Lunes, 23 de enero de 2017

| 2002/11/16 00:00

La letra con solidaridad entra

Empresa privada, fundaciones y gobierno se unen para sacar adelante la educación de los más pobres en Colombia.

La letra con solidaridad entra

Mientras los países de ingreso alto invierten cerca de 5,6 por ciento de su PIB en educación los de nivel medio, como Colombia, llegan a 4,4 por ciento, lo cual, si bien no está del todo mal, no es suficiente.

Según el informe de Desarrollo Humano realizado por Planeación Nacional en 2000 la cobertura en educación ha aumentado pero las diferencias siguen siendo amplias. Aunque en 1999 de cada 10 niños, entre 7 y 11 años, 9,3 asistían a algún establecimiento educativo, el 11 por ciento de los más pobres no lo hacía. En los jóvenes la brecha era más grande pues en el grupo de 12 a 17 años el 30 por ciento de los más necesitados no iban al colegio.

El panorama a largo plazo era desalentador. Con 64 por ciento de la población viviendo en la pobreza, según cifras de 1999, ¿qué futuro le esperaba a Colombia si la mayoría de sus habitantes no tenían acceso a una educación equitativa y de calidad?

Muchas fuerzas sociales no han querido sentarse a esperar que la desgracia ocurra y con el apoyo del gobierno se han dado a la titánica tarea de revolucionar el sistema con el ánimo de darle a los pobres una educación más justa.



Primero mi primaria

Después del terremoto en el Eje Cafetero 150 planteles tuvieron que ser demolidos y otros tantos remodelados. Sin embargo la tragedia sirvió para crear el Plan Padrino. El proyecto, liderado por la oficina de la primera dama y gestionado por el Ministerio de Educación, ha beneficiado a 25.200 niños a través de 62 proyectos de infraestructura y dotación escolar que funcionan gracias al apoyo de donantes del sector privado nacional y de gobiernos extranjeros como el de Japón. Los padrinos se comprometen a construir total o parcialmente una escuela y a dotarla de material didáctico. También se recibe material de construcción, mobiliario escolar, útiles y objetos de laboratorio.

Otra alianza entre lo público y lo privado es el programa Computadores para Educar, coordinado por el Ministerio de Comunicaciones, cuyo objetivo es recolectar los equipos que las empresas ya no usan para reacondicionarlos y entregarlos sin costo a las escuelas públicas, en donde estudiantes universitarios vinculados a Opción Colombia se encargan de administrar las salas y preparar a los profesores para que utilicen los equipos como una herramienta educativa. Hasta el momento han sido donados 31.928 computadores, repartidos en 1.434 planteles, cuyo uso ha beneficiado a 533.448 alumnos.

Empresas como Gas Natural e IBM tienen sus propios programas, apoyados por universidades y colegios privados en los que las primeras ponen los recursos y la academia aporta el conocimiento. Gas Natural apoya el proyecto Gas en las Escuelas, que se lleva a cabo en 10 colegios del Distrito. Por un lado se les enseñan a los niños y profesores los usos y cuidados que se deben tener con el gas, el combustible más usado en los hogares, y por otro se adelanta el programa Pequeños Científicos (en el cual participan la Universidad de los Andes, el Liceo Francés y Maloka), cuyo propósito es que los estudiantes, a través de la experimentación, se apropien del conocimiento. La siguiente etapa será la consecución de equipos para laboratorios de biología.

IBM, por su parte, tiene el programa KidSmart de Apoyo a la Educación Inicial, que integra el computador como una ayuda didáctica. La fase piloto (con colaboración de la Corporación Día del Niño y el programa de ludotecas) comenzó con 16 colegios distritales, en los que se ubicaron los módulos Pequeño Explorador, equipos desarrollados por IBM, Little Tikes y la empresa de software infantil RiverDeep. La idea no es relevar las funciones del profesor sino sacarle todo el jugo a la tecnología. Gracias a este módulo los niños pueden aprender conceptos de matemáticas, geografía, biología y lenguaje. La capacitación de los docentes y el monitoreo corre por cuenta de la facultad de educación de la Universidad Javeriana.

Otras compañías no han querido sentirse rezagadas y se han unido para crear la Fundación Empresarios por la Educación. Mil quinientas empresas firmaron la iniciativa en la que se comprometen a brindar recursos para atender a la población que se encuentra fuera del sistema, incluyendo la desplazada, y transmitir prácticas y conocimientos empresariales para mejorar la gestión de las secretarías de educación y las instituciones educativas.

Es precisamente el tema de la gestión lo que impulsó a los miembros de la Alianza Educativa (Universidad de los Andes y los colegios Nueva Granada, San Carlos y Los Nogales) para participar en la convocatoria de la Secretaría de Educación para la administración de colegios oficiales. La Alianza responde por cinco centros en Bosa, Usme, Kennedy y Las Cruces, en donde estudian 5.000 jóvenes que antes no tenían cupo o habían abandonado el sistema. Su propósito es que los alumnos del sector público reciban la misma calidad educativa que se brinda en el sector privado, en el que hay más continuidad ya que los paros de maestros no los afectan. También se busca unir los dos mundos y que ambos grupos se reconozcan como iguales a pesar de las diferencias de ingresos y de clase.



Enseñando a pescar

Como los recursos no son lo único que importa para mejorar la educación han surgido varias propuestas que van enfocadas a desarrollar el capital humano y a crear liderazgo y empoderamiento entre los jóvenes. Colombia Emprendedora (Junior Achievement) y Líderes Siglo XXI son buen ejemplo de ello. Ambas instituciones, la primera en colegios y la segunda en universidades, buscan incentivar en los jóvenes los deseos de crear empresa pero con responsabilidad social. Colombia Emprendedora ha llegado a 70 colegios de Bogotá y Cali y Líderes Siglo XXI ha capacitado a 2.500 estudiantes de 32 universidades. De esta forma se pretende que las nuevas generaciones crezcan dándoles cara a las necesidades sociales que los rodean.

Pero la formación de los estudiantes no se puede abordar sin la labor de los maestros. Si bien éstos necesitan preparación en lo que se refiere a nuevas tecnologías lo cierto es que existen muchos profesores a lo largo del país que han desarrollado sus propios modelos educativos, los que han beneficiado a miles de alumnos. La Fundación Compartir, al premiar al mejor maestro, no sólo legitima el trabajo de los docentes sino que revaloriza una profesión que, pese a su gran importancia, ha sido menospreciada. Cerca de 10.000 maestros han enviado sus propuestas con la esperanza de que algún día alguien les reconozca una tarea silenciosa pero efectiva.

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