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| 8/11/2003 12:00:00 AM

La gran feria paisa

Este año Colombiamoda busca consolidarse como la vitrina textilera más importante de la región. Detrás de su éxito están 15 años de trabajo.

Como si se tratara del más fino tejedor que dedica todo su esfuerzo y conocimiento a crear una tela única Inexmoda ha ido construyendo, punto a punto, durante 15 años, lo que hoy en día es el "corazón y cerebro de la moda en Colombia": Colombiamoda.

Este tejido que aglomera lo más importante de una industria que mueve más de 2.000 millones de dólares al año y genera alrededor de 800.000 empleos directos e indirectos. Sin duda uno de los principales motores de la economía y generador de nuevos empleos del país.

Este año, cuando Inexmoda (Instituto para la Exportación y la Moda) cumple 15 años y Colombiamoda, su evento más representativo, llega a su edición 14, Medellín vuelve a convocar a los más importantes textileros y confeccionistas colombianos, a las más hermosas modelos del momento y las últimas tendencias de la moda mundial. Durante tres días compradores de todo el mundo vienen al país para asistir al que es considerado el más importante evento de moda de Latinoamérica, junto al Sao Paulo Fashion Week.

En esta ocasión Colombiamoda viene dispuesta a romper sus propias marcas en todos los aspectos. No sólo ofrece siete pabellones de exhibición y servicios que segmentan la oferta para comodidad de los asistentes, sino que cuenta con 355 expositores nacionales e internacionales que se especializan en todos los universos de la moda y en maquinaria.

Quizá la cifra más importante para los textileros y confeccionistas colombianos es la que dice cuántos compradores internacionales vendrán a la feria: 311, de los cuales 39 vienen de Estados Unidos y los demás, de países como Rusia, Venezuela, Inglaterra, Ecuador, Costa Rica, Guatemala y Honduras, entre otros.

Estos compradores, sumados a los 600 extranjeros que vuelven por su cuenta luego de haber sido invitados en años anteriores al evento, darán como resultado más de 900 potenciales clientes internacionales.

Según Roque Ospina, director ejecutivo de Inexmoda, la meta de este año es hacer negocios dentro de la feria por 25 ó 30 millones de dólares, casi el doble de los cerrados el año pasado, y dejar los contactos para muchos más.

Aunque es difícil determinar los negocios que nacieron el año pasado en Colombiamoda se dice que JCPenney contrató la fabricación de prendas para sus tiendas por más de 30 millones de dólares, o que Gap y Victoria's Secret, entre otras grandes marcas, están a punto de cerrar negocios.

Lo importante es que el país, gracias a sus condiciones geográficas, la calidad de sus telas y confecciones, y las ventajas del Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpa), se ha convertido en un lugar interesante de fabricación de productos textileros para el mercado más importante del mundo: Estados Unidos (ver artículo 'Made in Colombia'). Pero la consolidación de este importante renglón de la economía requiere rápidas y correctas decisiones y ayudas del gobierno.



Una gran obra

Las perspectivas de la feria son inmejorables pero, sin duda, por el momento que vive el país, es importante dimensionar su importancia. En los primeros meses del año se han exportado 120 millones de dólares más que en 2002 y la meta es llegar a 450 millones. "Por cada 18.000 dólares exportados se logra crear un empleo directo y tres indirectos", como lo afirma Roque Ospina, director ejecutivo de Inexmoda. Cifras de la Andi aseguran que por cada 100 millones de dólares adicionales que exporte el país se generan 22.000 trabajos directos.

Detrás del éxito de la feria está la historia de un grupo de antioqueños que vio, un par de décadas atrás, que el problema de la industria textilera del país no era la calidad del producto, que siempre ha sido muy buena, sino su comercialización. Esto, unido a un acuerdo que firmó Colombia con Estados Unidos, constituyó el acta de nacimiento de Inexmoda.

