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| 6/21/2009 12:00:00 AM

Las que confían en el país

Son muchas las empresas extranjeras que operan en Colombia, un lugar en el que han encontrado un terreno fértil para crecer. Algunas de ellas cuentan su experiencia.

Una mina de oportunidades

El presidente de la carbonera Cerrejón, León Teicher, dice que en un mundo globalizado como el actual tiene problemas con el concepto de “empresa extranjera”, porque las firmas que transan sus acciones en los mercados de Bolsa son de propiedad de millones de personas que pueden estar en cualquier lugar del mundo. Para Teicher, “las mejoras en las condiciones de seguridad del país, los cambios en la estructura tributaria y las reformas a los regímenes laboral y de comercio exterior generaron fortalezas y oportunidades que a su vez construyen empleo y desarrollo”.

Para una empresa como Cerrejón, el pensamiento a largo plazo ha sido vital. La empresa vivió varias épocas de crisis, incluso antes de la de finales de los años 90, particularmente la de la caída de los precios del carbón a mediados de los 80. Teicher afirma que en negocios como el de la minería, donde los ciclos se miden en décadas y no en meses o años, la única forma de sobrevivir es mantener bajos costos consistentemente. Además, “esto evita tener que tomar decisiones urgentes y desesperadas frente a las coyunturas”, dice el presidente de Cerrejón.

Unilever

Desde champú hasta caldo de gallina en cubos, el rango de productos que ofrece Unilever es bastante amplio. Sin embargo, su llegada al país empezó con la compra de una procesadora de grasas en 1948. En 51 años, ha sido mucho lo que la compañía ha aprendido del mercado local y de cómo sobreponerse a las crisis en un período tan largo. A pesar de las dificultades económicas que enfrenta el país, la empresa se ha mantenido firme en su compromiso con Colombia. Según Juan Pablo de León, vicepresidente de mercadeo de Unilever, “hemos asumido nuestra responsabilidad y hemos seguido invirtiendo a pesar de algunos pronósticos económicos, que en muchos casos son pesimistas, con el fin de contribuir a mejorar las condiciones del país y generar confianza”.

Este año, la compañía tiene previsto incrementar su inversión publicitaria, a diferencia de otras empresas que la han disminuido. De León afirma que en los últimos años Colombia se ha caracterizado por ofrecer las condiciones necesarias de seguridad para sus inversiones, y ha brindando un marco legal que garantiza su permanencia en el país.

Un negocio chévere

La empresa de supermercados francesa llegó Colombia en plena crisis; 1998 no parecía ser el mejor año para iniciar operaciones en un país que no pasaba por su mejor momento. A pesar de las dificultades de la época en que la compañía llegó, Frank Pierre, presidente de Carrefour Colombia, afirma que “es difícil decir que el país no fuera confiable. Tenía un problema de crisis económica, pero por eso ofrecíamos a los consumidores una ventaja competitiva, y eso nos ayudó”. Al ofrecer precios bajos, Carrefour atrajo muchos consumidores en momentos en que el dinero escaseaba. Además, dice Pierre, lo que aprendieron de esa época fue a no dejarse llevar por los vaivenes de la economía ni a realizar cambios bruscos de estrategia, porque eso sería algo que los clientes no entenderían con facilidad. Para lograrlo, había que cuidar los gastos, para garantizar una estabilidad en lo que ofrecía la compañía.

La lección del banco

De sus 150 años de existencia, el Bbva lleva 13 en Colombia. Para Óscar Cabrera Izquierdo, presidente de la entidad en el país, “hemos aprendido durante todo este tiempo que lo más importante para las empresas es ceñirnos a sólidos principios éticos. La historia ha demostrado que cuando se actúa sin ética no hay nada que dure mucho tiempo. Y ese es precisamente el origen de la actual crisis internacional, un desbordado apalancamiento financiero de las empresas y de las personas”.

Cabrera asegura que uno de los grandes aprendizajes de la actual crisis es que la laxitud de políticas de riesgo en mucho países y la utilización ‘creativa’ de métodos para endeudar perfiles de personas que no pueden pagar al final salió muy caro a todas las empresas y los gobiernos del mundo.

Además, considera que a pesar de la crisis actual, Colombia sigue siendo un país ideal para hacer inversiones a largo plazo porque, para Cabrera, “desde nuestra llegada hemos mantenido la calma frente a los buenos y los malos momentos porque confiamos plenamente en el futuro del país, sus instituciones y la economía. Además, el país goza de una envidiable fortaleza de sus instituciones, ha tenido históricamente períodos de crecimiento económico continuado, hay un talento humano muy destacado y de forma especial las autoridades actúan con responsabilidad y coherencia al definir claras reglas de juego. Nosotros llevamos ya un tiempo importante en el país y podemos afirmar con tranquilidad que tenemos confianza en Colombia”.

El lujo de confiar

Mercedes-Benz ha estado presente en Colombia desde 1948, cuando la empresa Automerbenz se hizo cargo de la representación oficial de la marca. Después de varios años de trámites y reposicionamientos, en 2007 empezó a operar Daimler Colombia para comercializar automóviles y vehículos comerciales Mercedes-Benz y Freightliner.

