Sábado, 21 de enero de 2017

| 2004/09/24 00:00

La telemedicina

En el futuro los colombianos se enfermarán y morirán de males distintos a los de hoy en día. Las nuevas tecnologías permitirán consultas médicas virtuales.

La telemedicina

Colombia es un país en transición, por lo menos desde el punto de vista de la salud. Mientras que aún una parte de la población enferma muere por las mismas causas de hace dos o tres siglos y que hoy azotan a las naciones más pobres del mundo (dengue, malaria, fiebre amarilla, tétanos neonatal o desnutrición, entre otros) otro grupo creciente de colombianos está siendo víctima de los mismos males que afectan a un estadounidense o un europeo: cáncer, enfermedades cerebrovasculares, depresión, diabetes. Esto sin contar el mayor generador de trauma y muerte: la violencia.

Para 2020 se espera un cambio en el perfil de mortalidad del país con una disminución de las enfermedades infecciosas, un completo control y en algunos casos erradicación de las enfermedades que se previenen con vacunas (poliomielitis, difteria, tétanos, tosferina, sarampión, paperas, rubeola, hepatitis B), una disminución de la mortalidad por agresiones y violencia, y por complicaciones del embarazo, parto o posparto, entre otras.

Este cambio, como consecuencia de la transformación profunda que ha vivido el país en los últimos años, se manifestará en la disminución en la fecundidad y la mortalidad, aumento en la esperanza de vida y concentración de la población en zonas urbanas. En 1960 una mujer colombiana tenía en promedio 6,7 hijos, frente a los 2,6 hijos de hoy y los 2,21 que habrá en promedio en 2020. Otro factor que ha cambiado al país ha sido la mortalidad infantil, que pasó de 105 defunciones de niños menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos en el quinquenio 1950-1955, a 25,6 por 1.000 en nuestros días. Se espera que para 2020 la mortalidad infantil en Colombia sea de 15 defunciones de niños menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos.

Además del creciente proceso de urbanización, los cambios en la mortalidad y fecundidad tienen una relación directa con el incremento en la cobertura de servicios públicos, el mejoramiento del nivel educativo de la población y el acceso a servicios de salud, e inciden en la esperanza de vida al nacer y el proceso de envejecimiento de la población. Mientras en 1910 la esperanza de vida era de 31 años y en 1955 de 55,14 años, hoy se espera que un colombiano viva en promedio 72,17 años y para 2020 esa esperanza de vida al nacer será de 75,56.

De los 45 millones de colombianos que hoy viven en el país se espera que en 2020 la población crezca a 56.569.277 habitantes, conformada en 25 por ciento por menores de 15 y 8 por ciento de mayores de 65 años (4.288.147 personas). Esto significa que vamos a pasar de tener un anciano por cada 13 personas entre 15 y 64 años en 2004 a un anciano por cada nueve personas entre 15 y 64 años en 2020.

Frente a un mayor envejecimiento de la población, las enfermedades crónicas serán la preocupación en materia de salud pública. En ese sentido en la población menor de 5 años ya no serán la infección respiratoria aguda ni las enfermedades infecciosas intestinales las primeras causas de muerte.

Se avanzará mucho en el manejo de estas enfermedades y en los próximos años, además de progresar en la organización de los sistemas de atención ambulatoria y domiciliaria, se tendrán coberturas útiles de vacunación contra el Haemophilus influenza, seguramente contra el neumococo y contra el virus sincitial respiratorio, uno de los agentes patógenos más importantes en la infección respiratoria aguda. Para la Enfermedad Diarreica Aguda, además del mejoramiento en cobertura de servicios básicos en el país, se tendrá la vacuna contra rotavirus lo que permitirá la disminución de las muertes por esta patología.

En el grupo de población de cinco a 14 años el cáncer será la principal causa de muerte mientras que los accidentes de tránsito y en el hogar serán los principales problemas por enfrentar. Para la población de 15 a 44 años se incrementarán los casos y muertes por VIH-sida, aunque se esperan importantes desarrollos en su tratamiento con un aumento en la expectativa de vida de los pacientes que conviven con la enfermedad.

En cuanto a las enfermedades transmitidas por vectores (malaria, dengue y fiebre amarilla) se espera que en los próximos años disminuya la endemia y la mortalidad por estas causas.

Si bien se observan cambios favorables en las cifras, al comparar a Colombia con países como Chile, Uruguay, Argentina y Canadá, se presenta una situación de rezago. Pero más grave aún es que en el país se dan grandes diferencias entre las regiones. Es así como los habitantes de la región Pacífica, los antiguos Territorios Nacionales y algunos departamentos de la Costa Atlántica tienen la esperanza de vida más baja y las tasas de natalidad y mortalidad infantil más altas del país. Esta misma situación se presenta en las áreas más deprimidas de las grandes ciudades.

En esas condiciones, en los próximos años, Colombia deberá intensificar las estrategias para disminuir las inequidades entre las regiones y poblaciones más deprimidas, con intervenciones que permitan el aumento de coberturas en educación, saneamiento básico y acceso a servicios de salud y todas las acciones que posibiliten el desarrollo económico y disminuyan la pobreza. Lo que se vislumbra es una disminución de la brecha de inequidades entre las regiones pero no se logrará superar esta situación para 2020. Esto significa que tendremos grupos de población con una baja fecundidad y bajas tasas de mortalidad y otros grupos en proceso de disminución de la fecundidad y con tasas altas de mortalidad infantil, de manera que el país debe duplicar los esfuerzos para disminuir los problemas propios del subdesarrollo en estos grupos poblacionales y reconocer los retos que trae el proceso de envejecimiento de la población para lograr un mejor bienestar en la población.



