Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1990/05/21 00:00

LAS MUJERES, EL PAIS Y EL MUNDO

LAS MUJERES, EL PAIS Y EL MUNDO

SOLO PARA ELLAS
Probablemente en ninguna otra actividad, como en la financiera, se puede hablar con seguridad de igualdad entre los sexos. Es mas, incluso se dice que a juzgar por las corporaciones de ahorro y vivienda, este es un sector en el cual se discrimina a los hombres.
De los 1400 empleados de Conavi, el 75% esta compuesto por mujeres. En Corpavi, actualmente existe equilibrio entre los sexos.
En Granahorrar, de 1453 puestos de trabajo solo el 39.9% es de los hombres.
Y aunque estas cifras serian suficientes para desmentir el viejo cuento del sexo debil, un vistazo a la gerencia de las oficinas de atención a los clientes no permite que quede la menor duda.
Con la idea de que "las mujeres son mucho mas responsables que los hombres y pueden manejar mejor que estos las situaciones de conflicto con los clientes", como asegura María Claudia Pinzon, directora de Recursos Humanos de Conavi, las corporaciones, de unos años para aca, han coincidido en preferir al bello sexo para gerenciar sus agencias.

"La misión principal de las agencias es captar recursos del publico, afirma Alfonso Vergel, jefe de Recursos Humanos de Davivienda, y es obvio que esta función la desempeñan mejor las mujeres. No es que un hombre no lo pueda hacer, pero ellas, con su natural encanto, son capaces de entablar una relación más fácil... a los empresarios les da pena hacerlas esperar y les cuesta trabajo decirles que no."
Los directivos de las corporaciones de ahorro y vivienda no dudan de que hoy en día el hombre y la mujer se encuentran en las mismas condiciones intelectuales. No obstante, consideran que muchas actividades laborales se prestan mas para un sexo que para el otro. Y el de gerenciar oficinas de este tipo, definitivamente es cuestion de mujeres. "Las CAV aparecieron en la decada del 70, apenas unos años despues del ingreso de la mujer a la educación superior, asegura Ovidio Cardenas, director de Recursos Humanos de Granahorrar. Existía, entonces, una enorme fuerza laboral femenina ansiosa por participar eficaz y masivamente en todos los campos, y en especial en el área de servicios, que había tomado un gran auge. Las corporaciones le dieron la bienvenida a esa iniciativa y los resultados han sido altamente satisfactorios."
Tan satisfactoria habra sido la experiencia, que con el paso de los años cada vez el porcentaje de gerentes hombres disminuye en este sector, y no hace falta hacer mayores esfuerzos para descubrir que se trata de una especie en vías de extinción. De hecho, en muchas corporaciones las políticas internas determinan que toda nueva agencia debe ser manejada por una mujer. En otras, los hombres solo tienen la opción de llegara este cargo cuando la zona geografica se considera de cierto riesgo o cuando son promovidos por su larga y meritoria carrera en la entidad, aunque no dejan de constituir una excepción.

Hoy por hoy, aproximadamente el 70% de las agencias de Davivienda esta gerenciado por mujeres. En Conavi, el 75%. En Corpavi el 83% y en Granahorrar el 89%. Y de ellas, casi el 100% corresponde a mujeres jovenes que han pasado por una rigurosa selección, que deben tener un inmenso don de gentes, deben poseer un gran instinto comercial y, segun los propios directivos, deben tener su encanto, sin que se pretenda que hayan sido reinas de belleza.

TE AMARE EN SILENCIO
No puedo negarlo. Alguna vez tuve en mis manos una revista en la que aparecia. La magia del color me la presento con sus ojos verdes, su piel canela, sus formas ensoñadoras y no pude resistir. La imagine conmigo en una isla desierta. Naufragos, tal vez, de un exclusivo crucero por el Caribe al que logre colarme. Ella no me conocia. (Sobra la frase anterior) Pero en medio de la tragedia la divise, a punto de perder la vida, entre olas gigantescas. La recogi en la balsa de salvamento que logre desprender de la embarcación. La reanime. Al cabo de unas horas la conduje hasta la orilla del islote.
Pasaron los dias, las semanas y los meses. El instinto de supervivencia nos llevó a emprender hazañas inimaginables. Una de ellas fue el amor.
La modelo mas famosa y cotizada del globo llego a enamorarse de mi. Recuerdo a Gene Wilder, con su cara de estupido en La Chica de Rojo, cuando puso en jaque su matrimonio por perseguir a esa despampanante modelo que Kelly Le Brock represento con lujo de detalles.

