Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1986/09/08 00:00

LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE

LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE

Fernando Cepeda Ulloa, ministro de Gobierno
Sin duda alguna el más controvertido de los nombramientos. Con 48 años de edad, es un típico bogotano: simpático, hablador y con excelente capacidad para hacer relaciones. Fue el primer colombiano en desarrollar la ciencia política y en darle brillo a la politología de la que es un maestro. Bachiller del Colegio Nacional de San Bartolomé y doctor en derecho y ciencias políticas de la Universidad Nacional, se alejó de la enseñanza pública para meterse de lleno en la privada. Desde 1963 se vinculó a la Universidad de Los Andes como profesor de ciencias políticas y ha ocupado los cargos de vicerrector y rector encargado, promovió en esa universidad la creación del Cider y participó en la fundación de la Facultad de Derecho y recientemente en el Centro de Estudios Internacionales. Sus allegados aseguran que su máxima aspiración, más que un ministerio, era la de llegar a ocupar la rectoría de Los Andes, posición que le ha sido esquiva. Intimamente ligado a la élite intelectual norteamericana, ha sido invitado como conferencista en varias ocasiones, a las universidades de ese país. En el sector público ha ocupado el Viceministerio de Desarrollo en la administración Lleras Restrepo, consejero presidencial de López Michelsen y encargado de Negocios en Washington en los años 80-82. Casado con Gloria Espinosa, tienen dos hijos: Manuel José, abogado de Los Andes y su vivo retrato, y Gloria, una niña de cinco años que es su adoración y con quien se le ve en todo tipo de reuniones.
Columnista de El Tiempo, se ha distinguido como un certero analista de la política nacional e internacionalsin embargo, está considerado como un brillante profesor académico, más que como un político.
El experimento de su nombramiento, sin duda alguna, tiene ventajas y desventajas. La principal desventaja es, como dijo un agudo observador, que poner al mejor politólogo de ministro de Gobierno es como poner a Edgar Perea de centro delantero de la Selección Colombia. Sin embargo, el nombramiento es mucho más pensado y tiene muchas más implicaciones que las que deja traducir este chiste. Con la llegada a una modalidad de gobierno de partido, es indudablemente conveniente que el ministro de Gobierno sea una persona equidistante de todas las fuerzas políticas, para servir de dique a todas las presiones burocráticas que se desatarán, ahora que no hay colaboración conservadora. Cepeda, aun cuando liberal de filiación, tiene por su profesión más la visión panorámica del árbitro que la fiebre del hincha, lo cual es oportuno en este momento de transición institucional.
Rafael Samudio Molina, ministro de Defensa.
Nació en Bucaramanga pero creció en Barranquilla, en donde se hizo bachiller del colegio Biffi. Ingresó a la Escuela Militar de Cadetes en 1951. Es de los pocos generales con grado universitario: abogado de La Gran Colombia.
De temperamento fuerte, nunca le ha tocado desarrollar labores de contraguerrilla en el campo de batalla, aunque es considerado por muchos militares como un "tropero neto". Ocupó la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares, posición que tuvo que dejar por discrepancias de criterios con el procurador Jiménez Gómez. Es un hombre ambicioso y su meta era llegar a ocupar el Ministerio de Defensa. Intimo amigo del general Vega Uribe, cuenta con una clientela propia dentro de los militares, cuya trilogía de poder se halla ahora en manos de él y de sus amigos, los generales Manuel Guerrero Paz y Díaz San Miguel.
El general de tres soles, Rafael Samudio está casado con Margarita Lizcano, con quien tiene cinco hijos. Es un hombre ecuánime aunque no muy cordial y de muy difícil acceso. Tiene excelentes amigos dentro de la clase política y los sectores económicos.
