Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1996/07/15 00:00

LA ETERNA PRIMAVERA

CON LA SIEMBRA DE 15.000 ARBOLES AL AÑO Y UNA PLANIFICACION CUIDADOSA DE SUS AERAS VERDES, MEDELLIN APUESTA POR LA RECUPERACION AMBIENTAL DE SUS CALLES.

LA ETERNA PRIMAVERA

El verde ecológico se apodera cada vez más de la capital paisa; verdaderos oasis de naturaleza encontraron lugar en medio de la construcción apretada de sus barrios. No cabe la menor duda de que Medellín es cada día más hermosa gracias a los calistemos rojos, las acacias, los mangos y los guayabos que desde hace 10 años la alcaldía cívica viene sembrando con la cooperación de entidades como Corvide y el Instituto Mi Río. También los antioqueños han podido apreciar el retorno de las aves migratorias que se habían ausentado por las condiciones de polución y escasez forestal que habían comenzado a amenazar a la región. Hoy en día estas aves encuentran en los frutales de los separadores de las avenidas y en los cerros cercanos a la ciudad abundancia de guayabas y mangos para alimentarse. Gran parte de ese mérito le corresponde a Jorge Molina, alcalde cívico de Medellín. Tras una carrera de 20 años como presidente de Suramericana de Seguros, este personaje desde hace una década se impuso la tarea de hacer bella a la ciudad. Con esmero, planea y desarrolla un programa de arborización que quedará terminado en los próximos 40 años. Se trata básicamente de la siembra de 14.000 árboles anuales, el intercalado de éstos y la sustitución de aquellas especies que le hacen mal a los suelos. Así es como las acacias irán poco a poco desplazando a los urapanes, que son árboles con grandes raíces que perjudican a las distintas redes que circulan por el subsuelo. Pero no se trata solamente de la siembra, pues el cuidado que se tiene en la ornamentación de la ciudad hace que se prefieran especies con flores o con frutas que le dan variedad al cromatismo. Es así como en la calle San Juan, una de las arterias que atraviesan la ciudad de oriente a occidente, han sido sembrados guayacanes morados y amarillos intercalados a lado y lado de la calle, dejando para el separador central una hilera de cámbulos rojos. El diseño de estas áreas, realizado con ayuda del computador, dará a los paisas un espectáculo de colorido en el término de 10 años. En estos momentos la alcaldía cívica produce en el vivero municipal 80.000 árboles al año. Desde 1985 en el municipio se dictó un decreto llamado 'El árbol urbano', en el que se determinan las características que deben tener las especies sembradas en la ciudad. En este documento se establece que deben ser preferiblemente nativas, resistentes, longevas, nativas y "de frutos aptos para seres humanos, ardillas y aves". Junto con el alcalde cívico trabajan Oscar Chavarriaga, María Elsy Alvarez y Luz Amparo Giraldo, todos ellos apóstoles del paisajismo y la arborización del municipio. Juntos asesoran personalmente a quien lo solicite, extendiendo su marco de acción a otros generadores de verde en la ciudad. Otros frentes Por su parte Corvide, entidad dedicada a la vivienda popular, tiene un programa previsto para la siembra, en zonas de alto riesgo, de 184.000 árboles en 226 hectáreas. Este proyecto se adelanta en cooperación con Empresas Públicas, Mi Río, Desarrollo Comunitario y Obras Públicas. Actualmente Corvide trabaja en siete hectáreas del cerro El Picacho, en un lindero al occidente de la ciudad, en donde está plantando 2.000 árboles entre gualandayes, tulipanes africanos y frutales. Además adelanta trabajos de arborización en los barrios de las comunas oriental y occidental de la ciudad, donde existe gran densidad poblacional. Nicolás Moreno y Héctor Patiño, ambos tecnólogos agropecuarios, van haciendo más amable el paisaje de las zonas invadidas por la armadura de concreto y ladrillo que se ha apoderado de las zonas que no cuentan con un planeamiento ordenado. La recuperación del río Medellín es otro de los frentes que atacan tanto el sector público como el privado. Por ejemplo, el Instituto Mi Río está dedicado a cuidar y limpiar las 228 quebradas que alimentan este cauce. Por su parte, y cada día más, la empresa privada se suma a ese esfuerzo colectivo para proteger el medio ambiente. A través de distintas campañas de tipo institucional alusivas al cuidado de la naturaleza, del desarrollo de sistemas de control de polución y de la recuperación de las aguas utilizadas en los procesos productivos, el sector privado contribuye al mejoramiento de las condiciones de vida. Ejemplo de ello es Holasa, empresa comprometida desde hace dos años con el tema, pues se ha preocupado "por limpiar el aire de sus chimeneas, darle el tratamiento adecuado a sus aguas y, por la parte educativa, a través de campañas masivas y cartillas informativas", según indicó una fuente de esta compañía. Como ésta, también otras empresas vienen contribuyendo en este sentido, especialmente con el acatamiento de las exigencias ambientales del Ministerio del Medio Ambiente. Todo esto forma parte de la recuperación del espíritu cívico de los paisas, que poco a poco van logrando metas en cuanto a la limpieza de la urbe, la prestación de servicios públicos, el cuidado de sus fuentes hídricas y la planeación de la ciudad como un mejor hábitat urbano. Es así como los paisas se entregaron de lleno al reto de entregarle a las generaciones del mañana una ciudad menos contaminada y aún más bella que la de hoy.

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