Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/06/23 00:00

LA CRISIS FINACIERA

La crisis del sistema financiero, a comienzos de los años 80, fue el primer derrumbe institucional importante que hubo en Colombia.

LA CRISIS FINACIERA

En 1982, cuando se fundó esta revista, se hablaba, al igual que hoy, de tres potentados económicos. Sin embargo en ese momento no se llamaban Santo Domingo, Ardila y Sarmiento. Eran Santo Domingo, Ardila y Michelsen. Y no eran pocos quienes creían que el tercero era el más poderoso. Jaime Michelsen Uribe probablemente pasará a la historia como el colombiano que cayó de más arriba. La crisis financiera de 1982 estuvo marcada por toda clase de personajes secundarios que acabaron enredados en la misma. Pero Jaime Michelsen era 'el águila'. El símbolo del mayor poderío de Colombia en ese momento. Es muy difícil para el ciudadano común comprender los vericuetos de la crisis financiera. Si hubiera que describirlos en forma sencilla tocaría decir que, para evitar los excesos del sistema bancario, el gobierno de Belisario Betancur pasó unos decretos draconianos que hacían imposibles las prácticas del pasado. El cumplimiento estricto de estos decretos obligaría a múltiples entidades financieras a tener que liquidarse para ajustarse al espíritu de la ley. Como el suicidio no es un proceso mental muy común entre los banqueros, éstos en lugar de acatar las nuevas normas y desmontar sus estructuras de poder decidieron hacerle el quiebre a la letra de la ley y tratar de mantener sus imperios. Eso los dejó a casi todos por fuera de la ley y es el origen del carcelazo colectivo que se presentó más tarde. La persona que dio pie para que se promulgaran esas normas draconianas fue el propio Jaime Michelsen. Fue tal su éxito en la selva del capitalismo salvaje de los años 70 que fue necesario imponer controles y trabas para que no se tomara al país. Esos controles consistieron en estudiar todo lo que había hecho Jaime Michelsen y simplemente prohibirlo. De la caída de Jaime Michelsen se puede decir que es única en el sentido de que perdió todo su patrimonio. La gente que pierde imperios generalmente tiene 'guardados' y queda con el mismo estilo de vida de los días de la opulencia. Michelsen Uribe fue un verdadero caído. Perdió no solamente el poder sino también el dinero, la libertad y después la salud. Lo único que le quedó fue la familia. Pero en el mundo de él, que nunca fue de ostentación, eso era más que suficiente. La crisis financiera fue el primer derrumbe institucional importante que hubo en Colombia. Durante un tiempo se perdió la fe en la solidez y la seguridad del sistema bancario. Cuando esto sucede las consecuencias son generalmente graves. Porque cuando se pierde la fe en los banqueros se está perdiendo la fe en los cancerberos del capitalismo. En otras palabras, se está cuestionando todo el sistema. En Colombia, como fueron medidas gubernamentales las que desencadenaron la crisis, las mismas medidas lograron contenerla. La reacción de la sociedad fue un exceso de conservatismo por parte del sistema financiero. Eso ha tenido dos consecuencias. La primera es que hoy existen un margen de intermediación y unas tasas de interés muy altas que responden en parte a esa timidez bancaria posterior a los 80. La segunda es que se perdió parte del dinamismo bancario que existía en los días de los excesos y el ritmo de crecimiento del sector se redujo. Por esto es que hoy tenemos un sistema bancario proporcionalmente menor al de países del mismo nivel de Colombia.

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