Uno de esos amigos es el senador Eduardo Mestre. Hosco con la prensa, no es muy dado a las declaraciones; sin embargo, después del atentado de que fue objeto en octubre del 85, por parte del M-19, dijo: "Lo que importa no es la vida ni la salud sino la moral para continuar combatiendo la subversión. Se puede asesinar al hombre pero no la dignidad ni el honor de la institución armada". Juega golf y le encanta usar buzos de cuello tortuga. A diferencia del general Vega que considera que vivir en el extranjero es el destierro, ha decidido que después de ocupar el Ministerio se radicará en los Estados Unidos.
Coronel (r) Julio Londoño Paredes, ministro de Relaciones Exteriores
Durante muchos años fue funcionario de la Cancillería al tiempo que servía al Ejército, en donde llegó a ser ascendido como coronel. Sus 17 años en este Ministerio lo califican como un técnico en todo el sentido de la palabra. Fue ministro encargado en la administración de Turbay Ayala y viceministro de Rodrigo Lloreda. Los últimos dos años ocupa la Embajada de Colombia en Panamá.
Es un hombre estricto y severo, debido a su formación militar. Muy exigente consigo mismo y con sus colaboradores inmediatos, se destaca por ser un estudioso de la geopolítica y un experto en el tema de las fronteras, del cual ha escrito varios libros. Fue presidente de la Comisión negociadora con Venezuela en 1979 cuando se firmó el Acta de Caraballeda y de la delegación de Colombia a la III Conferencia de Naciones Unidas sobre Derechos del Mar.
A pesar de estar el Ministerio de Relaciones Exteriores invadido por amigos de los ex ministros, Londoño Paredes se caracteriza por ser un funcionario que no acepta presiones ni recomendaciones para ningún nombramiento. No acepta las camarillas y es esa su gran diferencia con la mayoría de funcionarios. Otorga ascensos por los méritos personales y cifra en la consagración la clave para el éxito.
Paradójicamente la eficacia con que ha desempeñado sus funciones de negociador de fronteras en el pasado, le puede traer ciertos inconvenientes en el nuevo cargo. Como es un hombre que ha asumido posiciones frente a la mayoría de los problemas de la Cancillería, algunos países limítrofes le temen por haberle ya conocido como adversario de respeto.
Londoño es un excelente deportista, diariamente trota entre 5 a 10 kilómetros, así se encuentre en reuniones en otras ciudades de Colombia o del mundo. Nunca almuerza, pero come mucha piña madura y kumis. Es poco afecto a la carrera diplomática a pesar de que ha dictado clases en la Facultad de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario.
Es liberal independiente y aunque se le considera conservador en muchos aspectos, sus allegados aseguran que habiendo hecho parte del Comité Técnico de Contadora, le seguirá dando apoyo a este grupo.
César Gaviria Trujillo, ministro de Hacienda
El nuevo ministro de Hacienda es, en cierta forma, monedita de oro. Es uno de un puñado de parlamentarios sobre los cuales existe un consenso de que deben ser ministros. Su nombre sonó para muchas carteras, incluyendo Desarrollo y Comunicaciones. Su nombramiento, sin embargo, sorprendió a algunos que consideraban que quizás es demasiado pronto para la de Hacienda. Pereirano, 39 años, economista egresado de la Universidad de Los Andes, liberal oficialista. Casado con Ana Milena Muñoz, pereirana, con quien tiene 2 hijos: Simón, de 5 años y María Paz, de 3. Durante la época de estudiante universitario se destacó por la participación en la mayoría de las actividades, además de ser un alumno prominente. En 1969 fue jefe de Planeación del departamento del Risaralda, un año más tarde fue concejal de Pereira y simultáneamente fue asistente del jefe del Departamento Nacional de Planeación (1971-1972). Gerente de Transformadores TPL entre el 72 y el 74, elegido representante a la Cámara en el 74, alcalde de Pereira por un año, viceministro de Desarrollo de 1978 a 1979, presidió la Comisión III de la Cámara de Representantes en el 80, director de la revista Consigna, presidente de la Cámara de Representantes desde 1983 hasta 1984, director del diario La Tarde, director adjunto del Partido Liberal y columnista económico del diario El Tiempo. Sus amigos lo califican como una persona muy inteligente y querida, es amigable y muy sociable y quizá una de sus mejores cualidades es que sabe oír a la gente. Mantiene la cordura ante cualquier situación, y "casi nunca se sale de sus casillas". Extrovertido, considerado como un auténtico "politécnico" y se afirma que sin negar su talento, tiene algo de suerte. Hijo de Bayron Gaviria Londoño, político risaraldense fallecido, y de Mélida Trujillo, tiene 4 hermanos, 3 hombres y una mujer y fue el único que siguió los pasos del papá. Dedicado al hogar, le gusta compartir la mayor parte del tiempo con su esposa e hijos. Quienes lo conocen afirman que es un excelente papá, que trata de darle gusto en lo que más puede a los niños.
