Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1983/02/21 00:00

LOS SUPERBEBES

Métodos basados en la estimulación temprana de los sentidos aceleran el proceso de aprendizaje de un niño.

LOS SUPERBEBES

Actualmente, el día normal de la vida de un niño de un año y ocho meses bien puede incluir la lectura de un libro, clases de patinaje natación y violín, sin que por ello se lo catalogue como genio o superdotado.
Es, simplemente, así como suena, un "bebé mejorado", un "better baby".
Inclusive hay quienes piensan que el bebé mejor podrá dejar de ser la excepción que confirma la regla, para constituir más bien una regla de excepción si se extienden las técnicas y métodos del japonés Shinichi Suzuki y del americano Glenn Doman. Estos están en boga en el Japón desde 1969, propagados y aplicados en la Asociación para el desarrollo temprano, fundada por el presidente de la Sony, Masuru Ibuka; y en los Estados Unidos en el Instituto para el logro del potencial humano, en Filadelfia. Dirigido por el psicólogo Glenn Doman, quien lleva 40 años estudiando el comportamiento intantil en mas de 130 países, allí se han desarrollado métodos basados en la estimulación temprana de las capacidades infantiles y ajustándolos a los ideales de competencia propios de-la sociedad norteamericana.
Tradicionalmente se ha aceptado que ciertos grados de talento, así como la genialidad, se deben a la herencia, a un afortunado cruce de genes. Y como summum de ese cruce genial, la historia ha inmortalizado en sus páginas, como seres excepcionales, a Mozart, quien a los tres años-dio su primer recital de piano; a John Stuart Mill quien, casi a la misma edad, leía en latín obra de literatura clásica; a Hegel, graduado aún adolescente con una compleja tesis, y quien a los 35 años ya había escrito obras filosóficas como la Fenomenología del espíritu, y a otros más, cada uno más sorprendentemente genial .
LOS TIEMPOS CAMBIAN
Hace relativamente poco tiempo, una vaporosa cuna en un cuarto decorado en delicados tonos pastel, azul o rosa según el caso, era el "nidito" obligado de un recién nacido. Silencio total y un férreo horario de teteros, supervisado por una enfermera de blanco, cambiaban el ritmo de los hogares. Pocos años después, si acaso, un año de preparación para la educación sistematizada que empezaba con las teorias de Montessori o Decroly. De ahi en adelante, cinco años de primaria y seis de bachillerato, a veces incluyendo la férula, y con métodos cuestionables y resultados dudosos (ver recuadro).
Ahora, después de años de experiencias múltiples, revaluadas también las teorias permisivas del Dr. Spock, los niños nacen en ambientes de colores estridentes donde se oye música--la Pastoral de Beethoven, la Sinfonia de los juguetes de Haydn--.
Es una manera de trabajar tempranamente en la estimulación del niño para desarrollar su creatividad. Estos niños, además, salen más pronto del ámbito hogareño y empiezan a acudir a jardines infantiles, entre los tres y los cuatro años, donde la socialización se acelera y se sientan bases de la educación formal. Pero... ¡el jardín infantil es demasiado tarde! !Sí, demasiado tarde para que un niño comience a prepararse para aprender a leer y escribir. Y no sólo para esto, sino también muy tarde para aprender a nadar, tocar piano o violín, aprender varios idiomas distintos del materno y muchas cosas más.
Según observaciones neurológicas se ha demostrado que las células cerebrales del niño se forman hasta los seis años solamente. Es durante estos años cuando el "computador cerebral" se organiza y se desarrolla más rapidamente que en cualquier otra edad. El cerebro tiene millones de neuronas que en el momento del nacimiento están separadas y no pueden funcionar individualmente. Una fotografía microscópica de las células cerebrales, tomada después del nacimiento, muestra que a medida que pasa el tiempo y el cerebro se desarrolla, se van uniendo unas células con otras para responder a la información y a los estimulos que vienen desde el exterior a través de los sentidos. Es un proceso que se asemeja mucho a la forma como trabajan los transistores en un computador electrónico. Por eso, si los padres estimulan tempranamente los sentidos del niño, lo están dotando de un computador superior, de un cerebro altamente desarrollado que le permitirá aprender más y mejor de los seis años en adelante.
EDUCACION DEL TALENTO
