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| 3/9/1987 12:00:00 AM

¿LA IZQUIERDA AL PODER?

Mucho personaje de la administración Barco tiraba piedra hace unos pocos años

Una frase de George Bernard Shaw, que suele atribuirse a Winston Churchill, asegura que el hombre que a los veinte años no es comunista no tiene corazón, y el que lo sigue siendo a los cuarenta no tiene cabeza. El gobierno de Virgilio Barco cuenta con numerosos funcionarios con corazón y cabeza -o que al menos tuvieron corazon y ahora tienen cabeza. Empezando por la eminencia gris del régimen, el misterioso Gustavo Vasco, que de sus primeros veinte años ha guardado el gusto por la conspiracion y el secreto y de los siguientes cuarenta la costumbre del éxito.
El fenómeno, sin embargo, no es exclusivo del gobierno de Barco. La historia de Colombia -como la de todo el mundo- esta llena de ejemplos de personas que vienen de la izquierda y se acomodan en la derecha. Tal vez el caso más célebre y más discutido -aun se sigue discutiendo- sea el de don Rafael Núñez, entendiendo por izquierda el radicalismo arisco del 63 y por derecha el regeneracionismo autoritario del 86. Pero hay muchísimos más: el ex presidente Alberto Lleras Camargo, por ejemplo, hoy espejo del "establecimiento", fue en sus años veinte (en los años veinte) activo militante socialista, en compañía -quién lo creyera- del hoy reaccionario escritor Germán Arciniegas, por aquel lejano entonces enamorado de la llamada "revolución de Córdoba" que promovía la democratización de la educación.
A los miembros de la lista incompleta que a continuación publcamos no faltará quién les ponga adjetivos peyorativos.
Unos los llamaran "tránsfugas" -probablemente desde el periódico Voz. Otros -probablemente desde El Tiempo- los acusarán de "infiltrados". Sólo cabe esperar que la crítica de Voz la firme Alberto Rojas Puyo, hoy ideólogo de la Unión Patriótica y ardiente laureanista en sus años mozos. Y la de El Tiempo sea de la pluma de su propio director, Hernando Santos, que de joven coqueteaba con el Partido Comunista hasta el punto de ayudarle a financiar sus publicaciones de prensa. Con el corazón.

Guillermo Perry Rubio, ministro de Minas
Ingeniero eléctrico de la Universidad de los Andes y doctor en economía en el MIT. Bogotano de 41 años.
Aunque su nombre se asocia con el MOIR, él nunca fue militante estricto del movimiento. Su vinculación se daba más por el lado de los centros de estudios e investigaciones económicas, que desde el punto de vista organizativo. Los directivos del movimiento siempre lo consideraron un elemento clave, mientras que los cuadros de la base lo calificaban como un "miembro de la burguesía nacional, amigo del partido". Según el mismo Perry, la identificación no era tanto doctrinaria. "Lo que más me entusiasmaba era el idealismo y el desprendimiento con que se entregaban en su tarea revolucionaria. Pero fue precisamente el exceso de idealismo y la falta de apreciación de la realidad lo que no me dejó acercar directamente a ellos": dice.
Aunque tuvo excelentes relaciones con los demás grupos de izquierda, nunca existió un compromiso con ninguno en particular. Sus colaboraciones fueron más bien intelectuales y de nombre. Fue fundador de la Asociación de Amistad Colombo China y miembro de la junta directiva del Teatro Libre (organismos que han tenido estrecha relación con el MOIR). Cree firmemente en el cambio social y dice que si aceptó formar parte de este gobierno, es porque cree que existen condiciones en el panorama político para que avancen los puntos de vista socialdemócratas. Una prueba de ello, según él, es por ejemplo el hecho de que el Partido Liberal hubiera adoptado el programa presentado por el Instituto de Estudios Liberales, que recogió las bases del que presentó el Poder Popular, movimiento orientado por el senador Ernesto Samper y por el cual Perry Rubio salió elegido como su suplente al Senado con tesis de corte socialdemócrata.
Algunos de los que lo conocen afirman, sin embargo, que el proceso ha sido al contrario. Que se volvió de izquierda, pero después de haber sido zar de impuestos en el gobierno de López.