Autor de varios textos económicos y de muchas críticas a sus antecesores, César Gaviria enfrentará una labor ardua que no estará exenta, sin duda, de las controversias.

José Name Teran, ministro de Trabajo
Nacido en Sincelejo hace 50 años. Abogado de la Universidad del Atlántico. A diferencia de César Gaviria, tiene la particularidad de ser el colombiano de quien más se temía que fuera ministro. Su apellido después del de Guerra Serna lo han convertido en algunos sectores de prensa en el símbolo del clientelismo. En realidad es un hombre hábil y de mucha intuición, conciliador pero recio y exigente con sus subalternos. A los 22 años fue diputado y presidente de la Asamblea del Atlántico y desde allí se perfiló como un entendedor de la mecánica política. Ha sido jefe de Instrucción Criminal del Atlántico. Representante a la Cámara durante tres periodos desde 1966 y hasta 1978 y senador de la República desde esa época. Presidente de esa corporación en 1984 y miembro de la Dirección Liberal Nacional. Implacable con los errores y, sobre todo, enfermo por la puntualidad. Madrugador e infalible lector de las páginas deportivas. Aficionado al fútbol y "mamador de gallo", como buen costeño. Prefiere un buen sancocho de costilla a cualquier invitación y no tiene quién se le mida en sus conocimientos sobre folclor colombiano. A pesar de ser tímido, es difícil que pase inadvertido. Su voz y sus movimientos lo hacen aparecer como extrovertido. Quienes lo conocen de cerca lo definen como un zorro con mucha sensibilidad y a pesar de su impopularidad permanente en algunos círculos, tiene la audacia que le ha permitido siempre derrotar a sus adversarios. Su temperamento negociador y su experiencia en el teje maneje político lo sitúan como el tipo preciso para una cartera como la laboral, en donde son requisitos indispensables la capacidad de manipulación de las personas y el espíritu conciliador en las situaciones.
Su nombramiento es un gesto de reconocimiento de Barco a la clase política y a la Costa Atlántica, dándole legitimidad a las mayorías políticas que muchos cuestionan.
Luis Fernando Jaramillo, ministro de Obras
El accidente de que sus padres estuvieran viviendo en Barranquilla en 1935 hizo que Luis Fernando Jaramillo Correa naciera allí pero a los seis meses de edad se lo llevaron a vivir a Medellín de donde es toda su familia, incluidos sus cuatro hermanos.
Antes de comenzar una intensa preparación académica, fue un deportista consagrado a dos actividades: el tenis de mesa, que practicaba mucho con su amigo de infancia, el hoy senador William Jaramillo Gómez y el voleibol, en el cual fue representante de Antioquia a los dos primeros campeonatos nacionales y fundador con su hermano Juan Guillermo de la liga de ese deporte en Medellín. En esa ciudad, en la acreditada Escuela de Minas, se hizo ingeniero y después se fue a estudiar economía en London School. Allí conoció y se hizo amigo de su hoy colega de gabinete, José Fernando Botero y también hizo amistad con el actual presidente de Paz del Rio, Jaime García Parra. Terminados los estudios se vinculó en Medellín a la ANDI como asesor económico, después fue ejecutivo del Incora y allí (en el 63) conoció a Virgilio Barco, quien entonces era ministro de Agricultura. Jaramillo pasó después a la empresa privada como vicepresidente de Avianca; en el 69 se hizo socio de la empresa Grandicón y fue su gerente y volvió en el 76 al gobierno como gerente de los teléfonos de Bogotá en la alcaldía de Luis Prieto. Durante nueve años, hasta el 85, vivió en Washington como gerente del Banco Interamericano de Desarrollo y de allí regresó como asesor de la campaña de Barco, con quien había estrechado su amistad en la capital de Estados Unidos.
