Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/04/18 00:00

LA DIÁSPORA: TRÁNSITOS Y MEZCLAS

El tema central de la Feria será el pensamiento en la diáspora. SEMANA LIBROS invitó a Germán Rey y a algunos intelectuales colombianos que viven en el extranjero para que hablaran sobre su experiencia.

LA DIÁSPORA: TRÁNSITOS Y MEZCLAS

Las figuras que acompañan a la diáspora resuenan de manera persistente. Son la contención y las barreras, el movimiento y la partida, el suelo propio y la tierra desconocida. También mezclas y flujos, desencuentros, recuerdos y melancolía. Plural y contradictorio, el concepto de la diáspora existe desde los primeros tiempos de la historia.

La diáspora es una experiencia paradójica. Significa movimientos de grupos humanos que se desplazan de su tierra, pero también mezclas, complejas y difíciles, con culturas diferentes. Lo propio y lo otro, la identidad y la diferencia forman parte central de la diáspora.

Aunque siempre han existido grandes movilizaciones de la mano de la guerra, los poblamientos y las colonizaciones, las persecuciones religiosas o los traumatismos étnicos, uno de los signos de las sociedades contemporáneas ha sido el de unas diásporas diversificadas y crecientes.

Lo contradictorio es que nunca el mundo había parecido más próximo a la idea de flujo, sostenida sobre la circulación de los conocimientos, la velocidad de las informaciones y la rapidez de reacción de las nuevas tecnologías. Multitudes de migrantes se internan por "huecos" para transformarse en "bodies", las tecnologías derrumban fronteras y los flujos financieros y empresariales ponen a prueba los límites de las soberanías nacionales.

Los latinoamericanos que se funden en amasijos conducidos por los "coyotes", tratando de evitar el peligro en los desiertos de la frontera mexicana con Estados Unidos, son convertidos simbólica y físicamente en "bodies", meros cuerpos o aún menos, manchas de calor, capturados en los visores nocturnos o en las pantallas electrónicas de los policías de inmigración, cuando no en las cacerías de las bandas privadas de hacendados sureños. Todos los días la televisión cuenta la tragedia de los marroquíes que se hunden en pateras en las que se arremolinan, la discriminación de los turcos en Alemania, los barcos sin rumbo llenos de albaneses o la gente que huye de la destrucción en Yugoslavia.

Sin embargo no hay que ir tan lejos. Basta mirar a los bolivianos en Buenos Aires, a los peruanos en Chile, a los colombianos en Ecuador o en Venezuela, a los nicas en Costa Rica, a los haitianos en República Dominicana o a los guatemaltecos en las orillas de México.

Un estudio realizado por las Naciones Unidas comprobó que en 1965 había 75 millones de personas que vivían fuera de su país; en 1990, 120 millones y en 1997, 170 millones de personas.

La cruzada contra el terrorismo, los imaginarios que se han ido construyendo sobre Oriente, el tráfico de drogas, los nacionalismos, las afirmaciones religiosas fundamentalistas que revierten estados secularizados hacia sociedades teocráticas forman un contexto que cambia el sentido de las diásporas. Muchas veces se tienen que enfrentar a nuevas discriminaciones, a prevención frente al otro y a nociones ambiguas de "enemigo".

Las razones de las migraciones son múltiples. El empobrecimiento es una de las primeras. El desempleo y la falta de oportunidades han expulsado a muchos que buscan mejores condiciones de vida.

Las expectativas socioculturales, las redes familiares y de paisanaje, la ampliación de los mercados educativos y el tráfico de personas son otras razones de los movimientos migracionales. Más que un hecho económico, la diáspora es un acontecimiento cultural, político y existencial. Es finalmente un portentoso encuentro entre culturas que chocan y se mezclan, que transigen y se enclaustran.