Fernando Botero Zea, viceministro de Gobierno
Bogotano de 29 años. Estudió economía y ciencias políticas en la Universidad de los Andes y en el Instituto de Estudios Políticos en París. A los 18 años cuando estudiaba en París, comenzó su militancia de izquierda en el Partido Comunista de Francia. Al regresar al país se vinculó al movimiento estudiantil de la Universidad de los Andes y entró a militar en el MOIR, "más por antimamerto que por maoísta".
Durante esa época fue uno de los organizadores de una gran huelga en contra del entonces rector Fernando Cepeda Ulloa, su actual jefe en el Ministerio de Gobierno. Cuando Botero lanzaba un acalorado discurso por una "educación nacional, científica y de masas", Cepeda Ulloa (quien por esa época era muy amigo de la casa de Botero) le desdibujó completamente la beligerancia al joven revoltoso diciéndole públicamente: "Fernando, por favor dile a tus padres que mañana no puedo ir a almorzar a tu casa", lo que produjo entre los estudiantes una risotada, y en Botero un súbito mutismo.
Su momento de más compromiso con la izquierda lo alcanzó en 1976, cuando se lanzó Bula Camacho al Concejo. No hubo en esa jornada tarima ni tribuna que no fuera objeto de sus arengas. Posteriormente se fue "bajando de esa nube" porque el divisionismo en la izquierda lo tenía profundamente desilusionado. Ya en 1979 comenzó a buscar otras posibilidades y se fue reubicando ideológicamente. "Abandoné por completo la izquierda y me coloqué en el centro". Ahora Fernando Botero afirma que está tan feliz de haber pasado por ahí, como de haberse salido. "Fue una etapa conflictiva de mi vida. De mucho enfrentamiento familiar, pero era un momento de insaciable sed intelectual, que inevitablemente terminó aportando mucho en mi formación. Hoy ni siquiera me considero liberal de izquierda, sino de centro".

Germán Bula Escobar, viceministro de Trabajo
Abogado cordobés de 32 años. Egresado de la Universidad del Rosario. Quienes lo conocieron en su época afirman que su militancia en la izquierda fue de una gran beligerancia. Fundador y segundo a bordo del Movimiento Camilista de orientación Marxista Leninista, organización que se distinguió por ser a la vez "antimamerta, antiterrorista y antielectoral", según palabras de Bula. Mientras estudiaba, trabajaba como monitor en la misma universidad y fundó y fue presidente del Sindicato de Trabajadores de la Universidad del Rosario, Sintracor. No fueron pocas las paredes de Bogotá que conocieron su letra contra las elecciones, ni pocos los forcejeos con la Policía durante las épocas "duras" de desalojos en los barrios orientales, en los que actuaba como abogado defensor. Recuerda especialmente el sonado caso del lanzamiento de los habitantes de la Casona de la Concordia, en donde el enfrentamiento fue tan violento que resultó muerto el niño Fernando Osorio.
Editaba un periódico que se llamaba Jornada Camilista, desde donde se dedicaba a "darle palo" a los grupos trotskystas y "prosoviéticos" y a tirar línea entre los maoístas a quienes criticaba por "haberse desviado hacia el guerrillerismo". La gente que lo conoció afirma que "Bulita comenzó haciendo la revolución contra el imperialismo norteamericano y terminó levantando consignas contra el imperialismo soviético".
Bula sostiene que "a pesar de los esfuerzos que hacíamos para que nuestra teoría revolucionaria se adecuara a las condiciones colombianas, el eco que teníamos en el pueblo era mínimo y en la práctica lo que hacíamos era servir de cargaladrillos ". Anduvo un tiempo "deslineado" y más bien escéptico, pero "cuando el ex presidente López anunció sus tesis sobre la socialdemocracia ví que se abría otra alternativa en donde se conjugaban los intereses centrales del pueblo y de la patria". Bula considera que a partir de ese momento ha encontrado en el liberalismo una corriente donde se pueden desarrollar las posiciones progresistas y que Barco ha demostrado estar en esta tónica.