José Fernando Botero Ochoa, ministro de Agricultura
Nació en Sevilla, Valle, hace 50 años. Abogado egresado de la Universidad Bolivariana, de Medellín, en donde se graduó en 1957 y después hizo una especialización en economía y desarrollo, en Londres y París. Liberal seguidor de Gustavo Balcázar Monzón, es calificado entre sus pocos pero buenos amigos como una persona parrandera aunque entre poca gente, ya que no le gusta la muchedumbre. Alegre pero en ocasiones "un poco cascarrabias", lo consideran un excelente "amigo de sus amigos" porque jamás ha defraudado a alguno de ellos. Es una persona muy estudiosa y llega a ser un trabajador incansable e inagotable, razón por la cual es tenido como un senador que le hace honor al Parlamento.
El único soltero entre los ministros, es muy serio cuando de trabajo se trata y además es reservado, intelectual y gran lector. Entre los cargos que ha desempeñado está la Judicatura cumplida en Candelaria, Valle. Durante el tiempo en que Balcázar Monzón fue gobernador del Valle, Botero se desempeñó en la Secretaría de Hacienda del mismo departamento, trabajó en la Fundación para el Progreso por Colombia bajo la dirección del profesor Lauchlin Currie, fue juez municipal en el año 58, gerente del Idema de 1965 a 1967, representante a la Cámara por el Valle desde 1968 hasta 1974, gerente de las Empresas Municipales de Cali en 1975, embajador de Colombia ante la ONU durante un año en 1977, asesor del Senado de 1979 a 1981, presidente de la Comisión Política Central del Liberalismo en 1983, senador de 1982 a 1986 y fue reelegido para este período. Participó en la subcomisión del Senado que investigó las irregularidades de los Fondos de Inversión. Por la labor que ha desempeñado en el Valle quizá es uno de los personajes mejor tratados por la prensa y por la opinión pública, ya que ha dejado que su imagen sea transparente ante los ojos de todos. Para quienes lo conocen es uno de los parlamentarios más respetados por su colegas. Su trabajo en el Congreso y el conocimiento que tiene en el campo económico, hacen decir de él que "es un hombre con peso en la cola".
Eduardo Suescún Monroy, ministro de Justicia
Boyacense liberal, nació en Cocuy en abril de 1934, abogado y politólogo del Externado de Colombia, especializado en derecho del trabajo y derecho internacional en Roma. Se caracteriza por ser un hombre muy optimista, calmado, analítico y prudente.
"Es recto en todas las actitudes y, sobre todo, es muy hogareño". Los primeros pasos de su carrera judicial los dio como juez Primero del Trabajo durante 2 años. En lo político fue representante a la Cámara durante el gobierno de Pastrana. En lo gubernamental fue consejero del ministro de Trabajo en 1971, en 1972 miembro delegado de la Organización Internacional del Trabajo y la Seguridad Social y en el 74 fue representante alterno de la Conferencia de Ministros de Trabajo de América ante la CIES. En 1977 viajó como cónsul de Colombia en Marsella, Francia. En el Consejo de Estado estuvo durante 6 años a partir de 1980. Allí ingresó como magistrado en la sección Tercera y el año pasado fue autorizado por la Sala Plena para trasladarse a la Sala de Consulta y Servicio Civil. Le tocó vivir en carne propia durante 5 horas los sucesos en el Palacio de Justicia. Esta circunstancia, además de sus reconocidas calidades profesionales, hace que su nombramiento tenga un valor simbólico, de acuerdo con algunos observadores.
