Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1993/11/01 00:00

LOCOS DE VIOLENCIA

Enloquece la violencia a los colombianos o éstos son violentos porque están locos? Un informe del Ministerio de Salud aporta reveladoras conclusiones.

LOCOS DE VIOLENCIA

LA SEMANA PASADA EL PROGRAMA RADIAL Viva FM realizó una encuesta en la que formuló la siguiente pregunta a los colombianos: ¿Qué hacer para solucionar el problema de los indigentes en el país? El tema estaba sobre el tapete, pues días antes, en Bogotá, uno de los llamados "desechables" había muerto a causa de una golpiza propinada por dos agentes de policía. Y aunque el caso despertó fuertes críticas, fueron varios los oyentes que, lejos de condenarla, aprobaron la acción de los policías, e incluso estuvieron de acuerdo eon el exterminio de los indigentes.
Opiniones como "Yo no tendría problema en armarme y salir a matar desechables"; "Es bueno que acaben con ellos porque son los rateros y viciosos que ensucian la ciudad"; "En el país debería haber más universidades como la Libre, de Barranquilla, en donde asesinaron hace unos años a varios desechables", e incluso la de un oyente que dijo que "pagaría 20 millones de pesos a quien matara a todos los "ñeros", dejaron sorprendidos al resto de radioescuchas. Resultaba difícil creer que esas frases salieran de boca de los colombianos.
Lo que quedó claro con ese sondeo es que el grado de agresividad e intolerancia al que ha llegado el país está alcanzando extremos alarmantes. Esto se hizo evidente la noche de la celebración del triunfo de la selección colombiana de fútbol frente a Argentina -en la que hubo 80 muertos y 700 heridos- y se está reafirmando a cada instante. Como dijo el sicólogo Fernando Fergusson, "los colombianos somos cada día más violentos. Y lo grave es que estamos exteriorizando esa violencia en cualquier parte y sin ningún control".
Esta situación ha llevado a los especialistas a pensar en la posibilidad de que algo esté funcionando mal en la mente de los colombianos. Y, en efecto, un reciente estudio realizado por el Ministerio de Salud confirmó que el problema es bastante grave. El número de ciudadanos que padecen algún trastorno mental está llegando a dimensiones alarmantes: el 20 por ciento de los habitantes sufren algún grado de depresión; el 10 por ciento presenta problemas de ansiedad, y el 14 por ciento padece sicosis. En realidad, cada vez son más los pacientes que llegan a donde los especialistas buscando solución a sus problemas mentales. De hecho, el 27 por ciento de las consultas médicas se derivan de males sicológicos. Y más crítico aún: el 32 por ciento de los niños requieren consulta siquiátrica.
¿QUE FUE PRIMERO?
La pregunta que surge al observar estas cifras es por qué se está presentando este problema en Colombia. Según algunos especialistas, es la violencia la que está volviendo locos a los colombianos. La situación de angustia que se tiene que afrontar diariamente, los asesinatos, las bombas, los atentados, los secuestros, las amenazas, la corrupción, etc., están desequilibrando la mente de las personas.
Pero como en el caso del huevo y la gallina, no todos están de acuerdo con tal causalidad. Son muchos los expertos que aseguran que es el deterioro de la salud mental rovocado por un amplio conjunto de fenómenos el que origina finalmente la violencia. Según José Posada, de la división de Comportamiento Humano del Ministerio de Salud, "es muy probable que una persona violenta -por ejemplo, un sicario- sea un esquizofrénico y por esa razón opte por asumir ese comportamiento".
Este dilema está hoy en día en la mira de sicólogos y sociólogos: aclarar si es la violencia la que vuelve locos a los colombianos o, por el contrario, los actos violentos que inundan el país son más bien una consecuencia de la mala salud mental de su gente. "Es cierto que la primera causa de muerte son los traumas y los accidentes. Pero hay que tener en cuenta que todos ellos están relacionados directa o indirectamente con el menoscabo de la salud mental", agrega Posada.
Lo que sí está claro es que la situación del país no puede ser más perjudicial para el bienestar tanto físico como mental de los colombianos. La incertidumbre sobre la seguridad personal provoca una fuerte ansiedad. El dos por ciento de los colombianos afirman estar afectados por el temor al secuestro, y el cinco por ciento dicen vivir con una contínua amenaza contra su vida. Esto sucede en todos los departamentos del país y en todos los estratos sociales. Con esta realidad, es obvio que los sentimientos de desesperación y preocupación no desaparezcan.
SIN REMEDIO
Pero no sólo es la situación de orden publico y de seguridad la que está afectando la salud mental en Colombia. El alto porcentaje de familias desintegradas, el maltrato físico y verbal que hay entre padres e hijos, la falta de empleo, las crisis económicas, los casos de drogadicción y alcoholismo que cada vez son más numerosos a nivel nacional también llevan una fuerte carga de responsabilidad en la aparición de los trastornos sicológicos.
