Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 12/12/1994 12:00:00 AM

LA DIOSA VALLENATA

Con Tatiana Casto Abuchaibe, el departamento del Cesar conquista por primera vez la corona nacional de la belleza.

LA TIERRA DE FRANCISCO EL Hombre, de Leandro Díaz, de Rafael Escalona, de los hermanos Zuleta y de La Hamaca Grande, tiene soberana de la belleza. Tatiana Castro Abuchaibe, una exótica trigueña, de 20 años, ojos color miel y 1.82 de estatura, fue elegida en la noche del domingo pasado como nueva Señorita Colombia. Con ella, por primera vez, el departamento del Cesar alcanza la corona y el cetro en Cartagena. Este título pasará a la historia porque se trató de la celebración de los 60 años del concurso.

Tatiana es una bogotana que se crió en las sabanas de Valledupar. Nieta del patriarca liberal Eduardo Abuchaibe, su madre es de La Guajira y su padre un vallenato de pura cepa. En el momento en que era coronada como sucesora de Carolina Gómez, en los pueblos del Cesar empezaron a sonar los acordeones y los maestros de la leyenda vallenata comenzaron a componer paseos y piquerías en su nombre.

Fue una elección reñida. Hasta el último momento cinco de las 18 participantes acariciaron la posibilidad del título. Las decisiones llegaron en la recta final. El desfile en vestido de baño, y la extensa entrevista con el jurado calificador, aclararon buena parte del panorama. Y en la noche de la velada de coronación, las cinco firmes aspirantes al título se jugaron sus últimas cartas y la candidata de Cesar, Tatiana Castro Abuchaibe, obtuvo el puntaje suficiente para imponerse.


LA HORA DE LAS CALIFICACIONES

Cuando a las nueve de la noche se inició la velada de coronación, el grupo de favoritas estaba integrado por Cesar, Chocó, Antioquia, Santander y Valle. En la primera presentación, en traje de baño, el jurado calificador le dio una buena ventaja a Tatiana Castro, representante del Cesar, quien alcanzó una calificación de 9.79. Detrás se ubicó Juliana López, del Valle, con un puntaje de 9.58. La primera sorpresa de la noche fue el repunte que tuvo la candidata de La Guajira, Jazmín Sánchez, quien logró 9.52, suficiente para meterse en la pelea. La señorita Antioquia, María Alejandra Restrepo, se ubicó en el cuarto lugar con 9.49. A una centécima de este puntaje quedó Yovana Soraya Grisales, de Santander, con 9.48. El quinto puesto fue para la chocoana Damaris Dediego con 9.47. Esta fue la segunda sorpresa de la velada de coronación pues la representante del Chocó había llegado al Centro de Convenciones como una de las grandes favoritas para llevarse el título y convertirse de paso en la primera Señorita Colombia de color.

El desfile en traje de gala definió prácticamente el grupo de finalistas. De nuevo, Cesar alcanzó el mejor puntaje con 9.91. Santander dio un salto y se colocó segunda, con 9.80. Chocó repuntó y logró 9.75. Guajira se mantuvo con 9.50. Antioquia comenzó a perder terreno y el jurado le otorgó apenas un 9.49. Y Valle se quedó del lote de punta con una calificación de 9.11.


LAS ELEGIDAS

Con esos puntajes llegaron las candidatas a la recta final en la lucha por el título. Valle salió del grupo. La ansiedad se apoderó de las barras de los diferentes departamentos cuando el jurado calificador entregó a Pacheco y a Pilar Castaño -los animadores de la velada de coronación- los sobres que contenían las preguntas que al azar escogieron cada una de las finalistas.

Cuando Tatiana Castro respondió la pregunta que le hizo Pacheco, entendió que el título estaba en sus manos. Con la suerte del ganador, le correspondió la pregunta más sencilla: "¿En un incendio en un museo usted salvaría al perro guardián o a los cuadros?". Tatiana contestó son asombrosa seguridad, tras defender la vida y demostrar que en los momentos decisivos no quedaba nada de esa timidez que le habían endilgado hasta entonces. Ahora sólo faltaba esperar el veredicto final, que a las 12:15 fue leído por Pacheco y Pilar Castaño.

El primer puesto en definirse fue el de la tercera princesa que le correspondió a la candidata de Antioquia, María Alejandra Restrepo. Esta paisa, que nació en el municipio de Barbosa, Antioquia, hace 22 años, fue una de las que más puntaje alcanzó en la entrevista privada con el jurado. Para impresionar a quienes tenían la responsabilidad de escoger a la nueva Señorita Colombia, María Alejandra optó por hablar en inglés durante la conversación que sostuvo con los miembros del jurado. Pero la suerte no la acompañó en la pregunta que le correspondió al azar y que le hizo Pacheco en vivo y en directo: "¿Cuál es la mejor experiencia que usted se lleva de este reinado?". Y la linda paisa contestó: "Todo lo que me dejó el reinado son ustedes, es Colombia, es mi gente. Esa es mi mejor experiencia". El título de segunda princesa fue para la candidata de La Guajira, Jazmín Sánchez. Esta odontóloga graduada tuvo en su contra la estatura. No obstante cuando se subió a la pasarela mostró que su cuerpo era uno de los más armoniosos y mejor formados, y a punta de ejercicio porque no había en ella nada de cirugía plástica. Pero tampoco le fue bien con la respuesta. Los nervios la traicionaron y contestó lo primero que se le ocurrió.