Se considera que la designación de Suescún es un claro indicio de la solidaridad y el apoyo que el presidente Barco quiere dar al poder judicial, afectado en los últimos meses por algunas de las crisis más graves de su historia.
Está casado con Olga Bermúdez y tiene tres hijas: Olga, de 25 años, Claudia, de 23 y Marcela, de 22. En los ratos libres se dedica a leer historia y política del país y trata de inculcarles a hijas y yernos el espíritu crítico sobre los problemas de Colombia. En las vacaciones organiza paseos en carro a diferentes regiones del país, pero sobre todo a Boyacá, su región natal y predilecta. Es un hombre que siempre tiene compromisos sociales, pero reserva como algo especial los fines de semana, días en los cuales se reúne la familia a hacer deporte, juega baloncesto con hijas y yernos o salen a la ciclovía toda la mañana del domingo. Mientras él lee o se dedica a otras actividades, Olga, su esposa, prefiere pintar cuadros al óleo o pasteles. Ella se graduó en asistencia social, estudió bellas artes en Roma y le gusta mucho leer y estudiar arte y diseñar ropa para las hijas.
Los dramas que han tenido al Poder Judicial desde noviembre del año pasado, la crisis que viven estas instituciones en el país y las responsabilidades de la cartera de Justicia en esos aspectos y en el espinoso tema del narcotráfico, hacen de Suescún un ministro importante sobre el que se augura caerán muchos problemas.
Marina Uribe de Eusse, ministra de Educación
De Medellín, economista de la Universidad de Antioquia, bogotanizada desde hace 23 años cuando se casó, pero paisa de aquellas que no perdona frisoles semanales en su casa, Marina Uribe de Eusse es la cuota femenina en el primer gabinete Barco.
Llega al Ministerio de Educación tras una carrera pública que no es tan vertiginosa como se ha descrito. En realidad, desde hace 25 años viene figurando en la organización de entidades y en la administración de empresas, casi siempre desde el lado técnico aunque en los últimos meses se aventó a esa especie de ministerio de la política de Bogotá que es la Secretaría de Gobierno. En su hoja de servicios figura la secretaría general de los Seguros Sociales, la dirección de Bienestar Familiar, la subgerencia de la Corporación de Turismo y la dirección del Fondo Nacional de Bienestar Social. En su curriculum académico están las cátedras de economía en las universidades de Antioquia, Nacional y Pedagógica. Y, en su vida privada, está su matrimonio con Gerardo Eusse también economista y experto en cuestiones educativas y están tres hijos: David, Olga y Diana Raquel, los dos primeros ya estudiantes universitarios.
Aunque sus trabajos atentan a veces contra sus intenciones, sus hijos la definen como un ama de casa en ejercicio. "De esas que hasta sacuden el polvo de los cuadros".
Buena amiga de la cocina, le gusta vigilar lo que en ella se hace y en muchas ocasiones usa los libros de recetas que ha recopilado de sus clases de culinaria en distintas épocas.
De épocas de estudiante mantiene su gusto por la música, no sólo para oírla (especialmente la clásica) sino para interpretarla: en su juventud fue pianista y ahora es amiga de cantar boleros y bambucos. "Pero no es una mujer aguardientosa ni rumbera" dice una de sus amigas. Al contrario, en esto de parrandas es bastante austera y más ámiga de la tertulia de salón que de las fiestas multitudinarias o discotequeras. Tampoco es de chistes verdes aunque tiene buen sentido del humor y también se le juzga como una mujer exquisita para vestirse: "Sin llenarse de joyas, es de mucha majura y de detalles muy cálidos: en su escritorio siempre habrá una rosa y un dulce muy fino".
