Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/08/18 00:00

La revolución de Aníbal

La vivienda social fue el mayor logro del gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria. Los cultivos ilícitos, uno de los grandes retos con que queda la próxima administración.

Aníbal Gavirial apoyado en Viva, ha desarrollado varios ejes neurálgicos de su gestión.

Hay un tema con el que el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, se emociona. Se queda largos minutos en las entrevistas, en los foros, en las charlas con los alcaldes, y utiliza palabras como revolución, transformación o detonante... no hay necesidad de que se le mencione para que él empiece hablar de la vivienda social. En su administración se han realizado 100.000 construcciones y aspira a entregar en diciembre 10.000 más. Una cifra ambiciosa, si se tiene en cuenta que entre 1992 y 2000 se construyeron en el departamento tan sólo 8.000 casas.

La principal herramienta de Gaviria ha sido Viva, una empresa descentralizada, ideada en la administración de su hermano, Guillermo Gaviria (asesinado en cautiverio por las Farc). Esta empresa, además de agilizar los procesos, cuenta con el 'Banco virtual de materiales', que el año pasado recibió el premio nacional de gestión pública y cuya función es comprar los materiales en gran volumen para todos los municipios. Con esta fórmula el banco ha ahorrado 30.000 millones de pesos desde 2004, y los 125 alcaldes que tiene Antioquia ya sobrepasaron sus planes de vivienda.

Como mínimo, dice el gobernador, 70.000 familias han incrementado su calidad de vida. Esto también tiene que ver con la cobertura en el régimen subsidiado de salud, en el que, de 1.200.000 beneficiarios se pasó a 2.650.000, cifra también récord si se compara con otras administraciones. Además, las personas de estratos 1 y 2 del Sisbén tienen acceso al carné del régimen subsidiado.

En educación siempre se ha dado la impresión de que el líder es Medellín, y cualquier antioqueño de las subregiones quiere nueva educación, tiene que desplazarse hasta la capital. Sin embargo, en los últimos años, la Universidad de Antioquia pasó de seis a 12 sedes y se fortaleció la presencia del Politécnico y del Tecnológico de Antioquia. Pero, sin duda, lo más atractivo es la construcción de 12 ciudadelas educativas en todo el departamento con bibliotecas, auditorios, centro de Internet, espacios culturales y virtuales que hoy sólo se ven en la capital. La idea es que para diciembre esté lista la primera etapa.

Otro programa importante es el de alimentación, denominado 'Maná'. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) lo reconoció hace dos años como el mejor programa de América Latina de seguridad alimentaria. La mortalidad infantil, que en 2001 se tradujo en 145 casos, el año pasado se redujo a 28 gracias al trabajo de 'Maná'. La cifra sigue siendo una vergüenza para el departamento -es difícil explicar cómo en un territorio tan rico en agricultura la gente pueda morirse de hambre-, pero el decrecimiento de los casos de mortalidad infantil en los últimos años hace pensar que se está cerca de que no muera ninguno.

Aunque los logros de esta administración han sido significativos y relevantes para la historia del departamento, no se puede desconocer el gran flagelo que ha perseguido por años a Antioquia. Justo hace 15 días, en un consejo comunal del presidente Álvaro Uribe, en Santa Fe de Antioquia, él reconoció el rearme de grupos ilegales en varios municipios de Antioquia. Amalfi, Tarazá, Cáceres, Valdivia, entre otros, están invadidos por el cultivo de coca, y Urabá continúa siendo una plaza propicia para narcos y contrabandistas. Estos temas representan grandes retos para el próximo gobierno.

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