LAS DIÁSPORAS COLOMBIANAS

La diáspora colombiana, como movimiento hacia el exterior, ha sido un fenómeno del siglo XX y de los primeros años del nuevo milenio. El país no ha sido receptor de inmigrantes, como sí lo fue Argentina e incluso Venezuela. Jaime Jaramillo Uribe recuerda que Colombia es un país mediterráneo que mira insistente y endogámicamente hacia dentro, y Rafael Gutiérrez Girardot critica la postulación, en esta época de "una creciente unidad del mundo y de complejas y de veloces transformaciones", de lo "indígena" y "mestizo", de América Latina.

La ausencia de inmigración ha contribuido al encerramiento de un país en que las ideas renovadas fueron traídas más por personalidades individuales que por movimientos culturales.

Pero la pobreza de la inmigración contrasta con la desmesura de las diásporas internas. Colombia ha sido un país de movimientos más centrípetos que centrífugos. Las oleadas de pobladores expulsados de los campos y las ciudades por la violencia no son un fenómeno nuevo sino uno de los signos más determinantes de la Nación. Desde los caucheros de la Casa Arana, que dibujó José Eustasio Rivera, hasta los raspachines de la coca, la historia de Colombia ha estado llena de desplazamientos que tienen las mismas connotaciones del desarraigo de los otros exilios. En pocos años, el conflicto colombiano ha cambiado los mapas del dominio territorial, las armazones del tejido social y los sentidos más afirmados de la pertenencia y la identidad cultural. Grandes masas han huido de sus poblaciones hacia los cinturones de miseria de las ciudades, y los retornos son más una excepción publicitada que un proceso inminente de regreso y seguridad.

Pero a la vez que se producen estos flujos internos, se han presentado desde los años 60 fuertes movimientos migratorios que empiezan a tener una historia que atraviesa generaciones y recorre geografías físicas y sociales diferentes.

La diáspora hacia Venezuela es probablemente la primera gran oleada migratoria colombiana. Corteros de caña, muchachas del servicio, pequeños comerciantes, técnicos de oficios básicos y sectores populares viajaron a Venezuela cuando ese país vivía una de las cotas más altas de su boom petrolero. Treinta años después, cuando realizamos con el investigador venezolano José Miguel Salazar el estudio sobre las Imágenes y percepciones mutuas entre colombianos y venezolanos (1999), encontramos los rastros vivos de la diáspora en la sensibilidad de los venezolanos de hoy. Las conmociones aún subsisten en los registros de aquellos que conocen colombianos que han pasado años en su tierra, que ya están asentados en ella y que inclusive tienen hijos y nietos que son venezolanos.

Una segunda gran oleada fue la de los colombianos que migraron a Estados Unidos hacia la mitad del siglo y que colonizaron barrios de Nueva York como Queens. Se trató de una diáspora económica que buscaba mejores oportunidades, atraída por el "sueño americano".

Una tercera oleada migratoria se acentuó con el acrecentamiento del conflicto interno, aunque los integrantes de esta ya no fueron, como antes, personas de los sectores populares sino también de la clase media y media alta. La migración se ha acentuado hacia el Ecuador y España.

Dentro las decisiones políticas, la diáspora colombiana empezó a tener importancia cuando el conjunto de las remesas en dinero de los inmigrantes sobrepasó al café. Los números hicieron volver los ojos sobre quienes décadas atrás ya vivían un problema que no era solo económico, demográfico o político, sino también humano y cultural.

Más allá de lo económico, las relaciones con los colombianos en la diáspora pasan por sus recreaciones culturales. Por el tránsito de expresiones como la música o la gastronomía, la fusión (el vallenato que se crea en Venezuela o en México, la cumbia en Buenos Aires), las mezclas con nuevas culturas, por el retorno de un pensamiento producido por colombianos en el exterior que agrega otros matices a nuestras comprensiones o por la cercanía con las obras que realizan colombianos en los lugares más distantes.

Junto con las remesas económicas están los estilos de vida y la memoria; al lado de la demografía y las cuentas nacionales están los cuentos, las imágenes y las ideas que no entran por las ventanillas de los bancos, sino por los caminos de la sensibilidad.

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