Quienes la conocen en el trabajo, la juzgan como una persona precisa y disciplinada. "Tantico fría", dicen. Algunos de sus subalternos podrían considerarla brava porque es muy estricta, pero sabe delegar, aunque vigila cada una de sus instrucciones. Se le considera una mujer intuitiva, inteligente y audaz. "Capaz de medírsele a cualquier reto" cuentan y sostienen que, por ejemplo, no le importó como economista asumir la dirección de Bienestar Familiar que siempre había estado adscrita a los médicos. Bien relacionada políticamente es una especie de pupila de Carlos Lleras, fue funcionaria de López Michelsen, tiene una estrecha relación con Belisario y Rosa Helena. Identificada como cuota de Ernesto Samper, ella se limita a definirse como barquista de tiempo completo.
Guillermo Perry Rubio, ministro de Minas
Bogotano, 41 años, ingeniero eléctrico de la Universidad de Los Andes y consagrado investigador de los temas económicos. Pertenece a la generación de los izquierdosos del sesenta, asimilados por el establecimiento en los ochenta. Muy amigo del MOIR y fundador de la Asociación de Amistad Colombo-China. Ha sido secretario general de Planeación Nacional, director de Impuestos Nacionales, director del Centro de Estudios Económicos de la Universidad de Los Andes. Fundador y director de Fedesarrollo y últimamente miembro de la Comisión Técnica de Empleo en la misión Chenery. Editor de Coyuntura Económica. Niño prodigio de la administración López Michelsen, cuando a los escasos 27 años diseñó la controvertida reforma tributaria de esa época. Es más un hombre con ideas del rumbo a tomar que administrador de esas ideas. Sus estudios a nivel energético y financiero lo colocan como uno de los más actualizados en estas materias. Es el suplente en el Senado de Ernesto Samper Pizano y algunos de sus allegados afirman que un buen día decidió cambiar la dedicación investigativa por la actividad política. En esa área se ha desempeñado como un buen organizador y fue el encargado de las organizaciones populares del samperismo. Desabrochado, se pone zapatos de goma y no usa corbata. Fuma pipa y según algunos de los que lo conocen "es bastante rumbero". Vive solo en medio de libros y discos como cualquier universitario y saca tiempo para las actividades culturales. Sé le ve en cine y en teatro frecuentemente y de vez en cuando en la Teja Corrida. Es miembro de la junta directiva del Teatro Libre de Bogotá. Más técnico que administrativo y sus cercanos afirman que sus juicios son bastante equilibrados. Ha sido compañero de cátedra de Malcom Deas, en Oxford, y asesor tributario internacionalmente. Su deporte es el squash y, para algunas de sus amigas, el gallinaceo .
Fernando Rey Uribe, secretario privado de la Presidencia
Ingeniero eléctrico de Los Andes con especialización en Texas y partida de nacimiento bogotana, podría decirse que la mitad de los 46 años de Fernando Rey Uribe han sido consagrados a colaborar con Virgilio Barco Vargas. Durante el tiempo en el que el hoy Presidente ejerció la Alcaldía de Bogotá, Rey fue su secretario más joven y desde esa posición adelantó una vertiginosa carrera que terminó como alcalde encargado. El tiempo afianzó la amistad con Barco Vargas y la consolidó con dos años que estuvo en Washington como ministro consejero del entonces embajador ante el gobierno de Estados Unidos.
Dogmático e intransigente en sus comienzos de vida pública, se dice que Rey Uribe ha atemperado su carácter, pero sin que haya logrado propiamente ascender al trono de rey de la simpatía. En la campaña presidencial fue considerado uno de los camelladores fuertes y, en una oportunidad, él mismo se definió ante SEMANA como el líbero de la organización, por su disposición a cubrir cualquier hueco.
Esa capacidad de colaboración y aquella fidelidad que comenzó con Barco-alcalde y persistió hasta Barco-presidente, lo hacen un hombre fuerte en el alto gobierno. Considerado como un técnico tiene, sin embargo, una llave política familiar: su esposa Esther Lozano Simonelli, hermana de Fabio Lozano, que es politóloga y abogada, muy cercana también al presidente Barco. Se calcula que por su amistad con el Mandatario, esta pareja será una de las más influyentes dentro del poder que arrancó el pasado siete de agosto y que Fernando Rey Uribe, por todo ello, no podrá volver muy pronto a su pasatiempo favorito: fotógrafo de rosas.