Luis Fernando Alarcon, viceministro de Hacienda
Ingeniero civil de la Universidad de los Andes, con postgrado en economía en la misma. Natural de Bucaramanga, de 35 años.
Como casi todos los uniandinos de los setenta, comenzó militando en el MOIR. Hizo campaña electoral por la alianza que se formó alrededor del nombre de Hernando Echeverry Mejía en 1974, entre el Partido Comunista y el MOIR. Hasta entonces no existía tanta pugna entre estos dos partidos y Alarcón tenía muchas esperanzas en la unión de la izquierda. "Cuando comenzó el rabioso anticomunismo soviético del MOIR, me retiré de la organización y me fui para los Estados Unidos. Allí estudié seriamente el marxismo y empecé a reconsiderar las posiciones antitrotskystas que tenía". Afirma que a partir de ese momento se fue despojando de ese dogmatismo religioso y se volvió más equilibrado.
"Todavía sigo utilizando una gran cantidad de elementos del marxismo como instrumentos de análisis", dice. Pero considera que en este momento el Partido Liberal tiene características ideológicas que le permiten militar en él y buscar una sociedad más compatible con la ideología personal. "En este momento se ha abierto un espacio con el gobierno liberal, que permite que se hagan cosas si se asume una posición activa".
Algunos de los que lo conocen, sin embargo, afirman que su ingreso a las filas del liberalismo era previsible, porque sus posiciones en la izquierda jamás fueron muy radicales.

Carlos Ossa Escobar, consejero presidencial para Asuntos de Rehabilitación, Reconciliación y Normalización
40 años. Es economista de la Universidad de los Andes y graduado en economía agrícola en la Universidad Católica de Chile. Durante los primeros años de la década del setenta participó en el movimiento estudiantil de la universidad y comenzó a entusiasmarse con el socialismo, razón por la que viajó a Chile, donde comenzaba el gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende. Desanimado con la izquierda colombiana por su "poca capacidad de convocatoria y su atomización", buscó la forma de participar de la experiencia chilena y militó en las brigadas voluntarias de los "upelientos", como se llamaba a los miembros de la UP chilena. En una ocasión, en pleno paro de camioneros, tuvo que cargar bultos de azúcar y arroz para ayudar al gobierno socialista. Por esos días debió viajar a una granja a recoger cebolla durante una semana. Terminada su labor, y con las manos rajadas, se enteró para sorpresa suya de que toda la cebolla que habían recogido él y sus demás compañeros voluntarios, había sido vendida subrepticiamente por los camaradas "upelientos" en una galería.
De regreso al país, se dedicó a las labores en el sector agrario y se fue integrando al Partido Liberal, más por el lado técnico y administrativo que por el de sus cuadros políticos. Fue encargado de Planeación y secretario y posteriormente viceministro de Agricultura. Durante el gobierno pasado estuvo al frente de la SAC y fue un fuerte crítico de la forma en que se desarrolló el proceso de paz de Belisario, lo que le valió en algunos sectores el calificativo de "derechoso", pero al mismo tiempo dentro de la SAC ha tenido el de "izquierdoso".
Cree que el gobierno de Barco ofrece todas las posibilidades de que se produzca una verdadera apertura política, para realizar una "revolución pacífica" a través de las grandes transformaciones sociales que el país requiere.

