en el panorama un nuevo protagonista. Un paisa de Amaga, hijo de un arriero, se habia convertido en Presidente de la Republica y hablaba de hacer la paz con los grupos guerrilleros. Las FARC y el EPL no le creyeron mucho inicialmente a Belisario Betancur y dejaron que el M-19 se lanzara al ruedo, pero cuando vieron que tacticamente podrían sacar provecho de la situación, hicieron la alianza y se lanzaron al juego de la "apertura democrática" .

Los otrora ultraclandestiIlos lideres del EPL-, los hermanos Calvo, Oscar William y Ernesto Rojas, salieron de sus escondites en la montaña y se entusiasmaron con el Diálogo Nacional. Llegaron hasta el propio Palacio de Nariño en donde con gran insolencia informaban de los "retenidos" que aun tenian en su poder, debido a que no habian entregado el dinero para su rescate. "Oscar William Calvo se convirtió en asesor presidencial" dice un bananero, recordando esas épocas. Con esta nueva legitimidad guerrillera, los sindicatos tomaron una fuerza inusitada y se dieron casos de afiliaciones relampago, como el de Sintagro, que de 147 afiliados antes de la tregua paso a tener 4.500 en 1985. Las peticiones, los paros, las libertades sindicales y las conquistas laborales, se pusieron a la orden del día. El ministerio de Trabajo, al frente del cual estaba entonces el lider sindical Jorge Carrillo Rojas, tomo cartas en el asunto. Las personerías jurídicas de los sindicatos que, durante años, habían estado suspendidas, los paros que siempre habian sido declarados ilegales y los pactos colectivos que era la forma como se negociaba anteriormente, dieron paso a la era de la civilizacion en materia laboral, y los trabajadores vieron por primera vez en muchas de las fincas bananeras, el salario minimo, la jornada laboral legal, el regimen de horas extras y la contratación colectiva.

Pero ni el gobierno, ni el ministerio de Trabajo, ni los patronos, ni los sindicalistas, ni nadie estaba preparado para enfrentar una situacion como la que se generó a partir de la firma de la tregua con la guerrilla y la "política social" de los dos ultimos años del gobierno de Betancur. Si lo que había existido allí era la preponderancia de un "capitalismo salvaje", no menos salvaje resultaba la dirección sindical, la masa trabajadora y los grupos guerrilleros que los respaldaban. Esto llevo a la elaboración de pliegos sindicales absurdos que contenían puntos como que la jornada de ocho horas fuera de 6 de la mañana a 2 de la tarde y de ahí para adelante, todo se pagara como horas extras que debían ser canceladas a precio de extradominical.
Los permisos y los fueros sindicales no guardaban proporcion con el número de trabajadores de una finca.
Hubo incluso situaciones en las que uno o dos meses despues de haber negociado un pliego, el sindicato se sentía en condiciones de desventaja y pedia que se reiniciara la negociación.

No menos irracional era a veces la posición de los dueños de las fincas, quienes consideran subversivo, inclusive, la aplicación del Codigo Sustantivo del Trabajo. Los resultados de este chamboneo patrono-sindical produjeron goles de ambos lados, que habrían de traer posteriormente reacciones en busca de rectificación.

Por parte de los sindicatos esto se tradujo en peticiones cargadas de cierto revanchismo en relación con el pasado. Para los trabajadores no era muy difícil enfrentar un administrador o un dueño de la finca, si sabían de antemano que contaban con un respaldo armado. Y para los patronos, sin necesidad de que les monstraran los "fierros", existían unas condiciones desiguales en la negociación.
Para ellos, los permisos sindicales eran una especie de becas, para los guerrilleros infiltrados en las fincas.
Las cuotas de los afiliados las veían como otra clase de vacuna que se descontaba por nómina. Y los cursos de capacitación sindical eran vistos como escuelas de formación guerrillera.
A esto se sumaba el hastio y la desesperación total frente al boleteo, la vacuna y el secuestro de que eran víctimas por parte de los grupos guerrilleros.

