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| 6/18/2011 12:00:00 AM

La felicidad es una decisión

No hay noticia más importante que la buena y la más cercana.

Un nuevo símbolo está invadiendo el idioma escrito cada vez más rápido y breve. Es un círculo amarillo con dos puntos negros y una media luna. Es la carita feliz, la happy face, que se ha convertido en una nueva letra, o mejor aun, en la sexta vocal, este emoticon (emotion + icon) resume momentos que, de lo grandes o lo sencillos, son difíciles de distinguir. Significan felicidad, aceptación, buenas noticias.

Facebook es más de 500 millones de periódicos, casi todos llenos de buenas noticias. Las noticias que les importan a la familia y a los amigos. La foto del bebé recién nacido, la foto del grado, la foto en la playa, en la fiesta, esos momentos Kodak que antes se quedaban archivados en álbumes de fotografías.

Y la familia y los amigos devoran esos álbumes de fotos digitales con emoción, sonrisas, comentarios. Caritas felices.

Es el noticiero de la cotidianidad, la esencia del ser humano. La gasolina que mueve la humanidad. La felicidad es más sencilla de lo que parece. En cada instante y en cada lugar suceden trillones de acciones de gente buena, lejos o cerca de nosotros: la abuela que le hace las trenzas a su nieta a la seis de la mañana para que vaya al colegio, la esposa que atraviesa de lado a lado la gran ciudad para llevar el almuerzo al andamio donde está trabajando su marido, la enfermera que mitiga el dolor del paciente, el padre que espera al hijo ausente en el aeropuerto, la maestra que le coge la mano al niño para que aprenda a escribir, los amigos que van al velorio, el tendero que fía a los vecinos.

Lo mismo pasa con Twitter: 140 caracteres trayendo y llevando cosas simples.

Células del tejido social. Muchas caritas felices, happy faces. Y es que el ser humano es bueno por naturaleza. Niños que se quedan niños. Siempre aparece alguien para ayudar. Alguien que te presta lo del almuerzo al final de la quincena. Ángeles involuntarios que terminan socorriendo.

Es tan común la gente buena que se vuelve paisaje. Pregúntele a un emigrante que llega a Estados Unidos o a España o a cualquier país quién lo ayudó cuando llegó solo y varado a un país extraño. Todos, sin excepción, se encontraron una persona, una familia que los acogió. Alguien más pobre o más rico.

Conozco tanta gente buena y sencilla como todo el mundo y veo cómo trabajan. Las madres del ICBF que cuidan los hijos ajenos en las cordilleras, en las llanuras y en las costas: ellas están manteniendo y construyendo a Colombia.

La música, los árboles, la lluvia, la pintura, las frutas, los libros, el teatro, Internet, son nutrientes de la felicidad. Todo lo que hable de esto son buenas noticias para los artistas, los naturistas, los que han descubierto que las cosas grandes están por ahí flotando gratis o muy barato.

Solo hay que querer lo que se hace. El abrazo al ser amado, el beso a la pareja y la carcajada en la cama van enseñando la felicidad, pasajera o no, pero felicidad, disfrute. La felicidad es una decisión.
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