Lo recuerdo porque me parece -debo reconocer lo que ni Wilder ni yo gozabamos de las condiciones fisicas indispensables para que su modelo o la mia se enamoraran de nosotros.
En algo, sin embargo, le gane a Wilder: no tuve que invertir tanto dinero ni tantas angustias.
A nadie le hizo daño mi romance. Sobre todo, porque nadie se entero... ni siquiera la modelo que conduje en sueños hasta esa isla de la fantasia, unico lugar posible para que floreciera nuestro amor. No puedo negarlo, aquella modelo que hoy, por cierto, ya no esta en primera linea, fue uno de mis amores platonicos. Llego en una noche de luna llena. Para darle un poco de juego a mi imaginación.
No he sido el único en hacerlo. Las mujeres, de hecho, estan condenadas a recorrer la mente de quienes las imaginan a su lado. Sus admiradores padecen el mal del amor platónico. Los clubes de fans no son otra cosa que confederaciones de enamorados. Enamorados que persiguen desde el anonimato a, las estrellas.
Con persistencia. Con garra. Aunque sus idolos rara vez se dignen responder al misterioso llamado.

Pero no solo las estrellas son llamadas a convertirse en amor ideal de algun hombre. Cualquier mujer está en capacidad de inspirar a tal grado la imaginacion masculina. Tuve un amigo que se enamoró de su vecina.
La veia a diario. Durante 7 años la persiguió en silencio. Le escribió toneladas de misivas que nunca llegaron a su destino. La tuvo cerca, muy cerca, cientos de veces. Sin embargo, nunca se atrevió a hablarle.
Una noche la vió salir de casa con un hermoso traje de novia, acompañada por su padre. Entonces, nunca regreso a su mente despues de tantos años de ser su amante secreta.
Tal vez no exista cura para un mal tan antiguo y tan difundido. Cúpido se ha encargado de diseminar el virus del amor platónico en todos los rincones de la Tierra. La vacuna no la han inventado y ojala a nadie se le ocurra hacerlo. Sufrir de este mal es un placer.
Y esta enfermedad, como la gripa, puede padecerse muchas veces y cada vez con un virus diferente. Uno puede enamorarse de un cabello rubio, muy bien puesto sobre dos inmensos ojos negros. Puede enamorarse de una figura definitivamente atractiva. De una cantante. De una intelectual, aunque quizas no goce de los mejores atributos fisicos. De una especialista en física nuclear.
De una maestra de escuela. De una antropologa que huye de las multitudes. Y tambien, por supuesto, de una mujer inexistente.
Y hay quienes dicen que las mujeres inexistentes suelen ser las mejores.
Alguna vez tuve un amor platónico con una de ellas. Era adorable. Laconoci una tarde en la que recorria las calles de la ciudad para escapar de mi soledad. Desde entonces iniciamos una relación intermitente que duró varios meses. Nunca en mi vida conoci a alguien mas comprensivo. Siempre me visitó en el momento preciso. Con ella sostuve las conversaciones mas memorables de mi corta historia. Era hermosa y agraciada. Llegue a pensar que nuestra unión permaneceria siempre. Sin embargo, cuando pense convertirla en mi mujer -habia ideado la mas exótica de las ceremonias-, una mujer de carne y hueso me hizo caer en cuenta de que mi musa imaginaria no me convenia.
Me habia acostumbrado a soportar las quejas y los reclamos del sexo opuesto. Estaba hecho ya a la idea de una mujer que me exigia y me impulsaba.
Estaba marcado por el destino, a convivir con una mujer que era capaz de señalarme los errores. Mi mujer de carne y hueso había descubierto en mi musa una alcahueta de mis debilidades.
A un ser complaciente que, a la larga, habría marcado mi derrota. Quise cambiarla, pero era tarde. La habia creado tan perfecta que no admitia la menor modificación.

Tuve que dejarla. Comprendí que no estaba hecho para las mujeres perfectas. Por fortuna mi propia mujer me aseguró que no correría el riesgo de encontrarlas muy a menudo.
Amilkar Juliao.

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