Carlos Ossa Escobar, consejero presidencial
Nacido en Manizales en 1947 pero criado en Sevilla, Valle. Economista de la Universidad de Los Andes y graduado en economía agrícola en la Universidad Católica del Valle. Su nombramiento ha sido considerado uno de los más acertados del presidente Barco. Fue secretario de Fomento de Cundinamarca e investigador asociado del Cede, director de Fedesarrollo, viceministro de Agricultura durante el período de Turbay y director de Asocaña. En los últimos cuatro años se ha desempeñado como presidente de la SAC y participó en una de las comisiones de Verificación y Diálogo bajo el gobierno de Betancur.
Aunque es político no pertenece a la clase política como tal, y sus éxitos no los debe tanto a su capacidad administrativa, que es excelente, como a su visión global de los fenómenos sociales. Odia los extremos. Critica tanto al "comisionismo" del proceso de paz como el doble juego de los guerrilleros.
Su temperamento conciliador y su vocación democrática hicieron que la comisión de diálogo que él encabezara, fuera la única que saliera adelante con un proyecto de reforma agraria en el que se podia hablar de concertación entre agricultores ricos y campesinos pobres. A pesar de su apariencia de excesiva tranquilidad, resuelve las cosas sobre la marcha. Toma muy en serio sus responsabilidades y es de los que considera que para hacer cualquier intento de pacificación, lo primero que hay que hacer es aprender a oir.
Por eso escucha a la gente y es propenso al diálogo. Ha tenido contradicciones en la SAC porque se muestra partidario de atender el sector atrasado del campesinado y aliarse con él. Sus allegados afirman que su principal condición es que conoce el campo colombiano y que lo defiende de quienes pretenden ignorarlo o atacarlo. Es una especie de mistico de la causa fiquera, al que considera el sector más atrasado del campo.
Germán Montoya Velez, secretario general de la Presidencia
Antioqueño liberal, de 65 años, nació en Medellín donde cursó estudios en la Escuela de Minas. Empezó a trabajar desde muy joven en Coltejer hasta llegar a la vicepresidencia cuando tenía 27 años. Al retirarse de esa empresa decidió trasladarse con su señora, Felisa Escobar (de quien enviudó hace 5 años) a Bogotá donde se dedicó al comercio puso un almacén de telas y un negocio con talegas de fique. En 1954 fundó Colmotores en un lote de Bosa perteneciente a la familia Navas, donde iba los fines de semana con la familia, de pic-nic. Cuando Colmotores estaba funcionando, decidió ir a Londres, sin tener idea de hablar inglés, con el fin de hacer un negocio con la Austin, el cual fue todo un éxito. En 1965, el principe Felipe estuvo visitando las instalaciones de la fábrica donde ya se estaban haciendo los jeeps de esa marca. Considerado un hombre ecuánime, pragmático, de excelentes relaciones personales, dado más a las realidades que a las teorías, estuvo a la cabeza de Colmotores durante 25 años. Algunos de sus colaboradores más cercanos lo catalogan como una persona muy cálida y discreta. Afirman que nunca habla mal de la gente y que es un magnífico consejero. Muy sentimental, es capaz de emocionarse con una película; con condiciones humanas excepcionales, inteligente y trabajador incansable: "Nunca lo ví llegar después de las 7 de la mañana, madrugaba tanto que casi llegaba antes que el celador y salía generalmente a las 8 ó 9 de la noche", cuenta uno de sus allegados entonces. Le encanta la lectura y entre sus aficiones están los viajes por Colombia y en carro. En ellos para a comer cuanta cosa rica vea por el camino. Goza con las cosas más elementales de la vida. Con los 9 nietos que tiene es excepcionalmente tierno y dedicado. Durante el gobierno de Valencia le fue otorgada la Medalla del Mérito Industrial, y hace 5 años, cuando Colmotores cumplía 25, le dieron la Cruz de Boyacá. Formó parte de la junta directiva de Caracol radio y televisión, de la ECA de la Federación de Algodoneros, fue presidente de la junta directiva de la ANDI, y de la junta directiva del Banco del Comercio.