Carlos Bula Camacho, secretario de Gobierno del Distrito
Abogado cartagenero, 43 años. Ha militado en varios grupos de la izquierda. Se inició en el ala conservadora de la Anapo. Posteriormente fue uno de los fundadores y dirigentes principales del MOIR y más tarde militante de Firmes. Su nombre sonó siempre relacionado con las luchas de los habitantes de los barrios surorientales, y fue allí donde prácticamente hizo la cauda electoral que lo llevó por primera vez al Concejo de Bogotá en el año 70. Las luchas de los "desposeidos" de la vivienda le trajo algunos impasses.
Una vez, después de una concentración que él dirigía en el barrio La Victoria, que queda en la salida hacia Villavicencio, algunos de los manifestantes enardecidos se dedicaron a tirar piedra y a quemar carros. Su automóvil no fue una excepción. Cuando salió de la concentración lo encontró completamente incendiado. En la actualidad afirma que "lo primero que hay que aclarar es que yo no he dejado de ser de izquierda. Otra cosa es que no tenga en la actualidad militancia partidista".
Aunque no puede participar actualmente en política, considera que hay muy buenas posibilidades de "organizar movimientos de características democráticas y nacionales".
Sostiene que "en la actualidad hay mucho cuadro inteligente y honesto en la izquierda que ha madurado, y que puede llegar a jugar un papel importante". Algunas personas que lo conocen de cerca afirman que desde que llegó de Bélgica, donde se desempeñaba como cónsul, se ha dedicado a reclutar simpatizantes, con miras a formar un movimiento de corte socialdemócrata.

Sonia Martínez, presidente de Afidro
Abogada de la Universidad Nacional. Es la única mujer que ha sido miembro de la dirección adjunta del Partido Liberal y la que más suena para ministra en la próxima crisis. "Yo creo que soy una persona beligerante por mi formación: la Universidad Nacional es un ámbito natural de controversia, y a partir de las herramientas que me dio ese ambiente creo que he podido conocer mejor a la sociedad colombiana". Salida de un colegio de monjas, su militancia casi que obligatoriamente era en una organización cristiana. "Milité en MUAP, Movimiento Unitario de Acción Popular, del cual fui de la Junta Política Nacional", afirma. Asistió como delegada a varias conferencias estudiantiles internacionales, "y tiré piedra. Nunca lo he ocultado y me siento orgullosa, porque creo que así como boté piedra, ahora boto ideas y acciones. Antes que una funcionaria del sector privado, soy una investigadora social".
Dice que no se ha adaptado al establecimiento, al statu quo, ya que siempre está revisando lo que sucede a su alrededor. "Hicimos el periódico Ruptura y Presente y no sólo escribía artículos, sino que también vendía el periódico".
Desde sus inicios en el Partido Liberal ha tenido una vinculación combativa más que formal. Nunca estuvo de acuerdo con los viceministerios de Betancur para la mujer "porque por decreto ordenaron que la mujer debía estar en segundo lugar". Estuvo detenida varias veces en una comisaria por las pedreas de la Nacional. Una foto en que la llevan entre dos policías dio la vuelta al mundo publicada en Bohemia, revista cubana.
Piensa que el Partido Liberal es el único instrumento con que se cuenta en la actualidad para llevar a cabo reformas y modernizar las instituciones democráticas. Como en todos los partidos, sostiene que en el liberalismo hay sectores de derecha y de izquierda, "y yo me coloco en este último grupo".

Jorge Gaitán, asesor de la jefatura de Planeación Nacional
Ingeniero de la Universidad de los Andes. Bogotano, de 33 años. Hizo sus primeros años de militante en las épocas de agitación estudiantil de 1970. Perteneció al brazo juvenil del MOIR, llamado Juventud Patriótica (JUPA). Cuando se lanzó la consigna interior de vincularse a los sectores obrero populares, contribuyó a constituír un frente de campesinos. Considera que fue un momento importante en el que se aprovechó la influencia del mayo francés de 1968 y los movimientos estudiantiles de México para que la generación de los setenta no fuera, otra más, frustrada. Sostiene, sin embargo, que esa generación "de todas formas no logró consolidar su proyecto político".
No niega su participación en violentas pedreas en las que los uniandinos se solidarizaron con los estudiantes de la Nacional y los de la Pedagógica, que eran los más combativos de ese momento. Aunque desde 1973 se retiró de la militancia, afirma que "sigo siendo el único militante del socialismo utópico que queda en el país ". No se ha integrado al establecimiento, ni ha entrado a engrosar las filas del Partido Liberal. Considera que es un gran privilegio estar desempeñando el cargo que tiene en la actualidad, ya que está en medio del proceso donde se toman las grandes decisiones económicas del país.
Al preguntársele cuál es su actual posición política, contesta: "Me encuentro en una expectativa pesimista".

