Viernes, 20 de enero de 2017

| 1995/05/22 00:00

LLAMADAS CALIENTES

El negocio de la telefonía celular no sólo fue el más atractivo de 1994, sino que también promete ser uno de los más rentables.

LLAMADAS CALIENTES

POCAS VECES EN LA historia reciente del país un negocio había llamado tanto la atención. Pero la verdad es que la llegada de la telefonía celular a Colombia estuvo precedida de todo tipo de especulaciones y apuestas. La historia tuvo su punto de máximo suspenso a comienzos de 1994, acompañado poco después por la novedad del nuevo servicio y el éxito abrumador del mismo. Por lo menos en este caso se pudo aplicar aquel refrán que dice que el que rie de último, rie mejor. Y eso es lo que parece ser el caso de la telefonía celular en el país en donde, antes de cumplirse un año de vida del servicio, ya se están rompiendo varios récords.
El éxito ha sido tal, que aun las proyecciones más optimistas están siendo superadas. El consenso entre los especialistas es que al finalizar el año, Colombia podría contar con 200.000 abonados al servicio, tras 18 meses de operación. En comparación, España se demoró seis años en lograr un volumen similar. Semejantes logros son destacables en un país que entró de último al club celular en América Latina. Irónicamente, fue quizás ese hecho el que le permitió a Colombia aprender de sus vecinos y aplicar nuevas formas de hacer las cosas.
Eso fue evidente desde el comienzo del proceso. En primer lugar, en 1993 se decidió que el país se dividiría en tres zonas: la oriental (incluida Bogotá), la occidental (con Cali y Medellín) y la norte (con Barranquilla y Cartagena). Así mismo, se estableció que en cada zona habría dos operadores, uno mixto y uno privado, y que la adjudicación se haría al mejor postor privado. El mixto, para poder participar, tenía que aportar el 95 por ciento de la suma pagada por el privado.
A pesar de las dudas que despertó el proceso, lo cierto es que cuando en enero de 1994 se abrieron las ofertas, los resultados fueron impresionantes. Las seis compañías acabaron pagando la suma de 1.175 millones de dólares en efectivo al Estado colombiano, una cifra récord a nivel mundial. El principal triunfador fue Celumóvil, del grupo Santo Domingo, con la participación de McCaw de Estados Unidos, que pagó 475 millones de dólares por las concesiones en las zonas oriental y norte. La competencia por el apetitoso mercado bogotano le correspondió a Comcel, una sociedad con la participación de Bell Canada y varias empresas públicas de telecomunicaciones. Por su parte, en la zona norte la compañía mixta fue Celcaribe, donde participan Millicom y empresas públicas regionales.
En la región occidental los triunfadores fueron Moviline, de la Organizació Luis Carlos Sarmiento, la Organización Ardila Lülle, Telefónica de España y CTC de Chile, y Occel, con el aporte de Cable & Wireless y varias sociedades estatales.
Una vez se giraron los dineros en el mes de marzo, el proceso empezó a moverse. La primera llamada la realizó Celumóvil el 9 de junio y a los pocos días los demás operadores abrieron sus micrófonos.
El comienzo, sin embargo, fue relativamente lánguido. Los primeros usuarios comenzaron a quejarse del costo del servicio, cercano a 1.300.000 pesos por la línea y el aparato más económico, y a los 420 pesos por minuto, en el caso de la zona de Bogotá. Ante la relativa lentitud en las ventas, para septiembre empezó una guerra comercial que llegó a su punto más alto en diciembre. Para ese entonces se ofrecían promociones de 500.000 pesos por la activación y el aparato, y el costo del minuto había caído a 220 pesos.
Semejante guerra comercial produjo resultados. Al cierre del año, el total de abonados era apenas inferior a los 85.000. Según un estudio realizado por la Economic and Management Consultants International -Emci-, ese volumen era el que debía haber alcanzado Colombia en 1996. El índice de penetración de mercado, medido como total de aparatos sobre población, llegó a 0.24. De acuerdo con la Emci, a Chile y Brasil les tomó tres años llegar a ese nivel; a Venezuela y Argentina, cuatro; y a Perú, cinco.
Tal ritmo de crecimiento debería moderarse relativamente en 1995. No obstante, los gerentes de todas las empresas consideran que al finalizar el año, Colombia podría estarse acercando a los 200.000 suscriptores en el sistema celular. Un rápido sondeo la semana pasada reveló que al cierre del primer trimestre ya se había llegado a los 135.000 abonados.
La consecución de esos objetivos depende de lo que suceda con los precios. En el caso de las zonas oriental y norte, las diversas compañías fumaron la pipa de la paz, y terminaron con las promociones. Hace pocos días se informó que algo similar había ocurrido en el occidente donde la lucha fue la más intensa de todas.
A su favor, todas las empresas tienen un número de suscriptores más alto que el planeado. El costo de ese éxito, sin embargo, es que también todas han tenido que adelantar cerca de un año las inversiones presupuestadas.
Lo conseguido ha permitido avances sorprendentes. Todas las capitales y ciudades importantes prestan el servicio. Las compañías mixtas y las privadas, ofrecen el roaming automático, de manera que un solo número sirve para todo el país, no importa donde se encuentre el usuario.
Tanto el crecimiento registrado como las fallas típicas de cualquier comienzo, parecen no haber afectado demasiado la calidad de la telefonía celular. Una encuesta hecha por el Ministerio de Comunicaciones en diciembre reveló que 65 por ciento de los usuarios calificaron el servicio entre bueno y excelente, mientras 27 por ciento lo consideró regular y el 8 por ciento restante, malo.
Ahora se busca que los usuarios hablen más. El objetivo general es lograr consumos mensuales superiores a los 300 minutos por suscriptor, algo que hasta ahora únicamente Celumóvil afirma haber conseguido. No obstante, la experiencia sugiere que en la medida en que el usuario se familiariza con la nueva alternativa adopta otros patrones de consumo.
De todos esos factores dependerá que las compañías que operan el servicio pasen a mostrar saldos en negro en un futuro cercano. Las pérdidas que todas registraron en sus primeros seis meses son consideradas como totalmente normales en un negocio cuyo tiempo de maduración es por lo menos de cinco años.
Pero más allá de las cifras, lo que pocos dudan es que el futuro de este negocio en Colombia parece estar asegurado. Además, está relativamente claro que este es el primer paso visible de una revolución en comunicaciones que va a seguir con la larga distancia y la entrada de más operadores privados. Si hace un año todavía existían temores por los precios pagados por las licencias, ese tema ya no se discute. Ahora la atención es por ver qué compañía pasa al primer lugar y cuáles planes son más interesantes. Para ponerlo en términos de este informe, es incuestionable que dentro de un año las operadoras de la telefonía celular estarán dentro del grupo de las 100 de SEMANA.
Esas opiniones suenan todavía raras en un país que hace apenas un año contemplaba este servicio tan sólo como una posibilidad. Pero los meses pasados han demostrado que en Colomhia esta nueva tecnología pegó con mucha fuerza. Y que de seguir las cosas como van, el negocio más importante del año pasado, también se va a volver uno de los más rentables.

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