Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/05/16 00:00

LAS MUJERES, EL PAIS Y EL MUNDO

LAS MUJERES, EL PAIS Y EL MUNDO

LAS PRECURSORAS

LA PRIMERA MINISTRA DE RELACIONES Exteriores que ha tenido Colombia es Noemí Sanín de Rubio. Pero en el cuerpo diplomático y consular del país ha habido y hay actualmente un buen número de mujeres como representantes de nuestros intereses en el exterior. Sin embargo, esta historia femenina en el campo de las relaciones internacionales es más bien reciente. SEMANA presenta algunos de sus episodios.
Hubo que esperar una década después de que en el plebiscito de 1957 las mujeres obtuvieron el derecho al voto, para ver en el uso de sus funciones a la primera embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de Colombia. Ella, Esperanza Arboleda, entonces de Uribe, fue elegida como funcionaria de libre nombramiento y remoción en la Casa de Nariño, en una pomposa ceremonia y representó al país ante el gobierno austriaco entre 1967 y 1969. Abogada vallecaucana, ex ministra de Comunicaciones y ex senadora de la República, más adelante ocupó tambien el cargo de delegada alterna de la misión permanente de Colombia ante la ONU. Tras este y otros puestos abandonó su trabajo para el Ministerio a mediados de los años 70.

SILENCIOSA LABOR
Antes de Esperanza Arboleda habían ocupado cargos diplomáticos principalmente al interior de la cartera, al frente de los consulados y en la misión colombiana ante la ONU, un buen número de mujeres cuyas hojas de vida descansan hoy, ordenadas alfabéticamente, en el archivo general del Ministerio.
Por ejemplo, Isabel Castelblanco de Quintero y Mercedes Ramírez de Beltrán, las únicas que recibieron de manos del general Rojas Pinilla la Orden de San Carlos para los funcionarios que llevaran más de 20 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Entonces, sus cargos eran eminentemente operativos.
Isabel Castelblanco se retiró de la cartera en 1964 cuando trabajaba en la cancillería de Colombia en Otawa (Canadá). Y Mercedes Beltrán, quien había ingresado como mecanógrafa con un sueldo de 17 pesos y 33 centavos, lo hizo en 1973 tras desempeñarse como segunda secretaria encargada de asuntos consulares de la embajada en Lisboa (Portugal).

POR CARRERA DIPLOMATICA
Otra mujer importante en este breve recuento de la diplomacia femenina colombiana es Ligia Londoño de Ocampo, la primera embajadora de carrera diplomática (ya no de libre remoción y nombramiento).
Había recibido un título en Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Javeriana en 1958 y fue nombrada como primera secretaria del Ministerio en 1972. En 1988 fue inscrita en el escalafón de embajudora y dos años después se posesionó como embajudora en Barbados. Hoy es nuestra cónsul general en Los Angeles (Estados Unidos).
La diplomacia es hoy un campo abonado para las mujeres colombianas. Pero sólo un pequeño grupo entre los 30 elegidos de cada año ingresa a la Academia Diplomática del Ministerio.-

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