Luis Bernardo Flórez, subjefe de Planeación Nacional
Economista de la Universidad Nacional, 37 años. Militó en la Unión Revolucionaria Socialista (URS), uno de los grupos trotskystas que hicieron "bulla" en la década del setenta. Su vinculación estaba centrada en el periódico vocero del grupo: El Manifiesto.
Desde allí "botaban fuego" a diestra y siniestra, en contra de los grupos maoístas y "mamertos" (PC). Consideraban que los problemas de los demás grupos socialistas consistían en que se habían quedado discutiendo si eran o no los representantes auténticos de la IV Internacional y que eso no tenía sentido "en un país donde la gente se estaba muriendo de hambre y la contradicción era con la burguesía".
En aquellas épocas le tocaba salir de Caprecom, donde trabajaba, quitarse su corbata y ponerse la chaqueta con la que "camellaba" para El Manifiesto. Afirma que su labor era más intelectual que activista, y que cuando los grupos de izquierda se fueron cerrando en su lucha intestina, él se fue alejando. Ahora puede decir que tiene una posición liberal independiente y considera que no ha dejado su espíritu rebelde. "Lo que pasa es que cada época tiene sus formas de hacer la revolución. En este momento hay que hacer muchos cambios, y yo considero que hay opciones democráticas muy importantes dentro del Partido Liberal".
Aunque no ha militado como cuadro político del liberalismo, cree que por ahí es la salida que necesita el país. Sus cercanos en las épocas de izquierdistas dicen que se caracterizaba por ser radical de palabra pero no en la práctica, y a esto le atribuyen el hecho de que se haya integrado al establecimiento en tan poco tiempo.

Fernando Jordan Flórez, secretario General del Ministerio de Desarrollo
Abogado de la Universidad de los Andes y especializado en informática. Bogotano, de 37 años.
Comenzó su actividad en los movimientos estudiantiles de los años 70. Dirigió dos periódicos considerados en la época como de los más combativos entre la izquierda: Magnus y Séneca. Aunque fue muy amigo de todos los grupos de izquierda y sobresaliente dirigente estudiantil, afirma no haber militado en ninguno de ellos. Sostiene que "siempre ha sido un liberal de izquierda, y que el hecho de que me asocien con los comunistas o los socialistas es por macartizarme".
Fue fundador del MIL (Movimiento Independiente Liberal) con David Aljure, y participó en la alianza UNO-Anapo-MlL. Fue en esta coyuntura en la que "prácticamente les enseñé a los comunistas a hacer campañas políticas". Aunque de las personas que lo conocen casi no hay nadie que no lo recuerde bebiendo en las fuentes de los ideólogos del socialismo como Marcuse, Althusser, Mendel, él se define como un auténtico socialdemócrata, y considera que fue muy importante en su vida "haber tenido la oportunidad de conocer los clásicos del socialismo. Pero eso jamás me privó de conocer también a los mejores exponentes del liberalismo colombiano, porque yo estudiaba al mismo tiempo a López Pumarejo y Darío Echandía".

