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| 6/23/1997 12:00:00 AM

LA VISA DEL PRESIDENTE

La cancelación de la visa de Ernesto Samper marcó uno de los puntos más altos en el deterioro de las relaciones con Estados Unidos.

Cuando el vocero del Departamento de Estado Nicholas Burns anunció en julio del año pasado que el gobierno de Estados Unidos había decidido cancelar la visa del Presidente de Colombia, Ernesto Samper, muchos pensaron que se trataba del golpe de gracia para el maltrecho gobernante colombiano. Samper, en ese momento, pasaba por el punto más bajo de gobernabilidad de todo su período y empezaba a perder antiguas y firmes solidaridades internas, lo que hacía pensar que la terminación de su mandato era cada vez menos viable.La cancelación de la visa del Presidente equivalía a ponerle nombre y apellido al proceso de narcocorrupción que ha llevado al peor nivel en toda la historia a las de por sí complicadas relaciones entre Colombia y Estados Unidos.Las razones que acompañaban el comunicado del gobierno de Estados Unidos eran aun peores que el hecho mismo de la cancelación de la visa. El vocero del Departamento Exterior afirmó que el Presidente de Colombia cohonestaba con las actividades de los narcotraficantes. Tamaña acusación parecía desde todo punto de vista desproporcionada, sobre todo cuando se aplicaba al jefe del gobierno que había logrado poner tras las rejas a todos los jefes del cartel de Cali. Pero, como sucede casi siempre, las decisiones de Estados Unidos se toman de manera unilateral y son inapelables. Quitarle la visa a un presidente en ejercicio es tan inusual que pronto la noticia saltó a las páginas de los principales medios de Estados Unidos y alcanzó a crear un malestar considerable en varios sectores políticos y económicos, con los cuales contaba el gobierno de Colombia para empezar a restituir la imagen nacional y el nivel de inversiones que hasta 1994 estaba en pleno auge. El único antecedente se había presentado en 1987, cuando la administración Reagan canceló la visa del entonces presidente austríaco Kurt Waldheim al comprobarse que había sido oficial de las Waffen SS, el grupo élite del ejército nazi.Sin embargo las situaciones eran totalmente distintas: Austria es un país desarrollado cuya economía depende más de sus relaciones con la Unión Europea que con Estados Unidos y las previsibles consecuencias se limitaban al ámbito diplomático. Pese a todo Waldheim jamás se recuperó del escándalo y terminó por salir del gobierno.Aunque el presidente Samper manejó políticamente la crisis interna, generando con la cancelación de su visa una reacción popular antinorteamericana, y logró en buena parte arreglar las cargas en Colombia, lo evidente es que _por lo menos en cuanto a lo que tiene que ver con Estados Unidos_ el fantasma de la financiación de su campaña lo perseguirá por el resto de su vida.
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