El presidente de la Sony, Masuru Ibuka, preocupado por el exceso de agresión y descontento de los jóvenes japoneses e interesado, además, por el desarrollo de un hijo suyo retardado mental, descubrió las teorias de Suzuki. Resumidas en un método que pudiera llamarse "educación del talento", Suzuki las venía aplicando desde hacía 30 años en la enseñanza del violin a menores de edad. Ibuka extendió el método a otros campos y se interesó en las teorías del "desarrollo temprano".
En su libro, vendido masivamente, "Kindergarten is too late!", no le tiembla el pulso cuando escribe que nuestro potencial genético individual es el de la raza humana, el de Leonardo, Shakespeare, Mozart, Edison, Einstein, no el de nuestros padres o el de nuestros abuelos. La herencia, pues ha quedado descartada de un plumazo y en su lugar cobra mayor importancia el medio y la capacidad de los sentidos para recibir información. Seguramente, Hume, en su tumba, se remueve con intensa satisfacción. Las teorias del desarrollo temprano podrian inscribirse dentro de la más vieja línea del empirismo griego que, rejuvenecido, volvió por sus fueros en las teorías de los ingleses Hume y Berkeley.
Para los cultores del desarrollo precoz, el cerebro del bebé es como una hoja en blanco y lo que lo capacita depende de lo que se escribe en ella.
Por eso es de vital importancia "bombardear" al bebé con la máxima información sensorial posible. Los cinco sentidos son los más importantes laboratorios de prueba con que cuenta el niño. Aunque un recién nacido es totalmente indefenso, es precisamente por esa condición por la cual su potencial es enorme y su habilidad para absorber información no tiene paralelo. El aprendizaje es para el bebé una destreza de supervivencia.
Todos los niños podrían ser genios, porque los genios no nacen, se hacen.
Sin embargo, la posibilidad de tener un niño genio, inclusive un "sabihondito", es algo que aterroriza al 99% de los padres comunes y corrientes. Ellos desean, simplemente, que sus hijos sean cada día mejores. Y es sobre este común denominador sobre el cual trabajan quienes han desarrollado las tesis del desarrollo temprano. Y sobre una verdad neurofisiológica: el cerebro, como los músculos, crece. Y para que crezca hay que ejercitarlo, hacerle su gimnasia, que consiste en estimular las seis principales áreas del cerebro: visión, audición, motricidad, tacto, lenguaje y manualidad, mediante la presentación repetida de la mayor cantidad de hechos. Los hechos son la base sobre la cual se construye la inteligencia, y la habilidad de los niños para aprenderlo todo inmediatamente, puede hacer tambalear la imaginación adulta.
Los niños no son, como la mayoría piensa, especies de "locos chiquitos" o de adultos deshidratados. Son genios en potencia, científicos que utilizan el mismo método y que preguntan lo mismo que los científicos profesionales para resolver problemas. Su trabajo es crecer y su crecimiento es básicamente, aprendizaje. Y esto puede convertirse en un proceso muy divertido, casi un juego, como jugar a superman o hacer vuelos imaginarios a las estrellas. El conocimiento es la más grande aventura para un niño.
Un programa de 40 horas enseña a los padres a estimular correcta y sistemáticamente la habilidad de sus bebés para leer, aprender matemáticas, hacer gimnasia, interpretar música, nadar... Los padres aprenden estas técnicas y mientras las aplican se construye una relación de confianza y amor, especialmente con la madre.
Porque las madres, tradicionalmente, han sido consideradas las mejores maestras. Madre-hijo es la combinación más dinamica que pueda imaginarse, una especie de "pareja biónica", la mejor posible en un proceso de aprendizaje. Al respecto dice Doman, el hombre que ha desarrollado estas teorías en los Estados Unidos: "Cuando las madres descubrieron que no sólamente podían ensenarasus bebes... sino que podían ensenarles mejor y más rápido a los dos años que lo que el sistema escolar hacía a los siete años, un nuevo y casi indescriptible y maravilloso mundo se abrió. Un mundo de madres e hijos, y el potencial para cambiar el mundo en corto tiempo y casi infinitamente para lo mejor".
De acuerdo, pues, con las teorías de Suzuki y de Doman, difundidas y aplicadas por Ibuka en el Japón y Doman en los Estados Unidos, los primeros años de la vida pueden convertirse en la génesis de un bebé mejor, porque el aprendizaje, que no es, ni mucho menos, sinónimo de educación, comienza desde el nacimiento o más tempranamente. Y así como se debe estimular los sentidos y hay técnicas para hacerlo, se afirma que hay un sexto sentido adicional que es especialmente agudo. Y no es precisamente exclusividad de las mujeres para detectar infidelidades conyugales, sino la llamada intuición del instinto, que trasciende los cinco sentidos y está más allá del juicio y la razón. Un sexto sentido que es necesario desarrollar también, porque el entrenamiento de la intuición agudizará cada uno de los cinco sentidos, esas cinco antenitas claves para hacer de cada bebé, un bebé mejor.