Marco Palacios, rector de la Universidad Nacional
Bogotano de 42 años. Abogado de la Universidad Libre y doctor en historia de la Universidad de Oxford. Militó en la izquierda entre los 18 y los 21 años. Hizo parte de las Juventudes del MRL, que poco tenían que ver con López Michelsen y mucho menos con el Partido Liberal. Fundador de la FUN, Federación Universitaria Nacional, "fui elegido para el Comité Ejecutivo Nacional y en una reunión en el aula máxima de derecho renuncié públicamente. He llegado a la conclusión de que entre los 18 y los 21 sólo gente como Newton o Mozart hacen cosas importantes" dice.
Estuvo preso en varias ocasiones. Primero en un Permanente y en otra ocasión duró un mes en la Cárcel Modelo. "En el 65, organizamos una manifestación frente a la Embajada de los EE. UU. protestando por el bombardeo contra el Vietnam. No éramos más de 300. Después de la protesta un grupo se dirigió al Colombo-Americano, lo apedrearon e incendiaron un carro, nos detuvieron a todos en la oficina de las Juventudes del MRL y nos metieron a la cárcel".
Estuvo detenido con Guillermo Puyana Mutis y Manuel Vásquez Castaño, quien posteriormente fue uno de los fundadores del ELN. "Yo no me fui para la guerrilla por un golpe de intuición, y todavía no tengo una respuesta racional. Sí tiré piedra porque en ese momento esa era la forma de interpretar el descontento de los estudiantes con el sistema. Por esa época, el ámbito político era muy cerrado". Después fundó, con otros compañeros una revista que se llamaba Línea, en la que lo único que hacían era precisamente dar línea. Se considera un demócrata de izquierda sin partido.

Ricardo Mosquera Mesa, rector de la Universidad Surcolombiana de Neiva
Huilense de 39 años. Economista de la Universidad Nacional y Master en desarrollo urbano de El Colegio de México. Comenzó sus actividades en la izquierda con el Frente Unido de Camilo Torres. Cuando este se fue para el ELN y murió, Mosquera perteneció a los Comandos Camilistas y en algunas ocasiones organizó brigadas de recolección de ropas y drogas que se distribuían en los barrios marginales, pero que en buena parte tenían como destino final el monte. "Pero pronto descubrimos que la vía armada no estaba vigente políticamente", cuenta Mosquera, y fue entonces cuando, en compañía de algunos compañeros, fundó y fue el segundo a bordo de la Unión Revolucionaria Socialista. Estuvo 8 años como asesor de la USO, durante las épocas radicales de los trabajadores petroleros, y fue candidato al Concejo de Bogotá por el Frente Democrático.
Afirma que en esos tiempos "lo que más faltaba era realismo político en la izquierda" y que mientras participaban en elecciones, por ejemplo, nunca creyeron en ellas. Considera que el proyecto político de la izquierda fracasó principalmente "porque siempre se buscó un paternalismo político y si uno no tenía esta u otra línea, no podía vincularse".
Desde 1979 se retiró de la militancia y posteriormente trató de organizar algo en compañía de algunos miembros de Firmes. Ha escrito dos libros: "Ciudad latinoamericana un caos organizado" y "Universidad y región".
Hoy piensa que dentro y fuera del Partido Liberal, "hay tendencias que pueden ser la base de un bloque progresista que impulse reformas y propuestas de alto contenido social", y cree que lo más importante es apoyar las buenas medidas vengan de donde vengan, porque "el esquema de las clases sociales no funciona en la realidad nacional y lo que hay que generar es un bloque histórico de sectores policlasistas comprometidos con las reformas sociales y económicas".

