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| 6/6/1994 12:00:00 AM

LIPOSUCCION

Cansados de fracasar con las dietas, cada vez màs colombianos se están quitando sus 'gorditos' con este método. Colombia se ha convertido en uno de los centros del continente en esta materia.

TENER UNA FIGURA ESBELTA ES LA OBSEsión de casi toda la gente. Son muy pocos los que no sueñan con eliminar, de un momento a otro, esos 'gorditos' tan molestos y tan difíciles de rebajar, y menos aún los beneficiados por la naturaleza a quienes no les sobra ni un gramo de grasa en el cuerpo. Pero las dietas en boga y los ejercicios aeróbicos requieren un esfuerzo que desalienta a la mayoría, y los resultados son bastante impredecibles. De ahí que cualquier técnica que permita un adelgazamiento instantáneo, poco exigente y localizado, parezca atractivo. Por eso cada vez más personas, muchas veces sin confesarlo, se están interesando por un procedimiento que, sin ser la panacea, puede llegar a producir resultados realistas y concretos: la liposucción. Y al cumplirse una década de la aplicación de esta modalidad de cirugía estética en el país, no sólo comienza a hacer de aceptación general, sino que Colombia se ha convertido en uno de los centros de reconocida especialización en esta materia de Latinoamérica.
Todo el mundo sabe algo sobre el tema. Se sabe que se trata de un método para extraer la grasa de ciertos lugares del cuerpo; se sabe que se puede realizar en el estómago, en las caderas, en los conejos, en la papada... Pero aún desconocen cuál es su verdadero alcance, y cuáles son sus limitaciones.
La técnica no es propiamente nueva. Apareció en el mundo en 1978, cuando el ginécologo francés Ives Gerard Tllouz quien había durado varios años retirando con una cánula -un pequeño cilindro de acero- el material placentario que quedaba luego del parto, se dio cuenta de que el mismo instrumento y el mismo procedimiento podía emplearse para extraer excesos de grasa del cuerpo humano. Y tan pronto se dio a conocer en los congresos de cirugía plástica, la noticia se extendiò por todas partes. Tanto hombres como mujeres, preocupados por esos centímetros de más, la vieron como la operación milagro. Varios especialistas también la vieron así: Axel Vargas, quien introdujo la liposucción en Colombia, asegura que "ese invento es a la cirugía plástica lo que los antibióticos a la medicina".
Si bien la liposucción se realiza desde hace 15 años a nivel internacional, no hay duda de que actualmente está pasando por su mejor momento no sólo en Colombia sino en el resto del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, es la cirugía estética la que se practica con más frecuencia. Y aquí se están realizando más de 10.000 intervenciones al año. Los especialistas aseguran que su surgimiento ha sido uno de los booms más impresionantes que se ha dado en el campo quirúrgico en los últimos tiempos.

DE QUE SE TRATA
Mucho se ha hablado durante estos años sobre este método. Algunos lo defienden a ultranza. Otros, como la nutricionista Adriana Zuleta lo rechazan tras afirmar que "es antifisiológico y genera trastornos serios a largo plazo". Pero mientras la polémica continúa, el número de cirugías ha aumentado considerablemente. Se trata de un procedimiento quirúrgico para extraer células grasas -adipocitos- del cuerpo. En términos comunes, es como decirle a un cirujano plástico que se quiere hacer dieta en una zona determinada del cuerpo para que él retire la grasa solamente en esa parte. Como dice el cirujano plástico Tito Tulio Roa, "la liposucción consiste en remodelar algunas zonas para darle armonía, retirando de ellas los depósitos de grasa que se han acumulado".
Sin embargo, los médicos hacen mucho énfasis en que no es un mecanismo para bajar de peso. "Es un gran error pensar que la liposucción es un método para adelgazar -dice la cirujana Patricia Reyes-. La cantidad de grasa que se puede extraer es muy poca, no supera los dos litros, y por tanto el volumen que se reduce nunca es muy grande". Esta es siempre la primera desilusión de la mayoría de personas que van a un consultorio buscando volverse flacas en un día.
Pese a esto, después de la baja de expectativas, la liposucción, aceptada en su dimensión real, sigue despertando mucho interés; entre los vanidosos. Y es que no hay nada que genere mayor satisfacción que poder mandar al pasado esa grasa que está sobrando en el abdomen, los muslos, las caderas, la papada o poder desaparecer para siempre los temidos conejos... Solamente se necesita ir al consultorio de un cirujano plástico y explicarle cuál es la parte del cuerpo que se quiere reducir.

