Viernes, 20 de enero de 2017

| 1982/08/30 00:00

LA LUPA DE DANIEL

Todo el que tiene "rabo de paja" le tiembla. Daniel Samper Pizano cava la fosa del periodismo politizado y saca de la cuna el periodismo de investigación.

LA LUPA DE DANIEL

¿Quién iba a pensarlo? Fue en la milenaria China donde un bogotano de pura cepa y un antioqueño decidieron, en 1978 crear la primera unidad investigativa del periodismo colombiano. Daniel Samper Pizano (Danielito, para sus amigos) y Alberto Donadío se habían conocido cinco años atrás, gracias a una "goma" común:la investigación. Ambos habían llegado casi simultáneamente a la conclusión de que en Colombia había muchas ollas podridas que convenía destapar, y de que esto no era posible sino mediante la profiláctica alianza de periodistas e investigadores.
Los primeros pasos en ese sentido los dieron juntos en 1973, cuando, viviendo el uno en Bogotá y el otro en Medellín, empezaron a cruzarse cartas. A Donadío le interesaba la ecología y a Samper también, haciendo extensivo este concepto al campo un tanto enrarecido de la administración pública. Gracias a las pesquisas del antioqueño, el bogotano pudo llevar hasta su columna "Reloj" denuncias sobre las relaciones entre el ministro Rodrigo Llorente y la Unión General de Inversiones (UGI) y también publicar un listado de drogas peligrosísimas prohibidas en Colombia, pero de venta en Colombia.

UNA ESCUELA NORTEAMERICANA
Entusiasmado con estos pinitos en el campo de la investigación, Samper persuade a su amigo para que se traslade a Bogotá con el fin de aunar esfuerzos investigativos. Donadío, a quien virtualmente nadie hasta entonces le había "puesto bolas" hizo maletas y apareció en Bogotá, dispuesto a continuar sus pesquisas junto con sus estudios de Derecho. Los trabajos de investigación quedaron, sin embargo, interrumpidos por los viajes de Samper: Cali, Estados Unidos y Europa.
Pero Daniel no olvidó sus antiguos propósitos. En Estados Unidos, donde había estallado el escándalo de Watergate, conversa largamente con el conocido columnista Jack Anderson con el famoso Ralph Nader, que hace temblar a la industria norteamericana investigando la calidad de sus productos y desmistificando publicidades engañosas; con Vance Packard, cuyos libros sobre investigaciones sociales son conocidos por medio mundo.
El clima de moralidad que domina la prensa norteamericana lo convence de que en Colombia la investigación y la denuncia son más que en ninguna otra parte, necesarias. "Aquí -dice Samper en 1975- caería muy bien una prensa como la norteamericana:independiente, crítica, investigativa. La mayoría de los colombianos está buscando a alguien para contarle la corrupción que se ve a diario. Sin embargo, en el país es muy difícil la comprobación de los hechos. Hay poca tradición dentro del periodismo de investigación y nadie está acostumbrado a que lo investiguen. Las cosas podridas se tapan con facilidad. Y cuando hay alguien empeñado en revelarlas, se recurre a todo tipo de expedientes para amordazarlo".
En 1977 se reencuentra con Donadío y los dos asumen investigaciones que resonarán nacionalmente: "Los papeles del Senado", publicada en su columna, que a más del premio "Simón Bolívar", estuvo acompañada de un triunfo jurídico en el Consejo de Estado por demanda de Samper-Donadío contra la negativa del presidente del Senado, Edmundo López Gómez, de permitir el examen de documentos oficiales. Samper recuerda que trabajaron inclusive el 24 de diciembre y casi los sorprende el Niño Dios en dependencias del Congreso, destaca la cooperación voluntaria de algunos universitarios encargados de aspectos minuciosos y por lo tanto básicos para el buen resultado de una investigación, veía ya la necesidad de trabajar en equipo. Por la misma época apareció un informe especial sobre irregularidades en los contratos del Ministerio de Obras, averiguaciones que fueron muy dispendiosas y hacían imperativo "el canto a dos voces".
En estos dos casos el binomio combinó sus talentos. Aunque Samper y Donadío son abogados-periodistas, Daniel Afirma que "Donadío es la conciencia jurídica de la Unidad", mientras "yo doy las peleas políticas y de opinión". Pero es justamente en China donde, en 1978, el par de socios protocolizan la creación de la Unidad Investigativa, decisión que se facilita por la adjudicación de una oficina en las nuevas instalaciones de la Avenida Eldorado. Y el 4 de agosto de 1978 aparece el primer informe de la U.I.: "Saqueo en la fauna colombiana" (Premio "Simón Bolívar"). Después vendrán 84 más y esperan llegar al centenar al cerrar el año, más las denuncias de "Reloj" y de las Donadío en su columna "Casillero", y el libro "Por quién votar", una evaluación sintética de los congresistas y el mejor trabajo de la Unidad, según Samper.

