Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/04/24 00:00

La década del cambio

Los últimos 10 años fueron fundamentales para la Organización Ardila Lülle. El grupo recargó baterías, redefinió estrategias y apostó a nuevos negocios.

El empresario Carlos Ardila Lülle desistió de su proyecto cervecero en 2000 y le vendió Leona a Bavaria.

Las empresas de la Organización Ardila Lülle comenzaron el siglo XXI pidiendo oxígeno. La recesión de 1999 les pegó fuerte y debilitó la situación financiera de muchas de estas compañías. El consumo interno de bebidas (gaseosas, aguas y cerveza) se contrajo y eso hizo que las ventas de la organización, con una fuerte inclinación hacia estos negocios, se redujeran sustancialmente. Las tasas de interés estaban por las nubes y la devaluación del peso asfixiaba al grupo, que llegó a acumular un endeudamiento equivalente a 1.100 millones de dólares. Buena parte correspondía a deudas vencidas de la cervecería Leona con la banca internacional. Se requerían medidas urgentes, que la propia cabeza de la Organización, el industrial Carlos Ardila Lülle, no dudó en tomar.

En el año 2000 desistió de su apuesta cervecera y vendió una primera parte de la compañía Leona a su competidor Bavaria, a través de un intercambio accionario. La jugada fue estratégica porque le dio recursos a la Organización y le permitió a Postobón, empresa eje de este grupo, respirar más tranquila.

Ardila definió cuatro estrategias para salir del atolladero: aumentar ingresos a través de nuevos productos y mayores ventas, austeridad en el gasto y definió que todas las inversiones de las empresas debían hacerse con la generación interna de fondos y no con endeudamiento. Los retos se fueron cumpliendo uno a uno. Postobón entendió que no era sólo una compañía de gaseosas. Esto la llevó a complementar su portafolio de productos: lanzó la marca de jugos Hit, Squash (bebidas isotónicas) y a través de un convenio con Pepsi Cola se incluyó en el catálogo de productos a Gatorade. Incursionó en el té, las aguas saborizadas y con gas. Más recientemente, en 2007 le compró a Bavaria la Productora de Jugos, propietaria de las marcas Tutti Frutti y Orense que ya hacen parte del portafolio de productos.

El negocio del azúcar también tuvo problemas a finales del siglo XX. La estrechez financiera de Postobón les generó líos a los ingenios, importantes proveedores en la producción de las gaseosas. Sin embargo, en la medida en que Postobón recibió oxígeno, los flujos comenzaron a mejorar para todas las compañías de la Organización. El Ingenio del Cauca mejoró su producción y elevó sus ventas. En 2005 Incauca le dio valor agregado a sus productos y lanzó el azúcar light y orgánico.

El primer decenio del presente siglo ha significado para la división azucarera tres saltos importantes. Primero, el grupo apostó al reto del etanol e invirtió en destilerías de alcohol carburante. A mediados del período, arrancó estos proyectos en los ingenios Incauca, Providencia y Risaralda. Hoy el balance no podría ser mejor: apostaron, invirtieron y ganaron. Entre Incauca, Providencia y Risaralda producen el 65 por ciento del etanol colombiano a partir de azúcar.

Un segundo evento importante ha sido la cogeneración de energía a través de la producción de vapor de los molinos. La energía que se produce alcanza para el consumo propio y para venderla a la red pública de transmisión de energía. En este momento están funcionando 49 megas en Providencia y 26 adicionales en Incauca que aumentarán a 50 al finalizar el presente año. El negocio de la cogeneración de energía marcha viento en popa. Esperan terminar 2010 con una producción de 110 megas, lo que equivale a 110.000 kilovatios de energía. Una capacidad nada despreciable que les ha agregado valor a los ingenios.

Y el tercer punto que confirma que los bueno vientos siguieron soplando para esta división fue la compra en México del 51 por ciento del Ingenio Presidente Benito Juárez (estado de Tabasco). Esta inversión le abrió posibilidades importantes en el mercado azucarero de la región. "Tenemos la posibilidad de seguir en un negocio que conocemos muy bien, en un país con un gran potencial y con el Nafta (acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá) que abre muchas expectativas", dijo Miguel Gutiérrez, vicepresidente financiero de la Organización Ardila Lülle.

No hay duda de que esta primera década fue la del cambio. La Organización salió de varios de los negocios que en el pasado fueron estratégicos, pero que con la redefinición de los negocios ya no lo eran. Es así como en 2008, y después de 28 años, se vendió la compañía de financiamiento comercial Coltefinanciera. Pero tal vez el negocio que más impactó en el mundo empresarial del país fue la venta de Coltejer. En el pasado, fue la compañía insignia de la Organización, pero un dolor de cabeza en el presente. El grupo Kaltex de México, una importante organización en el sector textil de América Latina, y asumió la propiedad de Coltejer.

La década marcará historia para este grupo industrial por su negocio de medios de comunicación. En 1999 ganó la licitación para un canal de televisión privado. RCN Televisión comenzó operación prácticamente con el siglo XXI, y aunque en sus inicios se vio afectado por la crisis económica y sus coletazos, a partir de 2003 comenzó a crecer notablemente. Luego, con los años boyantes para la economía, la pauta publicitaria mejoró y los ingresos por televisión fueron cada vez más importantes. Algo similar ocurrió con radio, que tuvo un importante despegue después de una reprogramación de sus pasivos.

Los 1.100 millones de dólares de endeudamiento con que arrancó la década pasaron a la historia. Hoy la Organización Ardila tiene deuda financiera neta por 30 millones de dólares (por las inversiones de los ingenios y de RCN Televisión para pagar anticipadamente la licencia a la Comisión Nacional de Televisión, Cntv). El Ebitda el año pasado ascendió a cerca de 600 millones de dólares.

No hay duda de que las cosas han cambiado. Aunque 2009 fue un año complicado para la economía, a Postobón y a los ingenios, dos pilares del grupo, les fue muy bien.

Definitivamente, los cambios marcaron los derroteros futuros. Lo que sigue es la consolidación de cada uno de los negocios. En marcha están inversiones por 500.000 millones de pesos para las nuevas plantas de Postobón. En el área de agroindustria las inversiones se enfocarán en el tema del alcohol carburante y en el ingenio en México.

La década dejó grandes lecciones a la organización industrial. No sólo se repuso de las circunstancias adversas, sino que supo aprovechar los buenos vientos que soplaron sobre la economía. El futuro parece más despejado que nunca.

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