Estas condiciones desiguales de negociación pronto trajeron su contra en materia de factores externos a-las relaciones entre el capital y el trabajo en la zona. Algunos sectores de los dueños de la tierra decidieron responder con la misma moneda. En diciembre de 1985 fue bombardeada la sede de Sintagro en Currulao y los muertos en las calles de los principales municipios bananeros (Apartado, Currulao, Chigorodo y Carepa) comenzaron a ponerlos los sindicalistas. Las organizaciones sindicales y las políticas que se habían formado para desmovilizar la guerrilla, la UP de las FARC y el Frente Popular del EPL, comenzaron a acusarse mutuamente de la responsabilidad por la reacción de la "derecha". Y se oyeron nuevamente los tiros entre las dos organizaciones guerrilleras. A partir de ese momento se arrecio el fuego y en Uraba se contaban diariamente los asesinatos de los tres bandos armados: EPL, FARC y paramilitares.

La muerte se apoderaba de toda la región de Urabá y el gobierno buscó una salida a través del viceministro de Trabajo, en ese momento, German Bula Escobar. Luego de estudiar la situación laboral y de orden público en la region, propuso la creación de una Comisión Tripartita en la que se sentarían en una misma mesa los patronos, los sindicalistas y el gobierno, con el propósito de buscar una salida al problema político-laboral. Aunque no se ocultaba el hecho de que detrás de este tipo de negociaciones estaba tambien el aspecto militar que se vivía en la zona. Todo el mundo sabia que a la sombra de cada institución civil había una militar y se trataba, según palabras del entonces viceministro, de legalizar la region. Al Ministerio le toco defender a los trabajadores frente a las propuestas de los sindicatos, defender los intereses empresariales frente a los bananeros y aun, defender los intereses de la región frente a los voceros de la comunidad, afirma Bula Escobar.

La Comisión Tripartita logró algunos avances en materia de seguridad social, laboral y de vivienda, pero poco a poco fue perdiendo su importancia debido fundamentalmente a que las entidades encargadas de "aportar" no cumplieron con su palabra. Cuando se produjo el cambio de gobierno y el proceso de paz tomo otro rumbo, la Comision Especial, el nuevo nombre que se le dió, práticamente se murio. Como tambien comenzaron a aparecer muertos varios de sus integrantes, a pesar de que el tema en el que más se insistió, fue precisamente el del "derecho a la vida" .

La nueva administración, tal vez con la excepción de Fernando Cepeda cuando era ministro de Gobierno, se desentendió del asunto y la region volvio a quedar al garete. A partir de ese momento, las contradicciones se han agudizado y la ola de violencia se ha disparado incontrolablemente. La situación es tal, que el propio ministro de Gobierno, César Gaviria, en un arrebato de sinceridad, un poco antipolítico, manifestó la semana pasada: "Por ahora el gobierno es incapaz de erradicar la violencia en las zonas de reciente colonización como Urabá, Magdalena Medio, Arauca y Caquetá".

Aunque después de las matanzas, el Estado ha dado muestras de querer meterse de una vez por todas a Uraba con el nombramiento del supergobernador militar, Fernando Gómez Barros, la solución parece no estar muy cercana. Máxime cuando-el propio nombramiento del general está a punto de caerse, luego de haber sido impugnado por el procurador Horacio Serpa Uribe .
Esta realidad es la que esta llevando a los propietarios medios y ricos de Urabá a la conclusión de que la erradicación de la violencia les corresponde a ellos. Y probablemente, ninguna de las multiples amenazas que pesan sobre el país, podría ser más grave. Porque el subproducto de este sentimiento es la formación y financiación de grupos paramilitares, y la solidaridad e inclusive la complicidad, en algunos casos, de elementos de las Fuerzas Armadas en esta cruzada.

El resultado de este tipo de "operaciones de limpieza" no puede ser otro que el de la generalización de la guerra. El asesinato en cabeza de dirigentes sindicales, que en el fin de semana pasado cobró nuevas víctimas y la racha de matanzas que se ha apoderado de la región es lo más parecido a una situación de preguerra civil. La cadena de victimas de uno y otro bando, lo unico que puede dejar como saldo es un sentimiento de venganza en los familiares que multiplicarán los muertos en ambos lados. Los urabeños que apenas están haciendo en la región, serán los hijos de los revolucionarios o los hijos de los contrarrevolucionarios de hoy, y en sus pasados familiares habrá mucha sangre por cobrar y pocas ganas de perdonar. Los textos hablarán de la otra generación de la violencia y la historia de las bananeras en el país siempre estará teñida de sangre.

Lo más grave de todo esto es que este tipo de sentimientos y retaliaciones, hasta ahora circunscrito a las zonas de intensa violencia como Urabá, está comenzando a sentirse en todo el país.-

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