COMO FUNCIONA AQUI
En Colombia, el 80 por ciento de las operaciones se realiza en mujeres, que, en su mayoría, buscan que les reduzcan la grasa del estomágo, los conejos y los flancos (esos gordos que aparecen al lado de las caderas llamados cariñosamente las mesitas de noche).
Los hombres, que representan el 20 por ciento de los pacientes, acuden a los cirujanos para que les quiten especialmente la papada y el volumen del abdomen.
Esas son las operaciones más frecuentes y más conocidas. Pero la verdad es que la liposucción se está realizando en todas partes del cuerpo: el estómago, el cuello, las mejillas, las caderas, las piernas, las rodillas, los brazos, los tobillos, la espalda... El precio varía para cada una de estas intervenciones (ver cuadro). No sólo cambia según la cantidad de grasa que se va a extraer y las características de cada paciente, sino también de acuerdo con el cirujano. En Bogotá hay especialistas que hacen liposucciones por 200.000 pesos. Pero también se pueden encontrar los especialistas de moda que llegan a cobrar hasta 10 veces eso por la misma operación.
No se puede pensar, sin embargo, que para la liposucción basta llegar al consultorio del cirujano, pagar y marcharse. El proceso es largo y, en muchos casos, lo primero que hacen los especialistas es determinar si los excesos de grasa que se quieren quitar no se pueden eliminar con dietas o ejercicios. Si es así, recomiendan al paciente olvidarse de la operación, y dedicarse a comer poco y hacer ejercicios en un gimnasio.
La liposucción está indicada, por el contrario, para los casos en que existen depósitos de grasa que por màs que se realicen extensas jornadas de aeróbicos o se mantenga un estricto régimen alimenticio, no van a desaparecer. "Yo hacía gimnasia dos horas diarias. Pero los conejos no se me quitaban con nada -dice la fotógrafa y modelo Dora Franco-. Entonces opté por la liposucción. No dejó cicatriz; sólo unos morados por unos cuatro días. La operación duró dos horas, y de ahí salí a trabajar".
El procedimiento comienza con el estudio del paciente. Exámenes de laboratorio, chequeos generales, estudios de corazón y de hipoglicemia, etc., todo esto se realiza con anterioridad para evitar complicaciones durante el procedimiento quirúrgico. Cuando los cirujanos ya han comprobado que el paciente cumple con los requisitos médicos para realizarle la liposucción, se inicia un estudio sobre su cuerpo. "Hay que mirar al paciente, tomarle fotos, verlo caminar, observarlo desde todos los ángulos, en fin, tener todos los cuidados porque se trata de esculpir una nueva figura", dice el cirujano Tomás Zapata.
Los médicos tienen establecido quién es el paciente ideal para la liposucción: se trata de una persona joven, no mayor de 40 años, sana, que se encuente cerca de su peso ideal, que tenga buena coagulación y una excelente calidad de piel. "Todo esto permite que los resultados de la intervención sean los mejores, pues esa persona se va a acoplar fácilmente a su nuevo cuerpo", dice el cirujano Felipe Coiffman. Sin embargo, la mayoría de los pacientes operados son mayores de 40. Esto es por razones obvias, pues no necesariamente coincide el momento más adecuado orgánicamente con el momento en que el problema sale a flote externamente.

