Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/07/08 00:00

La seducción de lo masculino

SEMANA presenta un panorama de la moda masculina que, según los expertos, hoy se distingue por tres elementos: la identidad de quien la usa, su visión del mundo y un toque femenino.

La oferta en yines, camisetas, chaquetas, busos y suéteres sigue siendo variada y se acomoda para todos los gustos y las edades

Cuando el sobrino de Gildardo García lo vio caminar en bóxer rosados por su casa en Medellín, le preguntó: "Tío, ¿hombre o mujer?". A los vendedores de Levi's los sorprendieron, en Bogotá, algunos muchachos midiéndose y comprando yines de mujer. Y en las ciudades de las costas colombianas llaman la atención las vistosas prendas que cada vez más usan los hombres. Estos tres ejemplos muestran que la moda masculina en Colombia sigue cambiando y no deja de sorprender, como se puede ver en los pabellones y desfiles de Colombiamoda 2006.

Para Gildardo, diseñador y profesor de la Colegiatura Colombiana de Diseño, eso tiene que ver con el cambio en la masculinidad, y en Levi's lo ven como una evolución mundial en los modos de usar y mezclar las prendas. Los dos están de acuerdo al afirmar que si hay algo que está de moda es ser uno mismo, y por eso, como recientemente lo dijo Lina Cantillo a SEMANA "el hombre metrosexual ya no existe (…) Yo he visto su evolución. Cuando empecé, los hombres en Latinoamérica eran muy cerrados y se vestían muy mal. Después empezaron a informarse sobre moda y a cuidarse. Pero ya los hombres no son sólo eso, son mucho más".

Así es. La actitud del hombre frente al mundo ha cambiado, así como su relación con las mujeres, quienes ya no son siempre las encargadas de vestirlos, como antes lo hacían cada mañana al escoger, planchar y poner sobre la cama los vestidos que sus esposos usarían. Eso los ha empujado a ser consumidores de moda. Desde hace algunos años se les ve en las tiendas escogiendo y comprando su propia ropa, y la industria se ha preparado para eso. La oferta de bottoms (pantalones, yines y bermudas) y tops (camisetas, chaquetas, busos y suéteres) para vestir a los hombres es ahora mucho más variada que en años pasados, tanto en colores como en materiales y diseños. Eso podemos apreciarlo en almacenes de ropa formal, casual, deportiva o informal, pero, sobre todo, en las calles.

Como sus prioridades ya no son sólo casarse y trabajar duro, los hombres han podido dedicarse, también, a elaborar su propio vestido. Esa es la personalización. "Ellos buscan cada vez más diferenciadores en sus prendas, ya no son tan básicos como antes", dice Luz Virginia Gómez, directora de mercadeo de Levi's en Colombia. Es que el hombre de hoy responde a muchas masculinidades y a muchas maneras de ser. Por eso la identidad es otro rasgo importante cuando se habla de cómo se visten los hombres actualmente.

En Levi's, una marca que se vende en 130 países, se han dado cuenta de que los consumidores de hoy no se quedan con la prendan tal cual la compraron: la bordan, la recortan o le ponen parches. Eso pasa en especial con los más jóvenes, quienes logran identificar cómo quieren sus prendas de acuerdo con sus necesidades y sus gustos, entonces buscan un papel de lija en la ferretería para hacer de el yin una prenda más suya. La respuesta de la industria ante la personalización ha sido, por ejemplo, entregar las prendas con insinuaciones como un bolsillo a medio desprender para que el consumidor termine de zafarlo si eso quiere, o elaborar la ropa con parches para quitar, de modo que el lavado de la prenda queda en reserva.

Las mezclas también son usuales en la moda masculina de hoy, lo que se ha llamado streetwear. Se trata de combinar prendas formales como un saco, con unos tenis o una camiseta informal. Sobre esto, Lina Cantillo, una de las diseñadoras colombianas de ropa para hombre más reconocidas, dice que no soportaría que mezclaran una pieza suya con un pantalón de prenses o que se pongan una de sus guayaberas con un pantalón caqui.

Al diseñador Gildardo García le parece que el Streetwear es lo más arriesgado y avanzado en la moda masculina actual, y reconoce que, aunque es muy generalizado, muchos hombres no lo hacen. Todavía hay muchos señores y jóvenes que se visten tradicionalmente, a quienes los visten sus esposas o sus mamás, pero son más los que se cansaron de lo tradicional. Eso lo tienen claro diseñadores e industriales de la ropa masculina, y una de las razones es la que mencionaba Lina Cantillo. Se trata del acceso a la información de moda. Ahora todos podemos conocer por medio de revistas, Internet o canales de televisión cómo se está vistiendo el mundo entero.

En Colombia podemos ver que el blanco, el negro, el azul y el caqui ya no son los únicos colores en las prendas masculinas. Esa paleta, que antes era muy aburrida, ahora tiene mezclas más vibrantes y colores que antes eran prohibidos para los hombres. El mejor ejemplo es el rosado, y eso sí que lo sabe Gildardo García, a quien el comentario de su sobrino le recordó que no es nada la moda sin la cultura. El pequeño asocia el color a lo femenino y éste es otro elemento importante para la ropa masculina de hoy. "El hombre le ha prestado a la mujer siluetas como la del pantalón, pero también de las mujeres se han tomado para los hombres texturas más livianas", afirma García.

Los muchachos usando yines para mujer en Bogotá son otro ejemplo de lo femenino en sus ropas. Hay un nicho de mercado, según Levi's, que busca prendas muy ajustadas que permitan marcar la silueta. Entonces las camisas se hacen más cortas y en lycra, y los pantalones con botas más cerradas y piernas apretadas. "Si vemos necesidades como esa -explica Luz Virginia Gómez- empezamos a producir prendas a su estilo, pero eso es para un grupo de mercado muy especial que hay que tenerlo". A este grupo de consumidores se unen los tradicionales, los liberales y los materiales, cuando se trata de comodidad. Son este elemento y la identidad lo más importante a la hora de buscar una prenda para un hombre.

No hay duda de que en la ropa masculina lo auténtico y lo cómodo es primordial, y de que las tendencias o sensibilidades del consumidor pueden ser muchas. Ya no se habla de una sola tendencia para vestir al hombre, porque así como las masculinidades y las maneras de ver el mundo no son una sola, tampoco lo son los colores o las telas "de moda". Cada colección y cada prenda para vestir a un hombre responde a una identidad y un estilo de vida. Por eso es que una camisa llamativa, un bóxer rosado o un yin con estilo de mujer no son ajenos a la moda masculina de hoy, aunque sorprendan a más de uno y seduzcan a muchos otros.

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