Y es que los colombianos viven una realidad muy difícil. Menos del uno por ciento de la población dice estar conforme con la situación del país: no se siente protegido por el Estado, no cree en los políticos ni en las autoridades y hasta su devoción religiosa ha comenzado a disminuir. Para completar, ni siquiera se siente apoyados por su familia, sus amigos, ni sus compañeros de trabajo. De hecho, mas del 70 por ciento de los habitantes confiesan que tienen que afrontar su vida sin apoyo de ninguna clase. "Somos desconfiados, envidiosos y no sabemos comportarnos en vida comunitaria -dijo el sociólogo Gabriel Restrepo-. Buscamos rivalidades, nos llenamos de rencores y luego explotamos violentanlente con mucha facilidad".
Con esta situación, es difícil que la salud mental de los colombianos pueda tener indicadores más optimistas. La verdad es que la única posibilidad de que una persona goce de una buena salud sicológica es que tenga una satisfacción personal y profesional, cuente con apoyo familiar y afectivo y, naturalmente se sienta productivo dentro de la sociedad. Infortunadamente, lograr todos estos requisitos en Colombia está resultando bastante difícil. Uno de los grupos que se están viendo más expuestos a los desordenes mentales son los desempledos, que por lo general son vistos como unos fracasados sociales.
Pero también hay otros motivos para que los colombianos se estén volviendo locos: el choque que representa salir a la calle, afrontar el tráfico, el ruido, la contaminación visual y ambiental, son también causantes de disfunciones mentales. Todo esto produce el llamado estrés social, que se presenta en casi todas las grandes ciudades. En Bogotá, por ejemplo, el grado de agresividad al que han llegado los habitantes puede comprobarse fácilmente al mirar el número de casos de lesiones personales, accidentes de tránsito y homicidios que se registran cada día.
SINTOMAS OCULTOS
Una de las cosas que más parece preocupar a los especialistas es que los trastornos mentales no dan aviso. Muchas personas pueden estar padeciendo estrés, depresión, sicosis o cualquier otro problema mental sin que ni siquiera se hayan dado cuenta. Síntomas como aburrimiento cansancio, nerviosismo, dolor de cabeza, pérdida de concentración o mal apetito -que son algunas de las primeras voces de alarma- suelen pasar inadvertidos. lncluso los síntomas de la ansiedad o de la depresión pueden llegar a confundirse con señales de otro tipo de enfermedad. Las personas que sufren problemas de ansiedad, por ejemplo, pueden sentir síntomas similares a los que se presentan cuando hay afecciones cardíacas, respiratorias o gastrointestinales.
Lo cierto es que, aunque sea difícil detectarlos, los problemas mentales necesitan una atención inmediata. Muchos colombianos que van a las consultas médicas salen tranquilos al recibir la noticia de que lo único que padecen es un pequeño problema de ansiedad. Pero la verdad es que, por muy pequeño que sea, el tratamiento que se requiere es de extrema rigurosidad. Especialmente, porque las personas afectadas por alguno de estos trastornos pueden llegar a generar problemas de alcoholismo o drogadicción, como fórmula de escape. Lo mismo pasa con el suicidio. De hecho, el gran porcentaje de las personas que se quitan la vida lo hacen al sentirse acosadas por estos problemas mentales. Esto se está presentando sobre todo en los jóvenes de 12 a 15 años.
Y es que en medio de todo este fenómeno los más afectados parecen ser nuevamente los menores de edad. En el estudio que realizó el Ministerio se comprobó que el 30 por ciento de los colombianos consideran su salud mala o regular. Y en esa franja, según el informe, tienen una alta participación los menores de 15 años. Esta es una de las cosas que más preocupa a los especialistas de la salud, pues hace prever que el futuro va a ser bastante crítico.
Pero además de ser un problema síquico y físico, la salud mental es también un problema económico. La violencia que genera le está costando mucho al país. El año pasado se registraron 27.500 asesinatos a nivel nacional. Y la edad promedio de los muertos fue de 23 años. Si se tiene en cuenta que cada una de estas personas tenía aún 42 años de vida laboral, lapso en el cual le aportaría al Estado entre 45 y 50 millones de pesos de hoy -teniendo en cuenta los ingresos medios de la población colombiana- es evidente que el país está perdiendo en muertes lo que está ganando en desarrollo. La destrucción del capital humano está llegando al 3,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cifra que supera el crecimiento económico de los últimos años en la Nación.
Pero ahí no acaba el caos económico causado por los problemas mentales de los colombianos: el Estado gasta anualmente 67.500 millones de pesos en atención de salud directamente relacionada con la violencia. Lo que quiere decir que ésta ya tiene que ser considerada como el más grave problema de salud pública. Y como afirmó el ministro de Salud, Juan Luis Londoño, "para enfrentar un problema de salud pública, más que un mayor número de hospitales, lo que se necesita es que haya gente sana que se comporte sanamente". -

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