Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/24/2001 12:00:00 AM

Los visionarios

Pocas empresas en el mundo se dan el lujo de contar con la asesoría de firmas como Pricewaterhouse-Coopers, Booz-Allen y McKinsey. Estas y otras 14 de las más importantes firmas del país asesoran a fundaciones en Colombia.

Cuando Luis Gallo comenzó a trabajar en 1982 se hizo una promesa: si a los 35 años había cumplido su sueño de montar una exitosa banca de inversión en Colombia dedicaría la mitad de su tiempo a asesorar proyectos sin ánimo de lucro que beneficiaran al país. Estudió en la Universidad de Georgetown e hizo un MBA en la escuela de administración de Harvard, lo que le abrió puertas en las empresas líderes en su campo. Durante ocho años trabajó en J. P. Morgan en Nueva York y regresó a Colombia en 1991. Durante estos años acumuló experiencia y conocimientos hasta que pudo fundar Estrategias Corporativas, la banca de inversión con la que había soñado. Con este logro le llegó también la hora de cumplir su promesa.

En 1997 Gallo comenzó a apoyar el trabajo de algunas fundaciones, pero no en la forma ni con el empeño que deseaba. “Era la última llamada del día y la reunión que se realizaba cuando me sobraba algo de tiempo”, dice este caleño de 42 años. Como eso no era lo que quería decidió jugarse a fondo con una idea innovadora. Les presentó un plan de negocios a Juan Pablo Hernández de Alba y a Pedro Medina, dos de sus amigos más cercanos, para conformar una entidad sin ánimo de lucro que asesorara a fundaciones para que tuvieran mayor impacto y pudieran aumentar así los flujos de donaciones a las cuales podían acceder. Los tres les presentaron el proyecto a representantes de firmas de banca de inversión, abogados, publicistas, auditores y consultoría gerencial. La mayoría quedaron encantados. Con un grupo de ellos, entre los que se encuentran firmas de la talla mundial de PricewaterhouseCoopers, Booz-Allen, J. P. Morgan, Chase y McKinsey y firmas líderes a nivel local, crer a ‘Compartamos con Colombia’.

En el país no es común que personas jóvenes, de alto nivel profesional, que podrían estar viviendo y haciendo plata en cualquier lugar del mundo, dediquen parte de su tiempo y esfuerzo a enseñar lo que saben. “El compromiso social de muchos de mi generación fue la alfabetización en el colegio y, para quienes no metieron palanca, el servicio militar”, comenta Juan Pablo Hernández de Alba. Por esa razón se buscó que el modelo de ‘Compartamos con Colombia’ fuera totalmente diferente a la forma tradicional de hacer filantropía. Aunque los aliados del proyecto donan un mínimo de 5.000 dólares por año para el sostenimiento de las oficinas de la corporación y los tres profesionales que trabajan de planta, lo verdaderamente importante es el aporte que hacen en conocimiento, tiempo y experiencia.

La forma de hacerlo es muy sencilla. Cada mes se reúne el consejo directivo —compuesto por los representantes de las 17 firmas— para evaluar distintos proyectos y decidir cuál apoyar. Como su credibilidad y su prestigio están en juego, este grupo de ejecutivos no asesora cualquier fundación. Siguen criterios como que tengan un alto nivel de impacto social, una comprobada capacidad de gestión y que sus requerimientos de apoyo sean acordes con lo que ofrece ‘Compartamos con Colombia’. Después de la selección los ejecutivos visitan la fundación, convocan a expertos en los diferentes frentes que van a tratar de mejorar y empiezan a trabajar. Típicamente, lo primero que hacen es poner la casa en orden, luego optimizan la gestión de la fundación y por último salen a conseguir recursos ante donantes nacionales y extranjeros. Para aumentar el recaudo están creando una red de jóvenes colombianos en el exterior que tienen la misión de ubicar recursos que se destinan en su totalidad a los proyectos que la corporación avala.

La Fundación Carla Cristina, en Medellín, es un buen ejemplo del impacto que se puede lograr cuando se trabaja en equipo. Esta fundación opera 24 jardines infantiles en beneficio de la población más pobre del Valle de Aburrá con un cubrimiento que supera los 4.000 niños. En fortalecer la gestión de Carla Cristina han participado Corfinsura, PricewaterhouseCoopers, Parra Rodríguez&Cavelier y Fundación Diego y Lía. En poco tiempo se identificaron 45 mejoras puntuales en diferentes campos y a la fecha el 95 por ciento de las recomendaciones de ‘Compartamos con Colombia’ se han implantado. Ahora se está trabajando en la consecución de recursos para ampliar los niveles de cobertura.

‘Compartamos con Colombia’ está organizando también una red de universidades, en las que dictarán cursos de responsabilidad social y empresarial. Comenzaron en Los Andes con un concurso de planes de negocio para diferentes fundaciones. El compromiso de estos ejecutivos va más allá de cualquier cantidad de plata. El verdadero valor está en darle a la gente la oportunidad de salir adelante por sí misma con proyectos viables. Una prueba más de que Gallo no se equivoca cuando dice: “La generosidad no está en dar lo que sobra sino lo que a uno le falta”.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.