Humberto Vergara Portela, secretario General de la Universidad Nacional
Abogado de la Universidad Nacional. Tolimense de 40 años. Su militancia en la izquierda comenzó al calor de la influencia de la Revolución cubana. "En ese tiempo la Mano Negra escribía consignas como 'Abajo el comunismo: 'El comunismo acaba con la familia', y sus militantes eran en su mayoría javerianos. Nosotros nos trenzábamos con ellos en unas garroteras terribles".
Por esa época se creó el foco guertillero, remedando un poco la Revolución cubana. Un grupo del MOEC (Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino) se dirigió a Urabá y a Vergara le correspondía irse para ese frente, pero "me dio miedo y pudo más el compromiso familiar que el compromiso revolucionario", cuenta. Entró entonces a la JUCO, en donde conocería a quienes 10 años más adelante serían presos políticos y posteriormente sus defendidos, entre los que se encontraba el líder del M-19, Iván Marino Ospina.
"Cuando surgieron las divergencias chino-soviéticas y se planteó una línea pacifista y revisionista en el PC, me salí del mamertismo", dice.
Siendo activista estudiantil conoció a Víctor Medina Morón y a Jaime Arenas. En esa época comienza a aparecer Camilo Torres y crea el Frente Unido, del cual se hizo militante. Fue cuando se empezaron a oír rumores que los servicios de inteligencia detectaron la militancia de Camilo en el ELN, y le tocó irse para el monte. "En uno de sus últimos días en la ciudad me entregó una ruana blanca para que se la guardara. Todavía la tengo", recuerda Vergara.
Ha sido profesor y secretario de la Facultad de Derecho y secretario General de la Universidad Nacional. No ha vuelto a militar y considera que esas épocas quedaron atrás.
"Hoy me siento como un hombre democrático que sabe que el país requiere cambios y por eso trato en todos los cargos que ocupo de apuntar en este sentido": afirma.

Rodrigo Zapata, asesor de asuntos agrarios en la Presidencia
Dirigente campesino de 36 años que se vinculó a la ANUC a comienzos de los 70, cuando la organización se radicalizó. Fue fundador y dirigente de la ANUC Línea Sincelejo. Este sector de la agremiación campesina se hizo famoso porque durante los primeros años de la década del setenta estuvo bastante influida por las concepciones maoístas. Zapata era uno de los impulsores de convertir la organización gremial en un partido político de orientación marxista-leninista. Aunque no estuvo directamente vinculada a las organizaciones guerrilleras, la línea de Zapata proponía la "creación de fuerzas de autodefensa campesina que serían las bases del Ejército Revolucionario del Pueblo".
Su concepción de Reforma Agraria lo convirtió en uno de los principales agitadores de la consigna maoista "La tierra para el que la trabaja", por lo que no fueron pocos los líos de invasión de fincas en que estuvo enredado.
La pretensión de convertir a la ANUC en partido fue lo que los llevó a proponer la creación de la ORP, sigla que, según Zapata, "no pasó de ser una própuesta que nunca se cristalizó". Estuvo varias veces sindicado de pertenecer a grupos armados, pero "la verdad es que siempre hablábamos de armas pero la única que teníamos era el valor y el machete". Hoy considera que "el principal error fue haber creído que nuestra tarea era tomarnos el poder y por eso abandonamos las luchas por nuestras reivindicaciones concretas". Piensa que colaborando con el gobierno, se puede luchar por mejorar las condiciones de vida del campo y "reformar las estructuras atrasadas en cuanto a tenencia de tierras".

Eduardo Díaz, director del Fondo Nacional Hospitalario
Bogotano de 34 años. Economista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. A pesar de haber iniciado su carrera en la Universidad de los Andes, debió retirarse de ella por su militancia en el MOIR. Estuvo vinculado a la organización desde 1971 y fue un consagrado activista del trabajo de barrios y algunas veces del campo. Se retiró en 1977 de la militancia cuando "el proyecto político del MOIR se quedó en el librito rojo de Mao", dice. "El sectarismo y las posiciones internacionales que asumió fueron las principales divergencias políticas que me obligaron a retirarme", afirma.
Es autor del libro "El clientelismo en Colombia", y se define como un demócrata independiente. Sostiene que no ha ingresado al Partido Liberal y que los puestos que ha desempeñado los ha tenido "por ser un técnico". Ha estado vinculado a la cátedra y fue director de un posgrado en administración pública en la ESAP. Afirma que no se arrepiente de haber tenido esa experiencia y que le heredó a esa época "muchas ganas de trabajar por el país".
Díaz considera que lo que mas quiere hoy en día es "ser eficiente y mostrar que se pueden hacer cosas" y piensa que el país necesita "muchos cambios y el gobierno está proponiendo algunos". Al preguntársele cuál es su actual posición política, dice: "Soy un Perrysta de izquierda, pero yo soy el que estoy en la izquierda y Perry en la derecha".
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