Especiales Semana

La Tatacoa, un desierto entre manantiales

El desierto de la Tatacoa se ha consolidado a través del tiempo como uno de los escenarios naturales más atractivos del país.

15 de mayo de 2013

Está ubicado al norte del Departamento del Huila a 38 kilómetros de la ciudad de Neiva y es la segunda zona árida más extensa del país. Con 330 km2 el desierto de la Tatacoa brinda a sus visitantes un espectáculo visual con sorprendentes paisajes.

Los Hoyos, arte natural

En el municipio de Villavieja en el sector Los Hoyos a 30 minutos del Observatorio Astronómico, el desierto de la Tatacoa refresca sus paisajes con las posadas de Orfanda Soto; allí en medio de obras de arte formadas por la erosión y miles de figuras labradas por el agua y el viento, Orfanda creó las primeras piscinas de agua natural del lugar.

Inmersas en el desierto a 40 grados de temperatura y entre enormes formaciones de tierra, está concentrada gran cantidad de agua en dos piscinas que sirven de manantial para turistas que visitan los cálidos y secos caminos de la Tatacoa. Una maravilla visual que ofrece descanso, hidratación y arte natural para visitantes. 

Este espacio cuenta con un mirador, piscinas de agua natural, quioscos artesanales, hospedaje, comida típica de la zona y diversidad de formaciones geológicas que llaman la atención de miles de turistas anualmente, por ser un oasis que satisface sus necesidades vacacionales. 

La Victoria, una terapia corporal
 
Rodeado de vegetación propia de la región y como antídoto contra las altas temperaturas del desierto de la Tatacoa, se encuentra un espacio libre de ruido y contaminación, La Victoria, un centro turístico construido por Edgar Suache a 20 minutos del municipio de Villavieja, un lugar fuente de relajación.

Cuenta con una piscina de lodo y otra de agua natural, ofreciendo un completo tratamiento corporal para los visitantes; la lodoterapia con sus grandes propiedades terapéuticas promete un tratamiento natural que libera del estrés a los viajeros. 

El Peñón de Constantino

Sumergido en el desierto a dos kilómetros después del Observatorio existe un desvío hacia la izquierda que conduce al Peñón de Constantino, atractivo turístico que posee piscina de aguas freáticas. 

Teniendo como vista una espesa y admirada vegetación, sobre el desierto reposa una gran piscina en forma de guitarra construida en piedra, cuyo centro es adornado por una palmera; espacio perfecto para refrescarse de las altas temperaturas.

Esta posada cuenta con cabañas y bohíos indígenas que sirven de hospedaje para peregrinos nacionales y extranjeros, que califican este destino como propio para el turismo de aventura. 
La Villa del Márquez

Ubicada a un kilometro del Observatorio y sobre la vía principal se encuentra La Villa del Márquez, un completo mirador del desierto con chozas de barro al estilo indígena y con una piscina de agua natural que lo convierte en un atractivo sitio turístico. 

Atendido por José Rafael Márquez, un hijo de la Tatacoa de 60 años que innovó con la construcción de este original lugar, ofreciendo a sus clientes diferentes productos creados por él, como el vino del cactus, panelitas, arequipes, cristales de colores, shampoo, jabón, entre otros.
 
Las Noches de Saturno 

Este es un establecimiento comercial ubicado en el Cuzco, a cinco minutos del Observatorio Astronómico, un lugar perfecto para observar las estrellas en la inmensidad de la noche y dejarse contagiar por la energía solar en el día.

La posada, desde donde se divisan colores rojizos y grises del paisaje desértico, cuenta con una nueva piscina de agua natural extraída de un manantial donde se bañan colombianos y extranjeros que desean divertirse, acampar, recorrer el desierto y relajarse con las propiedades de la zona árida de Villavieja.