Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/10/28 00:00

Los cubanos

La ingeniería en Colombia no habría sido la misma sin la presencia de Francisco Javier Cisneros y el equipo que respaldó sus ideas.

Los cubanos

Sin su presencia en el país, ¿habría cambiado algo? Juzguen: un grupo de cubanos que llegó a Colombia a finales del siglo XIX tuvo gran participación en obras de infraestructura vial y de transporte, y marcó con su impronta sucesos de la vida política y cultural colombiana de manera tan inesperada como indeleble.

Antes de ellos, la presencia cubana fue esporádica. Es el caso de Manuel del Socorro Rodríguez, pionero del periodismo colombiano, y del agrónomo Francisco Javier Balmaceda. Otra avanzadilla cubana estuvo de paso en Colombia en la década de 1860 para reclutar voluntarios granadinos en la lucha por la independencia de Cuba.

Sin embargo, la influencia más profunda provino de los empresarios y constructores de ferrocarriles que, bajo el liderazgo del ingeniero Francisco Javier Cisneros asentaron su capital desde 1874 y controlaron dichos negocios durante casi 25 años. Su dominio también llegó a la navegación a vapor, el transporte de correos y los caminos carreteros.

Cisneros se radicó en Antioquia desde 1874. Para la construcción de su vía férrea congregó a ingenieros y técnicos calificados de la diáspora cubana, desatada por el dominio colonial español. Su núcleo cubano fue decisivo, además, por los problemas y retos que dejó planteados a la ingeniería colombiana del siglo XX. Los términos del problema del transporte fueron claros: unificación nacional mediante ferrocarriles que superasen el escollo de las cordilleras y comunicasen las ciudades capitales directamente con puertos marítimos, o indirectamente con los ríos que condujesen al mar. Sin Cisneros y su equipo, el desarrollo del transporte nacional hubiese sido otro.

El 'Plan vial de Cisneros' fue el antecedente inmediato del Consejo Nacional de Vías en 1930.

Una consecuencia no prevista de la llegada de Cisneros y sus ingenieros fue su impacto indirecto en la cultura colombiana. Uno provino de su secretario privado, Rafael María Merchán, periodista y literato, quien ofició de puente entre los grandes proyectos de Cisneros y los presidentes colombianos Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro. Escritor y poeta, Merchán no sólo encajó perfectamente con los jefes de una república de gramáticos, sino que sus afinidades literarias sirvieron de sutil garantía para la consecución de los grandes contratos de infraestructura vial, lo que causó no poca oposición.

Con múltiples contactos literarios y políticos en Europa, Estados Unidos y Suramérica, Merchán fecundó activamente la vida cultural bogotana a fines del siglo XIX, no sólo como editor del periódico de Cisneros, La Industria; del periódico de Núñez, La Luz, y de sus conocidos folletines literarios; sino como cofundador de círculos literarios como el Ateneo de Bogotá. También editó las obras poéticas de Núñez en 1885 y la muy influyente 'Reforma política en Colombia' de Núñez en 1888, de la cual fue prologuista. Merchán publicó sus propias poesías y ensayos en obras como Estudios críticos, en 1886, y Variedades, en 1894, aparte de la traducción de Evangelina, de H.W. Longfellow, que recibieron el estímulo crítico de Miguel Antonio Caro, Antonio Álvarez Restrepo y otros filólogos colombianos, quienes lo estimaron un par literario e interlocutor fuera de lo común.

Se podría afirmar que Merchán se constituyó en uno de los intelectuales orgánicos más sobresalientes de la Reforma Constitucional de 1886, aspecto menos notable que su apoyo abierto a la revolución cubana contra España, que estimuló con la organización de los clubes Maceo, Martí y Rius Rivera, en Bogotá y otras ciudades. Merchán murió en Bogotá en 1905. Al parecer, sus hijos se unieron a los derroteros trazados por Cisneros.

Otro acompañante de Cisneros fue Basilio Angueira, más orientado hacia el trazado de carreteras, especialmente en Boyacá. Una de las hijas del ingeniero Angueira se casó con un colombiano de apellido Arciniegas. Su hijo, Germán Arciniegas Angueira, sería un personaje relevante para la cultura nacional.

Sin la presencia de la ingeniería cubana tampoco se hubiesen dado los múltiples e influyentes proyectos culturales de Arciniegas, que empezaron con la revista Universidad en 1920.

No hubo otro grupo cubano que en impacto y proyecciones igualase al de Cisneros. Algunos pocos técnicos tabacaleros cubanos vinieron a elevar el nivel del cultivo, aparentemente circunscritos a la Compañía Colombiana de Tabaco, (Coltabaco). Habría que esperar a la década de 1960 para el inicio de intercambios políticos, deportivos y artísticos más duraderos entre Colombia y Cuba.

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