"Colombia firmó un Acuerdo de Suspensión, en el que el país se comprometía a no entregar ninguna ayuda a los exportadores y decidió en cambio meter ese dinero en un fondo en el Banco de la República. Luego se decidió destinar una parte de lo recogido, 30 por ciento, a la defensa de los mercados. Es decir, a pagar unos abogados en Washington para que realizaran el 'lobby' que necesitaba el sector. Y otra parte, es decir 70 por ciento, que eran 218 millones, a la creación de un instituto sin ánimo de lucro que asesorara al sector en sus debilidades y les diera un valor agregado a las exportaciones colombianas, metiéndose también con el tema de moda", recuerda Roque Ospina, en esa época coordinador del sector textil confección de la Andi.

En este marco nació Inexmoda hace 15 años. Alejandro Ceballos, actual presidente de Orbitel, fue invitado en ese momento a hacer parte de la primera junta de la naciente entidad en representación de Tejicóndor. Ceballos recuerda que desde el principio se pensó que la vocación de Inexmoda debía ir más allá del tema puramente textil. "Se decidió que no debería ser sólo un organizador de ferias para la exportación, sino que debería estimular la reorganización del negocio de la moda, lanzando las tendencias para las temporadas", recuerda.

Esta elemental iniciativa trajo grandes beneficios al sector. Un ejemplo fue el establecimiento de unos colores de temporada y unas siluetas, que les permitieron a los productores y comercializadores no llenarse de existencias de prendas y colorantes innecesarios, lo que representó un ahorro considerable para ellos y también para el consumidor.



Prima feria

Cuando en 1990 se organizó la primera feria de Colombiatex se hizo tomando como modelo la Premier Vision de París, de la que se adoptaron aspectos relevantes de la organización y de la logística. Ya para entonces Alicia Mejía era un motor de la misma. Por su destacada trayectoria había sido contratada casi inmediatamente llevó la hoja de vida.

Tiempo atrás había trabajado con Roque Ospina en la organización de una muestra textil que hizo la Andi en Bogotá y era reconocida como una 'locomotora', llena de ideas y capaz de llevarlas a la práctica.

Casi lo mismo sucedió con Clara Echeverri, una filósofa de La Sorbona metida a textilera por orden del destino, primero, y luego por la experiencia acumulada. Acababa de sufrir un accidente automovilístico que la había dejado muy maltrecha y la obligó a retirarse de Caribú, donde trabajaba en comercio exterior.

Clara también había trabajado en Air France, Elizabeth Arden y Tejicóndor. Ella llegó a encargarse del departamento que se ocupa de empatar la demanda con la oferta, es decir, el de promoción internacional, otro de los grandes pilares en los que se fundamenta este instituto.

En total eran nueve personas las que estaban al pie del cañón ese primero de agosto en que corrían sillas, pegaban clavos y disponían líneas telefónicas en la enorme casona que tenía Pedro María Botero, un ex gerente de Tejicóndor ya fallecido, en la zona urbana de El Poblado. En ese momento también se hicieron los estatutos y se designó una junta que contaba con cuatro textileros, cuatro confeccionistas, un representante de los distribuidores mayoristas y uno del detal.

La premisa era que estos fueran los que más ventas y experiencia tuvieran exportando, de manera que su aporte fuera más provechoso para todos. Aunque poco cambia "porque es muy difícil que alguien exporte 20 millones de dólares como lo han logrado algunos", en estos 15 años han pasado los presidentes de compañías como Fabricato, El Cid, Coltejer, Fibresa, Lafayette, Ericol, Tejicóndor, Exito y Leonisa, entre otros.

Hoy en día nadie pone en duda la contribución que ha hecho este instituto al desarrollo del sector textil-confección y moda. Y, por supuesto, a la exportación del producto colombiano. Los empresarios que los han acompañado resaltan el gran apoyo que constituyen no sólo como vitrina, sino como vehículo para hacer contactos y realizar negocios.

Israel Bluman, que aprendió en las ferias a exportar camisas de hombre y hoy está en Venezuela, Estados Unidos, México, Centroamérica, Perú y Ecuador, recalca que Inexmoda es lo mejor que le ha podido pasar al sector. "Aprendieron a hacer unas ferias muy organizadas que se volvieron internacionales. Los contactos más grandes los logré a través de ellas y por eso ningún año he querido quedarme por fuera. Porque si uno quiere conseguir novia tiene que ir al parque", apunta.

