Martes, 24 de enero de 2017

| 2007/04/21 00:00

Las vacas del Llano

Hace dos años la mayor demanda de ganado se ubicaba en otras zonas del país. Hoy la del Meta es la preferida por su calidad y su abundancia.

El piedemonte llanero es un terreno propicio para la ganadería por las favorables condiciones del clima y el terreno

Hay tres razones por las cuales la gente prefiere a las vacas del Llano: el piedemonte permite mantener un mejor pasto verde, que incide en la calidad de la leche y la carne; en Villavicencio se ubica el frigorífico más grande del país, y la cercanía con la capital permite un trasporte más rápido de los productos.

En los últimos años, Meta ha visto un importante crecimiento en su economía ganadera. "Ha mejorado la calidad de las reses que se están matando; antes la gente prefería los de la Costa, hoy los nuestros son los preferidos", afirma Francisco Barreto, propietario de una finca en ese departamento.

El recorrido por las causas del éxito comienza con las favorables condiciones del terreno, donde los pastos son más verdes y el clima óptimo, porque, aunque se divide en una época lluviosa y otra seca, los ganaderos de la región saben cómo jugar con los eventos climáticos.

El Llano no sólo enamora a las personas, también a los animales. Razón por la cual sus ganaderos le han apostado a la región, y coinciden en las capacidades de producción del piedemonte llanero, especialmente el ganado cebú, que se caracteriza por su porte grande, perfil recto, cabeza ancha y ojos negros y chatos.

En el departamento pastan casi un millón y medio de cabezas, distribuidas en más de 10.000 predios, y como en todas las zonas cálidas de Colombia, predominan los ganados cebuínos por su comportamiento y resistencia a las condiciones del trópico. Así lo asegura Jaime Giraldo, presidente de Frigoríficos Ganaderos de Colombia (Frigogán), quien a su vez concluye que en la medida en que los suelos tengan las condiciones propicias, se pueden explotar ganaderías de mejor calidad genética.

De acuerdo con el informe de producción del frigorífico, ubicado en Villavicencio, el más grande del país, se pasó de 77.053 reses sacrificadas en 2005 a 81.350 en 2006, para un promedio de 60 animales por hora. Esto indica que sí ha crecido la producción de ganado en la región, y esto genera un aumento directo en la comercialización de los productos.

La calidad y la cantidad de vacas y cerdos ubican la región entre las más importantes del país para el sector. No por nada están en el sexto lugar en producción de leche que, según Ricardo Yunda, director del comité ganadero, alcanza los 350.000 litros diarios, teniendo en cuenta que los bovinos de la región se aprovechan para el doble propósito, es decir, producción de lácteos y de carne.

"El repunte del ganado al oriente del país ­-asegura Yunda- se debe al cruce de razas criollas con otras europeas, de modo que la rusticidad de los ganados metenses y su mayor resistencia a las enfermedades se combina con las características de las vacas extranjeras, y permite aumentar producción y calidad".

Otra razón es la reestructuración de los frigoríficos del país. Hace dos años había cuatro, ubicados en La Dorada, Corozal, Valparaíso y Villavicencio, este último llamado Frogoriente, hasta que la empresa Fedegán, con recursos del Fondo Nacional del Ganado, fue el promotor y gestor de un proceso de fusión de las cuatro plantas, que comenzaron a funcionar bajo el nombre de Frigoríficos Ganaderos de Colombia (Friogán).

"Este cambio favoreció la producción porque el nuevo nombre genera más confianza en la gente", afirma Francisco Gómez, director del frigorífico en Villavicencio, y concluye que con el antiguo nombre no tenían la misma respuesta porque muchas personas no creían en la región.

El análisis de los resultados de producción permite ver cómo el mayor impacto positivo lo generó la planta de Villavicencio, donde no sólo creció el número de sacrificios de bovinos, sino también el de porcinos, pues se mataron poco más de 17.000 cerdos en 2005, mientras en 2006 la cifra ascendió a 24.320.

La sede de Friogán en Villavicencio tuvo un crecimiento del 23 por ciento en ingresos por servicios, y alcanzaron más de 4.200 millones de pesos en 2006, casi 1.000 más que en 2005. Su presidente asegura que esto se debe a la cultura de sacrificio de ganado en las zonas de producción, y no el transporte de animales vivos hasta los centros de consumo. "Un camión donde se transportan 12 reses vivas tiene capacidad para 42 despostadas", concluye Giraldo.

Partiendo de un promedio de 6.400 reses sacrificadas por mes, aproximadamente 4.800 son destinadas para consumo en la capital del departamento, y las 3.200 restantes son comercializadas en Bogotá y Venezuela.

En cuanto al tema de exportaciones, el total ascendió a 272,2 millones de dólares para 2006, y aunque la participación de Meta fue baja, por el alto costo de fletes hasta el puerto fronterizo de Cúcuta, para 2007 se tienen proyectadas exportaciones de 8.000 a 10.000 reses desde la planta de Villavicencio.

El piedemonte llanero ofrece condiciones muy adecuadas para el ganado; las características del terreno y el clima permiten alimentar y criar un mayor número de animales, y los ganaderos de la región han sabido aprovechar todos los beneficios para producir carne de calidad con una alta acogida en los mercados nacionales y extranjeros.

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