Trauma y violencia

El deterioro de la salud de la población joven y adulta del país se debe fundamentalmente al trauma y la violencia. Los homicidios y los accidentes de tránsito causaron la muerte a 34.997 personas en 2002. En 2020 se espera que haya una reducción importante de la tasa de homicidios y en la mortalidad por accidentes de tránsito como consecuencia de la intensificación en las políticas de convivencia y respeto por la vida, una justicia efectiva y cercana al ciudadano, vías más seguras, avances tecnológicos en los diseños de los vehículos y los escenarios de reconciliación que se proyectan. Calcular la magnitud de la disminución cuando hay situaciones tan disímiles como la dramática disminución de las muertes en Bogotá y la disparada del fenómeno en Cali hace el ejercicio muy complejo. En un escenario conservador podemos esperar que la tasa de homicidios disminuya a 30 por cada 100.000 habitantes.

En cuanto al cáncer se prevé que habrá un incremento constante, tanto de los casos como de las muertes. Las principales causas para 2020 serán cáncer de pulmón, próstata, colon y recto y de mama. El cáncer de estómago y cuello uterino podrán disminuir si se intensifican las campañas de prevención, los programas de detección temprana y el acceso al tratamiento. El cáncer de hígado tendrá una reducción importante originada en el inicio de la vacunación masiva desde hace aproximadamente un lustro.

En los próximos años la enfermedad cardiovascular va a causar tres veces más muerte y discapacidad que las enfermedades infecciosas. Prevenir el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad, la hipertensión y la diabetes serán las prioridades durante los próximos años. Las discusiones sobre la publicidad y la necesidad de aumentar los impuestos al consumo de tabaco van a tener una relevancia mayor. En 2020 van a ser una prioridad y una obligación las políticas para el mantenimiento y la generación de nuevos espacios urbanos para que las personas incentiven el uso cotidiano de la bicicleta y de caminar y las estrategias para promocionar la actividad física en los espacios en los que las personas normalmente desarrollan su vida. Se van a dar discusiones muy importantes sobre la evolución en la alimentación de los colombianos, la incorporación de la 'comida chatarra' en la dieta y sus consecuencias en la salud de las personas y en los costos de la atención en salud.



Salud mental

En 2020 el país se va a enfrentar a cuatro problemas serios: las secuelas de la violencia, entre ellas el estrés postraumático, con sus consecuencias a largo plazo, especialmente en adultos jóvenes, que son los niños que hoy sobreviven a actos violentos, desplazamiento y desintegración familiar. En segundo lugar, la depresión y la ansiedad irán tomando mayor importancia en la medida en que la concentración urbana y la problemática social y familiar condicionarán su manifestación. En tercer lugar, también relacionadas con estilo de vida y cambio en la conformación de la población, estará el grupo de las demencias, con el alto costo que representan. En cuarto lugar, de continuar la tendencia el consumo de sustancias sicoactivas será uno de los principales problemas de salud pública en el país.

Si no se reformula la organización actual del sistema de salud, especialmente en aspectos de rehabilitación y reinserción de los enfermos mentales crónicos, en 2020 tendremos un grupo importante de población discapacitada a edades muy tempranas.



Sistema único

Dentro de 16 años el país continuará con un modelo de aseguramiento de la salud, con un plan de beneficios unificado para los habitantes del territorio colombiano, operado por pocos aseguradores privados y un único asegurador público financiado por impuestos generales y aportes de trabajadores y empresas. El sistema contará con mecanismos participativos para definir las exclusiones del plan de beneficios y la incorporación de tecnología biomédica. Los costos de la atención en salud serán crecientes y los copagos serán mecanismos mucho más importantes para la financiación del sistema.

La gestión local en salud se hará por consorcios de municipios respondiendo a la lógica de región epidemiológica. Las estrategias y acciones en salud competencia del municipio serán definidas para el conjunto de entidades territoriales y no de forma individual como en 2004.

Las redes sociales serán eje de la acción en salud para las personas y las comunidades mientras que los servicios de atención domiciliaria y rehabilitación en casa tendrán un desarrollo muy importante.

La mayoría de hospitales harán parte de redes de prestadores de servicios y los operarán entidades expertas en la gestión hospitalaria. Las instituciones de cuarto nivel dejarán de ser hospitales generales y definirán la especialidad en la cual desarrollarán la actividad clínica.

Los pacientes estarán cada vez más informados y sus actitudes respecto a las decisiones médicas serán menos pasivas.

El incremento de la conectividad local regional y mundial va a consolidar el desarrollo de la telemedicina, definida como una herramienta tecnológica para el intercambio de imágenes, voz, datos y video, por algún medio electrónico, que independientemente de la ubicación física, tanto de los que ofrecen el servicio como de los pacientes o profesionales que lo reciben, permite la atención médica a distancia. En 2020 una proporción importante de la población tendrá la consulta on-line a través de Internet, por videoconferencia y redes de instituciones hospitalarias que realizarán procedimientos con especialistas que no requieren estar en el mismo lugar donde está el paciente. Se dispondrá de telerradiología, teledermatología, teleoftalmología, telepatología, telecitología, teleendoscopia, telecirugía, teleendoscopia, endoscopia virtual.

* Médico, profesor investigador Universidad Javeriana, ex secretario de Salud de Bogotá

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