La información siempre oportuna, la actualizada capacitación que les imparten a todos los empresarios de la cadena y el trabajo de investigación que realizan son piezas invaluables de la labor que ejecutan. "El trabajo con los universos de vestuario y el informe de conceptos y sensibilidades son el compendio actualizado e interpretado que saca el laboratorio de moda de Inexmoda. Hoy en día se puede entrar y saber qué es lo que hay a través de Internet, a través de las revistas, de las ferias, de los consultores. Pero lo clave es interpretar esa información para sacarle jugo. Eso es lo que Inexmoda ofrece", enfatiza Roque Ospina.



En expansion

Quince años después no son nueve sino 28 las personas que le imprimen la dinámica al Instituto para la Exportación y Moda. Pero cuando están en víspera de feria pueden llegar a ser 150, trabajando como hormigas para darle la vitalidad a un esfuerzo que para Medellín ha sido como una catapulta en su desarrollo. Y es que tanto Colombiatex como Colombiamoda se han convertido en una dinámica para la ciudad. Aunque nadie ha medido aún el impacto que tienen estas ferias en cuanto a actividad y generación de empleo para la capital antioqueña, la demanda pasa por todo lo que Alicia Mejía llama la "corteza" empresarial, que incluye taxis, almacenes, centros comerciales, hoteles, peluquerías, empresas de tarjetas, correos, avisos, bolsas, camisetas, etc. Una fuente que puede generar en esos días unos 25.000 empleados.

Y es que en varias ocasiones las ferias fueron la única esperanza de una región que se debatía entre el miedo y su voluntad de ser. La época del terrorismo los hizo crecerse. "Parte de lo que somos hoy se debe a una posición adoptada por todos nosotros en el sentido de que las ferias debían hacerse contra todo lo que se presentara", recuerda Alicia Mejía.

De hecho, en la época más dura de la violencia en Medellín la gente reservaba, pero antes de la feria pasaban toda clase de cosas que llevaban a muchos a cancelar. Entonces ellos les proponían quedarse, resistir y los empresarios decidían apoyarlos. "Otros nos respondían: ¿qué vamos a hacer a una feria donde no va a ir nadie?". "Tienen razón, les contestaba Alicia, decidida, pero hay que hacerla pese al riesgo, aunque tengamos que jugar pisingaña en ella".

Fue así como todo un sector, los medios y la misma gente le dieron la posibilidad renovada cada año a Medellín de tener las ferias de Inexmoda. Prueba de ello es que crecieron tan rápidamente que muy pronto el pabellón blanco, de 3.000 metros, no alcanzó para albergar a todos aquellos que querían participar. Entonces, en un almuerzo en el que estaban presentes Ernesto Samper como ministro de Desarrollo y Gilberto Echeverri como gobernador de Antioquia, Roque y Alicia contaron que tendrían que llevarse las ferias de Medellín porque no tenían un escenario suficiente. El gobernador dio un puño fuerte en la mesa y exclamó: "Por Dios, qué necesitan!". En cuestión de cinco meses ya habían hecho el pabellón azul y el pabellón rojo.

Muchas son las cosas curiosas y hasta graciosas que han pasado en estos 15 años. Algunos recuerdan todavía con un poco de rubor cuando, hace tres años en un desfile en homenaje a Botero, un vigilante no le permitió la entrada a Alain Hivelain, presidente de Pierre Balmain, y su esposa. El diseñador dominicano Oscar de la Renta lo había invitado especialmente y éste, como un gran acontecimiento, había accedido a ir.

Al otro día lo consumía todavía el mal humor. Sin embargo la 'pesada' de Inexmoda se aprestó a reivindicarse y los llevó a conocer la región. Hoy en día Hivelain es una de las personas que más quiere y apoya a Colombia. No en vano en su elegante oficina tiene siempre una bandera de nuestro país.

Aunque no siempre ha sido fácil, este gran sueño hecho realidad por el excelente capital humano de Inexmoda ha sido ejemplo para que otros quieran incursionar en el ámbito de las ferias en otros lugares del país. A Roque Ospina, a Clara Echeverri y a Alicia Mejía les parece que esta iniciativa es muy importante porque entre más eventos estén en la jugada más oportunidades tiene el producto del país en el negocio internacional de la moda.

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