LOS DIFERENTES METODOS
Actualmente se están revolucionando las formas de hacer liposucción. Los ortodoxos continúan realizando intervenciones en quirófano, con anestesia general y con la máquina de succionar conectada a una manguera y ésta a una cánula. Pero los beneficios de este método son controvertidos. Para muchos cirujanos, la anestesia general en liposucción está mandada a recoger. Un tratamiento local sin máquina succionadora -únicamente con una jeringa en la mano conectada a la cánula de menor diámetro para dejar una cicatriz más pequeña- es el método que está tomando auge. "Utilizar la máquina succionadora es como pintar un cuadro con el pincel amarrado a una pita. La jeringa deja moldear mejor el cuerpo y le permite al cirujano seleccionar más lo que se va a succionar. Por otra parte, ya no se necesita la anestesia general", agrega Zapata. No obstante, otros especialistas piensan diferente. Para Tito Tulio Roa, "la liposucción es una intervención como cualquiera otra y es mucho más recomendable pára la salud del paciente aplicar la anestesia general".
Pero independientemente del tipo de anestesia que se emplee, el método es, en últimas, el mismo: al paciente se le toman fotos, se le señala en el cuerpo con marcador las zonas que van a ser tratadas -y que que se convierten en una guía para el cirujano- y se le inyecta una solución salina para ablandar la grasa. Siguiendo las indicaciones de las líneas en el cuerpo y teniendo como punto de referencia las fotografías tomadas, el médico inserta la cánula. Mientras con una mano mueve el instrumento hacia adentro y hacia afuera de la piel y succiona la grasa, con la otra va remodelando la nueva figura.
El tiempo de operación varía según el cirujano. Mientras unos aseguran que se puede hacer en una hora o menos, otros afirman que es un procedimiento que exige mínimo cuatro horas. "Hay médicos que hacen la liposucción en media hora y mandan al paciente para su casa o para el trabajo -dice Axcl Vargas-. Esto es una irresponsabilidad". En promedio, la operación dura entre tres y cinco horas.
Y aunque es una intervención quirúrgica con todas las de la ley, la liposucción no genera muchos traumatismos postoperatorios. En realidad se trata de una operación ambulatoria. Cuando se realiza con anestesia local, el paciente puede salir de la clínica caminando. Luz Marina Prieto, una de las pacientes del doctor Zapata, asegura que "esa misma tarde salí del consultorio manejando mi carro, aunque al día siguiente sentí un dolor como si me hubieran dado una pela". Pero es un dolor que no dura más de 24 horas, y que los pacientes describen como lo que se siente tras haberse dado un ligero porrazo.

PAPADA
Es una cirugía ambulatoria con anestesia local. Los resultados pueden ser sorprendente, como se observa en estos dos casos.

CADERAS Y "CONEJOS"
Es la operación más común entre las mujeres por ser zonas donde el ejercicio no tiene mucho efecto.

ESTOMAGO
En algunos casos puede convertirse en una protuberancia comparable a los senos. Es la operación donde el resultado es más visible.

ESTOMAGO Y CADERAS MASCULINOS
El 20 por ciento de las liposucciones que se hacen en Colombia es de hombres. Casi todas en una de estas dos modalidades.

PIERNAS Y TOBILLOS
En esta zona el resultados es menos notorio y por esto se practica con poca frecuencia.

Lo que sì resulta un poco impresionante es la apariencia del cuerpo inmediatamente después de la operación: la parte tratada aparece llena de moretones, la piel está floja, se inflama, pierde un poco de sensibilidad. Pero todos estos efectos desaparecen al pasar unas dos semanas. Por esta razón el paciente debe usar fajas durante un mes para que la piel se vaya acoplando a la nueva forma del cuerpo. Debe también hacerse masajes y aplicarse cremas especiales. Este tratamiento postoperatorio, que resulta tan importante como la misma liposucción, es lo que permite que el cuerpo se amolde a su nueva silueta. Los resultados no se observan inmediatamente. De hecho, sólo después de seis meses comienzan a verse las formas definitivas.
Hay zonas en donde el éxito está más asegurado. Así sucede con las caderas, las rodillas y la papada. El abdomen, por su parte, es mucho más complicado. En el caso de los hombres los resultados no son tan satisfactorios como en las mujeres, pues su piel es mucha más reacia a acoplarse a los cambios repentinos en la figura.
La liposucción, como cualquier método para mejorar la apariencia, exige ciertos sacrificios: si la persona comienza a comer en exceso y no hace ejercicio, la grasa volverá a aparecer."Es difícil que el paciente recupere los depósitos de células grasas en esos sitios -dice Coiffman-. Pero de todas formas no hay garantía total. Si el paciente no se cuida, vuelve a ganar peso".