El puesto de primera princesa fue para la representante del Chocó, Damaris Dediego. Una humilde joven de Buenaventura, que llegó a Medellín en flota, hace dos meses, en busca de una oportunidad para participar en el reinado de Cartagena y salir del anonimato y la pobreza. El diseñador Jaime Arango le tendió la mano. La llevó a vivir a su taller de costura, y le enseñó a conocer un poco de mundo a través de los libros. Le financió además todo el vestuario que Damaris llevó a La Heróica. Ella captó toda la atención de la prensa, que abrió un gran debate nacional sobre si el país y en especial Cartagena, estaban preparados para elegir una reina de color. Pero en esta oportunidad la polémica se quedó sin respuesta porque Damaris no tuvo suerte y el título se le comenzó a escapar desde cuando inició su presentación en vestido de baño. Aunque esperaba alcanzar el mejor puntaje, terminó con el más bajito del grupo de las favoritas. En traje de gala repuntó, pero en la pregunta se rajó porque le correspondió la más confusa de todas y nunca supo qué le habían preguntado. Sólo atinó a decir que si tuviera la oportunidad de meterse en una máquina del tiempo preferiría regresar al pasado para estar en Roma y allí vivir la experiencia del "nacimiento y reencarnación de Jesucristo". Cosas de reinas.


DOS POR UN TITULO

En el escenario quedaron las candidatas de Cesar y Santander. Los minutos fueron intensos. El primer nombre que se escuchó fue el de Yovana Soraya Grisales. Y mientras a Tatiana Castro se le llenaban los ojos de lágrimas al saber que era ella la nueva soberana de la belleza, la santandereana recibía de manos de Paola Turbay la corona de virreina. Esta hermosa y temperamental bumanguesa, que adelanta quinto semestre de comunicación social, había sido elegida el día anterior como la señorita Silueta.

Durante los 13 días que estuvo en Cartagena muchos compararon la figura clásica de reina de Yovana con la de Susana Caldas. Sin embargo su fuerte temperamento no le ayudó. En los desfiles y en las entrevistas siempre se le vio de mal genio. Poco amiga de las fotografías y de los interrogantes de los periodistas. El sobre que escogió contenía una pregunta sencilla pero ella dio una respuesta de cajón. "Si tuviera la oportunidad de crear el mundo, lo haría con mucha paz, mucho amor y mucha tranquilidad y con la unión familiar".


LA TRANSMISION

En un escenario sencillo en el que se representaron las diferentes épocas del Concurso Nacional de Belleza, se llevó a cabo la transmisión de televisión, a cargo de una experimentada directora como lo es Tony Navia. La transmisión duro tres horas, durante los cuales los televidentes pudieron apreciar tres escenarios diferentes. Uno para el desfile en vestido de baño, otro para la presentación del dúo musical español Azúcar Moreno y el tercero para el desfile en traje de gala y la coronación. Tanto Pacheco como Pilar Castaño estuvieron a la altura del programa, que contó esta vez con un libreto sencillo, el cual le permitió al televidente observar en detalle los vestidos que lucieron cada una de las candidatas.

La metida de patas de la noche corrió a cargo de las españolas, cuando Antonia, una de las integrantes de Azúcar Moreno saludó al público: "Buenas noches Bolivia". Cuando se dio cuenta de su embarrada pidió mil disculpas, pero el daño ya estaba hecho. La otra integrante del dúo, Encarnación, le echó tierra al incidente con la última canción, Devórame otra vez, con la que puso a bailar a los encopetados asistentes a la velada


EL AÑO DEL ROJO

En esta oportunidad los diseñadores dejaron a un lado tanta arandela para darle paso a trajes elegantes, sobrios y de buen gusto. El rojo fue el color de la noche. Siete de las 18 candidatas lo lucieron en todas sus tonalidades.

Igualmente, se destacó el duro trabajo de los costureros quienes, en promedio, gastaron dos meses bordando en pedrería los corpiños de los trajes que lucieron la mayoría de las concursantes.

Los 60 años se cerraron con broche de oro. La elección de Tatiana Castro fue muy bien recibida a pesar de lo reñida que resultó la competencia por el título. Cuando se conoció el veredicto final, la comitiva del Chocó guardó una enorme pancarta que recorrió el auditorio Getsemaní durante toda la velada y en la que se leía: "De Chocó para Colombia. De Colombia para Miss Universo. Damaris, Africa te espera".


EL MOTOR DEL CONCURSO

Al concluir la celebración de los 60 años, el Concurso Nacional de la Belleza no sólo estrenó un nuevo reglamento, que permitió que las fiestas novembrinas hubieran marchado con la alegría y el encanto de otras épocas y sin sombra de escándalo. También hubo relevo en la dirección del certamen. El delfín del reinado, Raimundo Angulo Pizarro, el hijo mayor de la legendaria doña Tera Pizarro de Angulo, tomó este año las riendas de esta empresa y mostró que es, además de un trabajador incansable un relacionista público por excelencia.

Raimundo fue el motor del reinado de este año y, aunque manejó los hilos desde la sombra, solucionó todos los inconvenientes que se presentaron para lograr que las cosas salieran bien. Gracias a un sistema de comunicaciones -a través de radioteléfonos y celulares- coordinó todos los eventos a los que asistieron las candidatas. Con la ayuda de la Policía, el Ejército y la Marina montó un operativo de seguridad que le brindó protección a los turistas que llegaron a Cartagena.

Para el próximo año, este economista y delfín real, apasionado por la política, tiene en su agenda personal una serie de propuestas encaminadas a proyectar el concurso hacia el año 2000.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1830

PORTADA

En la cuerda floja

La economía avanza a paso muy lento. Se necesita con urgencia un estartazo, pero el desánimo y el pesimismo limitan las posibilidades de una recuperación.