Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/18/2011 12:00:00 AM

La líder de la vida

Una humilde mujer demuestra que ayudar a los demás sirve como aliciente para luchar contra el destino.

Celmira Moore es una dinámica y alegre mujer que, a pesar de ser desplazada y padecer un doloroso cáncer de colon, encontró en enseñar a leer y escribir a los adultos su mayor aliciente para salir adelante. Después de abandonar por miedo Guayabal, Caquetá, decidió, junto con su esposo, Rodrigo, y sus hijos, Jeffrey y Andrés, desafiar el destino en Neiva.

Aunque solo cursó hasta cuarto de bachillerato, su don de servicio y el alto nivel de analfabetismo en la comunidad que la acogió la llevaron a convertirse en maestra, noble oficio que cumple ad honórem desde hace seis años.

Con viejos libros, un pequeño tablero acrílico, marcadores y la humildad que la caracteriza, 'la Profe', como la conocen en las comunas 6 y 8, da lecciones de su vida a los vecinos. "Para sumar, hemos llegado a utilizar fríjoles y maíz. También hemos hecho cambalaches en las librerías para conseguir cartillas" dice esta mujer, de 37 años de edad.

Una vieja caseta comunitaria en el barrio Los Alpes es hoy un improvisado salón de clases, en donde los alumnos -señoras y señores entre los 30 y los 82 años de edad- no faltan a sus jornadas académicas.

Con cortos dictados, canciones y hasta dramatizaciones, esta mujer entrega sus conocimientos básicos a las personas desplazadas y más vulnerables. "Mi gran logro es que mi mamá aprendió a leer y escribir. A las personas les enseño a escribir su nombre, número de cédula, a identificar los números del 1 al 100 para que puedan tomar las rutas de los colectivos", explica Celmira, cuyo esposo asume los gastos del hogar con trabajos que van desde la soldadura hasta la albañilería.

Hoy, uno de sus mayores anhelos es ser docente titulada. Sin embargo, la vida parece no darle esa oportunidad. Su enfermedad y la falta de dinero no le han permitido ir a una universidad.

"Me siento feliz de que me digan 'Profe', porque ese es mi mayor anhelo, ser una maestra de verdad", dice esta líder de la vida.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.