Amante de la vida familiar, con sus hijos Alvaro Diego, Juan Rodrigo, Darío, Gustavo, Gilberto y Ana Cecilia fundó una compañía a la que le dedica todo el tiempo libre desde que se retiró hace 4 años de Colmotores. Sus amigos afirman que en el fondo es tímido, prefiere las reuniones pequeñas que las multitudinarias, le gusta trasnochar y echar cuentos cuando está en familia. El puesto como secretario general de la Presidencia es su primer tránsito hacia el sector público, después de una carrera distinguida en el sector privado, aun cuando al final fue víctima de los reveses de la industria automotriz.
Julio César Sanchez, alcalde de Bogotá
Julio César Sánchez coronó su gran ambición. Desde hace muchísimos años tenía una meta: ser alcalde de Bogotá. Y lo logró.
Cundinamarqués, de 52 años, abogado y economista de la Universidad Gran Colombia, liberal llerista, colaborador del diario El Espectador en la página editorial durante cinco años, descomplicado, conversador, alegre, de buen sentido del humor, coordinó la campaña de Barco hace cuatro años y fue el primer barquista que proclamó su candidatura hace 14. Gobernador de Cundinamarca al principio de la administración Betancur, se desempeñó como alcalde interino durante el mandato distrital de Barco, titular de la Secretaria de Hacienda y encargado de las empresas de Teléfonos, Transportes y EDIS, pero esencialmente se caracterizó por ser figura fuerte en un Concejo dominado por la Anapo que finalmente le caminó al alcalde liberal. Secretario de Prensa del gobierno de Lleras Camargo, ex concejal de Bogotá, suplente de Lleras Restrepo a la Asamblea de Cundinamarca en 1974 y representante a la Cámara en 1978. Fundador del movimiento "Convergencia Liberal" donde aspiró a concentrar a lopistas, lleristas y galanistas. Profesor y conferencista de la Universidad Externado de Colombia en hacienda pública, considerado como hombre de praxis, político, administrador y empresario, realista y objetivo, de buen genio pero delicado, las personas que lo conocen admiten que una de sus grandes virtudes es que nunca le miente a la gente ni le falta al respeto. Es una persona amable y popular, un hombre hecho a pulso que fue mesero cuando joven para pagarse sus estudios y ha hecho una carrera política brillante que lo ha llevado a lo que muchos consideran la segunda posición del país. Es el primer gobernador que llega a la Alcaldía de Bogotá, razón por la cual conoce al "dedillo" la ciudad y el departamento. Gran Señor de Anapoima, convirtió esa región en el veraneadero in de los bogotanos. Casado con Gloria Ortega (conservadora) con quien tiene tres hijos: Camilo Armando, de 25 años, casado; Mara Angela, periodista, de 23 años y Juana, 15 años, estudiante de quinto de bachillerato en el colegio La Candelaria.
Lucy Nieto de Samper, secretaria de Prensa
De todas las personas nombradas por el Presidente, es la única que repite cargo. Bogotana y liberal de cepa, se hizo periodista prácticamente desde que salió del colegio Gimnasio Femenino y siguió así una tradición familiar. Tímida, ponderada y muy discreta, odia sin contemplación todo aquello que huela a lagartería. Empezó en la revista Cromos en 1959 haciendo reportajes. Cinco años después fue llamada por Enrique Santos Castillo para que trabajara en El Tiempo. Su primer reportaje en el diario fue con un lotero conocido como "Camarada". Su preocupación por las dificultades cotidianas que vivían las mujeres de su época, la llevó a pedirle al director del periódico un espacio para contar los casos insólitos en una columna en la página social llamada "Cosas que pasan".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.