En su operación, la confianza de sus clientes en la marca juega un papel fundamental. Después de todo, hay pocos objetos tan confiables en el mercado como un carro alemán. “Quien invierte su dinero en un automóvil de lujo está gastando una gran parte de su patrimonio y tiene que confiar en la marca y, sobre todo, en el soporte técnico de la empresa que representa esta marca en el país. Lo mismo pasa con los vehículos comerciales, que son el instrumento de trabajo y, por tanto, una máquina productiva”, explica Mathias Held, presidente de Daimler en Colombia.

En relación con la crisis, Held opina que es un fenómeno que permite que los empresarios estén preparados un poco más para afrontar ese tipo de situaciones y el crecimiento posterior. “Lo que hay que hacer es bajar los costos a lo mínimo, y así todo vuelve y se recupera en máximo dos años”.

Pero, a pesar de la crisis, la fortaleza de Colombia, según Held, obedece a una estabilidad política institucional, un sistema financiero sólido y ser el tercer país más poblado de América Latina después de Brasil y México, lo que abre más posibilidades de mercado.

Un llamado a la confianza

Telefónica Colombia hace presencia en el 90 por ciento de los municipios de país a través de la telefonía fija. Esto lo logró gracias a la compra de Telecom, que era la compañía nacional con mayor cobertura. Eso le ha permitido llegar a casi todos los rincones de Colombia y afianzar su posición en el mercado.

“Colombia es un país con inmensas posibilidades que en los últimos años ha fortalecido el clima de inversión: estabilidad normativa y seguridad. Las políticas públicas hacen que para Telefónica que exista la confianza para realizar inversiones a largo plazo”, afirma Alfonso Gómez Palacio, presidente ejecutivo de Telefónica en Colombia.

A la hora de enfrentar la crisis por la que atraviesa el país, la empresa de telecomunicaciones utiliza su amplia experiencia en Latinoamérica a su favor. La alternativa es continuar con nuestro compromiso inversor porque nuestra disposición es ser operador de largo plazo. Telefónica invertirá, mediante sus empresas Telefónica Telecom y Telefónica Movistar, un billón de pesos en 2009, concluye Gómez Palacio.

Un negocio sólido

Es claro que el dinero que se invierta en construcción e infraestructura nunca es plata perdida. Una carretera, un edificio, un puerto o cualquier otra obra similar da empleo y abre oportunidades de negocio. Por eso, una empresa como Holcim cree que un país como Colombia tiene suficiente espacio para crecer, pues el país requiere sus cementos y concretos para llevar a cabo las obras que necesita. El presidente de la organización, Moisés Pérez Yunes, dice que “en el país nos ha ido bien porque el inversionista extranjero puede prepararse para el crecimiento, y su gente nos da una ventaja competitiva: el mercado laboral ofrece mano de obra con un nivel muy alto de compromiso, honestidad, ganas de trabajar, preparación profesional y autoeficiencia”. Para esta compañía, Colombia es un mercado para tener en cuenta. “Nuestro grupo tiene gran confianza en la región porque representa un importante porcentaje de sus operaciones en el mundo, y de ahí nuestro compromiso”, dice Pérez.

En coche a nuevos mercados

En julio de este año, Sofasa, que ensambla en Colombia los automóviles de Renault, cumplirá 40 años. Al igual que otras empresas del sector automotor, Sofasa ha tenido que enfrentar la restricción a las importaciones de carros por parte de Venezuela y Ecuador, los principales compradores de automóviles provenientes de Colombia. A pesar de los esfuerzos, la compañía tuvo que pasar a trabajar un solo turno en su planta para poder proteger el empleo futuro de quienes se quedaron en la compañía. Sin embargo, las crisis obligan a ser creativos y por eso Sofasa tiene los ojos puestos en otros mercados. Desde el segundo semestre de 2008, Chile y Perú han entrado a formar parte de los nuevos destinos de los automóviles de la compañía. En el primer semestre de 2010, la mira está puesta en Centroamérica. “Nosotros no estamos quietos, sino muy inquietos generando ideas”, dice Germán Camilo Calle, presidente de Sofasa. Él sabe que a pesar de los problemas que afectan todos los sectores, hay motivos para confiar en la llegada de tiempos mejores. “La economía de Colombia está mejor parada que otras. Hay dinero para apoyar el consumo, y la decisión del Banco de la República de bajar las tasas de interés es una buena señal para que la economía se vuelva a dinamizar”. Por eso, la compañía no ha detenido ni aplazado el lanzamiento de nuevos productos. Desde octubre del año pasado, Sofasa ha sacado cuatro modelos nuevos y habrá uno adicional antes de que acabe el año. Además, presentará nuevos diseños de modelos ya existentes, el Renault Logan Familiar y el Sandero GT.

Con Tigo en Colombia

Cuando Millicom Internacional Cellular dio el primer paso para entrar al mercado colombiano, era 1996, lo hizo mediante la adquisición de Celcaribe.
Diez años después, cuando Colombia Móvil buscaba un socio estratégico para sus accionistas ETB y EPM, Millicom participó y ganó esta alianza, que se hizo efectiva en octubre del mismo año; desde entonces Tigo, la marca mundial de Millicom en telefonía celular, entró a Colombia para formar parte de los 16 países donde tienen presencia. Confiar en el país a partir de la experiencia que tuvo inicialmente con Celcaribe ha permitido que Millicom, por medio de su marca Tigo, tenga hoy cerca de cuatro millones de usuarios. Según Gloria Ortega de Arza, presidenta de Tigo Colombia, “el país genera muchísimas expectativas, tiene un alto potencial de crecimiento, y la comunidad internacional mira como un ejemplo el éxito de Tigo”.
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