HASTA CON SUS TIOS
Esta labor de un lustro ha contado naturalmente con el respaldo de las directivas. En editorial del 17 de mayo último, el periodista hizo saber que "la Unidad Investigativa de 'El Tiempo' ha tenido amplio campo para actuar" Samper es el primero en reconocer que su periódico es el que más apoya el periodismo de investigación en el país. Pero, en su afán de no mostrar una verdad recortada, asegura que diferencias de criterio han impedido la publicación de más de un informe. "Hay tropiezos internos. Todavía nos falta convencer más a 'El Tiempo' de que con nuestras denuncias se pueden perder amigos, pero ganar credibilidad. La reciente serie sobre nepotismo departamental -la de los roscogramas- murió a mitad de camino por veto de las directivas". Comprende la complejidad y celeridad con que los Santos Castillo han tenido que encarar el cambio de un periodismo politizado a uno informativo e investigativo. "La gente joven del periódico mira con menos temor las irreverencias que se cometen de la Unidad".
Samper busca que sus asociados sean personas de absoluta confianza y se entreguen con prioridad e intransigencia a la defensa de los intereses públicos y ejerzan una vigilancia que propenda por la integridad de los valores éticos y patrimoniales de la nación. Dispuestos siempre a ganarse enemigos porque fiel, a su principio, Samper no tiene consideraciones de consanguinidad ni de amistad. Blanco de sus ataques han sido, un pariente que perdió su cargo en Fedecafé; sus tíos de "Cementos Samper", su compañero de universidad, Gustavo Dájer Chadid; su amigo de fútbol, Francisco Morris; su mejor amigo, Guillermo Cortés. Su padre, Andrés Samper Gnecco, parece que perdió su posición diplomática por la actitud de su primogénito ante el gobierno. Enfiló contra el sector político de su hermano Ernesto. Y lamenta que Claudia Turbay haya dejado de ser su amiga desde que ataco su promoción en el servicio exterior precisamente en el cuatrenio de su padre.
"Tocamos poco de la montaña de inmoralidad. Faltan recursos. Pero por lo menos ya lo piensan dos veces. Sabemos que se inician investigaciones exhaustivas que nunca concluyen. Nuestra denuncia contra el Procurador por falsedad en los descuentos de su pensión era demasiado clara, pero más valió una defensa política". En un inventario parcial de logros recuerda la sanción a "Cementos Samper", la prohibición de venta de ciertas drogas, los primeros documentos de dietas a congresistas, alguna contribución a la caída del gobernador Arizabaleta, reembolso de dineros recibidos indebidamente, victorias judiciales, remoción de funcionarios de nivel medio y el truncar viajes de parlamentarios.
La U.I. cuenta actualmente con un equipo básico: Daniel, Alberto Donadío, Liliana Tafur y Gerardo Reyes. Trabajan en una estrecha oficina y allí, entre broma y broma, preparan la seriedad de una denuncia. Samper lleva la batuta. Luego viene Donadío quien tiene además estudios de periodismo investigativo y es el analista legal: estuvo dirigiendo la Unidad mientras Daniel era becario en Harvard y por entonces su trabajo sobre el frenocomio de "La Picota" fue premiado con un "Simón Bolívar". Liliana Tafur estudió en París y trabajó para "Le Nouvel Observateur" por vinculación que le facilitó Plinio Apuleyo Mendoza; dirige la naciente "Unidad del Consumidor" destinada a cuidar de todo abuso el dinero de la familia colombiana y ya ha publicado las investigaciones sobre abusos bancarios y la calidad de las salas de cine bogotanas. Gerardo Reyes tiene formación jurídica y tiene la misión de rendir la primera ponencia de los proyectos investigativos. También han colaborado ocasionalmente Silvia Galvis, hoy al frente del Departamento de Investigaciones de "Vanguardia Liberal", Darío Valencia, Alberto Maldonado, Guillermo Rudas, Rocío Piamonte, Olga Fernanda Pedraza, Fernando Gaitán Galvis y Patricia Gómez.
Nunca faltarán las fuentes. Jóvenes de mandos medios son buenos informantes. La identidad de las fuentes se protege celosamente pues ni el jefe de redacción las conoce. Y el correo -Samper y la Unidad reciben más que la dirección- no deja de traer pistas. Entre los proyectos figuran fortalecer la "Unidad del Consumidor" y concluir dos investigaciones en el extranjero, una adelantada conjuntamente con el "Miami Herald" y otra en Centro América. Samper no tiene duda de que la Unidad Investigativa ha estimulado la creación de otras similares en la prensa nacional y asevera que "lo que es bueno para la prensa es bueno para el país".

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