Estos nuevos vientos de la educación ya están soplando en Colombia.
Ya hay un grupo de madres que están practicando el método con sus hijos y en algunos pre-escolares experimentan selectivamente con algunas técnicas.
Junto con la introducción del método en Colombia se ha abierto una encendida polémica que enfrenta a los partidarios más furibundos con los opositores más reacios. En la línea del medio están aquellos que lo aceptan parcialmente y que buscan adaptarlo a las condiciones propias del país. Sea lo que sea, de todas maneras es positivo saber que hay formas de hacer niños cada día mejores y de responder, en una u otra forma, a esa sencilla y a la vez compleja aspiración de todos los padres de todos los tiempos: tener hijos cada día mejores. -
RECETAS PARA CRIAR NIÑOS INTELIGENTES
Paradójicamente, es en un país del Tercer Mundo, Venezuela, donde más preocupación existe por hacer del bebé mejor un fenómeno social, extendido al conjunto de la población. El profesor Luis Alberto Machado, un hombrecito de aire intelectual que ha recorrido 20 países defendiendo la tesis de la democratización de la inteligencia", fue escuchado por el gobierno democristiano, el que le hizo un nombramiento inédito, ministro de Inteligencia; en 1979. El nombramiento que suena más el espionaje que la educación, suscitó irónicos comentarios y airadas polémicas de la oposición, pero despertó el interés de un personaje que busca convertir las utopias del profesor Machado en proyectos políticos de envergadura: el presidente Luis Herrera Campins.
El flamante ministro venezolano de la Inteligencia convocó recientemente a expertos de 18 países de América, Asia y Europa para que analizaran en Caracas las experiencias venezolanas sobre el desarrollo de la inteligencia.
Las maratónicas jornadas incluyeron debates, videos, talleres de trabajo, visita a los sitios donde se implementdn los programas y entrevistas con los expertos. Todo este despliegue oficial culminó con éxito con la aprobación unhanime de un dcuerdo que compromete a los países participantes a difundir la experiencia venezolana y de realizar un congreso dentro de dos años para evaluar los resultddos.
Los programas del Ministerio de la inteligencia abarcan desde el periodo prenatal hasta los seis años y consisten en difundir, por medio de la propia familia un tipo de educación no formal que desarrolle las potencialidades intelectudles de los niños.
Esta nueva receta educativa incluye desde cuestiones elementales, como buena alimentación y afecto por parte del grupo familiar, hasta ejercicios de estimulación de los sentidos. Según Machado, más grave aún que la desnutrición fisiológica es la "desnutrición afectivd", que se combate con la adecuada atención materna y paterna, el contacto físico, lass caricias y el debido cuidado del niño. Las técnicas de estimulación son sencillos ejercicios con objetos, sonidos, sabores, juegos tactiles y olores, para que el niño desarrolle plenamente sus sentidos. Se aconseja a las madres que le hablen a SUS hijos mientras los amamantan y que le vayan explicdndo las tareas hogareñas mientras las realizan ya que se parte del supuesto de que su voz es el estimulo más poderoso para que el bebé acelere su aprendizaje del lenguaje.
No sólo la madre debe ocuparse de este sistemd de estimulación temprana; tambien debe hacerlo el padre, y los familiares que a comparten en la casa. Para controlar y asesorar el proceso, el Ministerio de la Inteligencia ha programado una serie de visitas de instructores a las familias que siguen el plan, además de la difusión diaria que se le da al programa por televisión.
No he inventddo nada nuevo.
Simplemente he tratado de sistematizar los estudios científicos sobre el tema para que puedan ser accesibles a toda la población, en vez de ser patrimonio de unos pocos, ha explicddo el ministro. Seguramente con el experimento no se logrado que ningún niño bata récords de lectura rápida o que dé conciertos de violín, pero posiblemente si se logre que cientos de ellos, que posiblemente hubieran pasado sus primeros años desatendidos o mal alimentados, en el mejor de los casos diciendo "agúagú y jugando con un sonajero, reciban estímulo temprano para su inteligencia y aliciente para sus capacidades.

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