LOS RIESGOS
El éxito de la operación no sólo depende de los cuidados que se hagan después de la intervención. Lo más importante para obtener buenos resultados con este método es que el cirujano haya extraído la grasa adecuada. "Para nosotros -dice Roa-, es mejor pecar por defecto y no por exceso". Sin embargo, en muchas ocasiones los médicos, por inexperiencia o por descuido, se exceden y sacan más grasa de la que deben. Los resultados en estos casos son catastróficos, pues la extracción excesiva no sólo genera una fuerte hemorragia, sino que deja deformaciones en la piel. Según la esteticista Claudia Azuero, "varias pacientes llegan al consultorio cón ese problema por no escoger bien al cirujano. Hay muchos que ni siquiera la hacen en una clínica sino en los consultorios y de una forma muy irresponsable".
La mayoría de las complicaciones que se pueden presentar con la liposucción se derivan de que lo que en aviación se denominaría como fallas humanas. Cuando al médico se le va la mano y succiona una capa demasiado profunda, puede llegar a perforar los intestinos o el estómago. Y cuando succiona la grasa muy superficial puede producir deformidades en la piel.
Existe también el riesgo de la infección postoperatoria, pero esto suele controlarse con la ingestión de antibióticos. Hay algo, sin embargo, mucho más peligroso: se trata de la embolia de grasa, que en Estados Unidos ha llegado a provocar, aunque en una proporción ínfima, la muerte del paciente. La embolia se produce cuando las células grasas se van por el torrente sanguíneo, bloquean el flujo de la sangre y forman coágulos en los pulmones o en el cerebro.
Sin embargo, estos riesgos se presentan en cualquier intervención quirúrgica. Lo mismo se podría decir de una operación de apendicitis o de amígdalas o en cualquier situación donde se aplique anestesia general. Estadísticamente, el riesgo no es ni inferior ni superior.
Por esto los colombianos, sin ninguna duda, han acudido cada vez más al método de la cánula y de la jeringa. Tanto que Colombia ha avanzado más sobre el tema que otros países latinoamericanos y muchas personas del resto del continente se están desplazando hacia acá. Aunque ya se practica en todo el país, Cali fue inicialmente considerado un centro piloto en la materia. Hoy Bogotá está al mismo nivel y los pacientes internacionales se reparten en proporciones similares esas dos ciudades.
Obviamente, la liposucción no es un sistema perfecto. No obstante, tampoco se podría decir que es simplemente una operación de moda. Es una de las alternativas de la cirugía estética que se está consolidando en forma seria después de una década de existencia. Pero mientras la belleza sea la meta que todo el mundo anhela, es seguro que su aplicación se verá con mucha más frecuensia.


MI EXPERIENCIA (Lucero Cortès)

HACE UN AÑO VIVIA EN ESTAdos Unidos cuando recibí una llamada para actuar en la telenovela Dulce ave negra. Pesaba en el momento 63 kilos y, como el papel era de protagonista romántica, tenía que perder 10. Como no había tiempo, pues el rodaje comenzaba, no me quedó sino una alternativa: la liposucción. Averigué que en Estados Unidos me costaría unos 10.000 dólares el tratamiento -ocho millones de pesos-. Por tanto, preferí hacérmela en Colombia, donde el costo para los mejores cirujanos es de dos y medio millones de pesos.
El médico que me atendió me tomó fotografías por todo el cuerpo, como se suele hacer antes de realizar una operación de esa clase. Fue ahí en donde me di cuenta de que uno es mucho menos perfecto de lo que cree. Por ejemplo, nunca me imaginé que tuviera conejos. Finalmente me recomendó una intervención con anestesia general, donde se realizarían siete incisiones: dos en los conejos, dos en la parte posterior de los brazos, dos en las caderas y una en el estómago. Al principio salí un poco deprimida. Me sentía muy golpeada. Verse llena de morados y llena de remiendos es una experiencia deprimente para cualquier mujer. Los médicos suelen decir que esto pasa rápidamente, pero a mí me duraron casi un mes. Estuve con fajas, colocándome compresas, con una dieta estricta, con cremas, en fin, eso no es tan fácil como muchos se imaginan. Tanto que tuve que contratar una enfermera de tiempo completo para que me cuidara en el postoperatorio. Pero después de un mes los resultados fueron excelentes. Rebajé los 10 kilos y me sentí muy bien. De esos 10 ya me he engordado tres, pero considero que es culpa mía y no una falla de la operación. Si vuelvo a pesar 63 kilos, me la vuelvo a hacer.
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