Viernes, 20 de enero de 2017

| 2007/08/18 00:00

Los alejandrinos

Hace dos años, 25 jóvenes del oriente antioqueño se propusieron crear un manual de convivencia para su municipio y hoy son un ejemplo mundial.

Lo que empezó como un proyecto de escuela terminó por convertirse en una herramienta de convivencia para Alejandría, gracias al esfuerzo de estos jóvenes gomosos.

A lejandría es uno de los municipios menos mencionados del oriente antioqueño. Pocos lo visitan y sus 4.000 habitantes, aunque más de 2.000 paisanos se han ido. Llegar hasta a él es un reto por los cientos de huecos que colman las cinco carreteras de acceso.

Sin embargo, desde cuando se regó la noticia de que siete estudiantes fueron invitados al Congreso de Estados Unidos el pasado julio para mostrar el proyecto ciudadano que habían creado, los turistas comenzaron a aumentar. Incluso, el documentalista norteamericano Patrick Davison estuvo filmando con ellos una película para cine.

La vida de los alejandrinos cambió radicalmente. En especial, la de los 25 muchachos del grado 11 de la Institución Educativa Procesa Delgado. "Cuando empezamos esto, nunca imaginamos todo lo que se nos venía encima",dijo Juan Fernando Vargas, uno de los estudiantes. Él se refiere a hace dos años, cuando la profesora de sociales, Noé González, les propuso hacer una investigación sobre las problemáticas del pueblo.

Se les explicó que la idea original es del Center for Civic Education en California, Estados Unidos, un centro que apoya iniciativas de participación ciudadana. De esos hay 20 proyectos en el país y con Colombia hay 63 naciones que trabajan en lo mismo.

La administración del municipio, el colegio, la ciudadanía, las ONG involucradas y la empresa privada se pusieron de acuerdo para llevar esta iniciativa adelante. "Esa fue la clave para que Alejandría sobresaliera sobre las demás iniciativas", dijo Freddy Reyes, de la Fundación Presencia, representante en Colombia del Center for Civic Education.

La mala calidad del agua, la falta de energía en algunas de sus veredas, los pozos sépticos, el mal estado de las vías... fueron más de una docena de temas en los que los estudiantes comenzaron a evaluar para escoger uno y solucionarlo.

No obstante, se dieron cuenta de que muchas de las problemáticas estaban resumidas en el Código de Convivencia: un pequeño libro que estaba arrumado en la Alcaldía. Decidieron, entonces, crear uno nuevo, más dinámico y darlo a conocer a los alejandrinos. En esa simpleza consistió el aplaudido proyecto.

Todo el pueblo ha estado atento a estos muchachos. Trabajan en clase, extraclase y hasta en vacaciones. Hablan con tanta propiedad, que Orfa Nelly Henao, la alcaldesa del municipio, le confesó a SEMANA que a la hora de la argumentación los prefiere a ellos que a muchos de sus funcionarios.

Beatriz Delgado expuso junto con seis compañeros el proyecto de Alejandría ante varios congresistas estadounidenses y jóvenes de otros países. Pero ni los estudiantes ni nadie en Alejandría sabía que iban a viajar a Estados Unidos. Y mucho menos que iban a compartir experiencias con jóvenes de todo el mundo. Nunca -durante el proceso- se les planteó esa posibilidad y el máximo aliciente era un viaje a Guatapé en agosto de 2005, un municipio a una hora de sus casas.

Pero para ir a Guatapé tenían que competir contra los muchachos de décimo grado, que tenían otro tema. Estos últimos fueron los ganadores. Fue un día de lloriqueos y desánimo.

Luego vendría la recompensa. Y comenzó con la visita de Davison, quien había escogido ocho proyectos en todo el mundo para filmar un documental. Eso les ayudó para comenzar a visitar casa por casa para convocar a sus vecinos para que conocieran el nuevo Manual de Convivencia Ciudadana.

En estos momentos sólo les restan cuatro veredas para que la totalidad de las familias del municipio tenga el manual en sus manos. "Ahí sí les toca a todos cumplirlo", dijo Luisa Orozco, una de las jóvenes del grupo. Serán severas las sanciones, pero serán pedagógicas. Quienes incumplan estas normas o cualquiera de las otras que incluye el Manual, tendrán una amonestación verbal y escrita por parte del funcionario correspondiente, y si reincide, se le pondrá a barrer una calle, a lavar el parque o a organizar los jardines.

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