Martes, 21 de febrero de 2017

| 2003/08/11 00:00

Made in Colombia

Aunque Colombia realiza 50 por ciento de la confección que se produce en la Región Andina el país debe tomar decisiones urgentes para que el sector dé el gran salto y consolide su posición exportadora.

Made in Colombia

Muchos colombianos esperan todo el año sus vacaciones para viajar a Estados Unidos e ir de compras a los famosos outlet, en los que se consiguen grandes marcas a buenos precios. Allí adquieren camisas, camisetas, jeans y otras prendas para renovar buena parte de su armario, pero cuando regresan a casa y miran con detenimiento las instrucciones de lavado se encuentran con que algunas tienen el sello 'Made in Colombia'.

Aunque parte de esta producción no se vende en el país esta es una muestra de la forma como Colombia se ha ido consolidando como un proveedor de confecciones del famoso 'paquete completo', una modalidad de producción generalizada en el mundo en que una gran marca o dueño de cadenas de tiendas o distribuidores envía el diseño o las prendas de su próxima colección a un proveedor de confianza y éste se encarga de obtener todos los materiales y de confeccionar miles de modelos iguales a la original.

La maquila y el paquete completo nacieron con la globalización y su razón de ser es buscar el mejor proveedor, con la mejor calidad y al menor precio en cualquier parte del mundo. Los países desarrollados no son los más indicados para fabricar productos en serie por un hecho económico irrefutable: el alto costo laboral. Mientras en Alemania el sueldo de un operario en una fábrica es de 32 dólares y en Estados Unidos de 16, el promedio de los latinoamericanos más afortunados es de un dólar.

Tras una larga tradicion textilera y de ingresar a las grandes ligas con la maquila, ahora, con la entrada en vigencia del Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpa) Colombia se encuentra en un momento decisivo: o consolida rápidamente su posición como maquilador y productor de paquete completo y en menor escala de exportador de marcas propias, especialmente a Estados Unidos, o se resigna a quedarse con el mercado actual a merced de otros países que se la han jugado a fondo en este negocio.

Los beneficios del Atpa cobijan las confecciones producidas en Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia que se produzcan con telas de la región o de Estados Unidos. Según cifras del Ministerio de Comercio, Inexmoda y Andi, nuestro país podría pasar de los 320 millones de dólares que exportó en 2002 a 1.200 millones en 2006. Lo importante es que por cada 100 millones de dólares se pueden generar unos 22.000 empleos directos y el crecimiento puede ser mayor pues la ley permite a la región vender cerca de 3.000 millones de dólares sin aranceles, de los cuales Colombia puede quedarse con la mitad.

El mercado mundial de esta industria es de 60.000 millones de dólares y la mayor parte de ese dinero se va para las fábricas de Asia, México, Centroamérica y el Caribe. La Región Andina recibe 2 por ciento y Colombia 1 por ciento.

Llegar a unas exportaciones de 1.200 millones de dólares, como lo presupuesta el sector, requiere tiempo y mucho dinero. Este año el sector invertirá 100 millones de dólares, pero se necesitan más recursos de fácil acceso y pago, y capacitación. Lo importante de aprovechar estas ventajas es que, como vencen en 2006, el Atpa plantea la extraordinaria posibilidad de adquirir una posición sólida en el mercado de las confecciones en Estados Unidos antes de que llegue la competencia mayor de Centroamérica y se logre un acuerdo con el Alca.

Por ahora, gracias en buena medida a las ventajas arancelarias, el sector textil-confección ha sufrido una dinámica más interesante. En los primeros meses del año las exportaciones a ese país han crecido más de 50 por ciento y, según la Andi, se espera cerrar el año con envíos por 450 millones de dólares, 130 ó 150 más que el año pasado.

En Colombiamoda también participan empresas que están produciento prendas para grandes marcas, como Levi's, Tommy Hilfiger, Perry Ellis, Polo, Keneth Cole, Diesel o Donna Karan, o a cadenas como JCPenney o están a punto de cerrar negocios con Gap o Victoria's Secret, una ventaja que vuelve aún más competitiva la industria nacional. A pesar de esto aún es muy pequeña y se requieren decisiones claras por parte del gobierno para consolidar este renglón.

"Lo ideal es concentrarse en el mercado de Estados Unidos, que es el más importante y definitivo para el crecimiento de las exportaciones", asegura María Luisa Mejía, gerente general de Indulana, una de las compañías que hace paquete completo.



Buen camino, pero.

Sin embargo el negocio del paquete completo es un éxito cuando se cumplen tres condiciones básicas: mano de obra de bajo costo y de calidad, transporte rápido y telas de buena calidad.

Colombia tiene grandes ventajas en todos los puntos. Por un lado, produce telas de muy buena calidad, pero debido al volumen de los pedidos y a la capacidad instalada la producción nacional no alcanza a suplir la demanda. Para cumplir con el mercado interno, que está despertando, y con los crecientes contratos, dice Carlos Eduardo Botero, director ejecutivo de la Cámara textil-confecciones de la Andi, los empresarios tienen que importar las telas y la materia prima pero pagando un arancel. Esto, de entrada, les está quitando competencia a los empresarios del país y está desincentivando la inversión, pues mientras los competidores de Colombia, como los países Centroamericanos, usan algodones y fibras a precios internacionales y tienen trámites aduaneros más expeditos, el gobierno no ha querido ayudar en esta parte.

Se sabe que en el momento hay posibilidades enormes de que hilanderías y textileras extranjeras creen plantas en el país o inviertan en las ya existentes, pero mientras no se flexibilicen estas condiciones será difícil atraerlas.

La demoras aduaneras, por ahora, no presentan mayores dificultades. Gracias a la tradición textilera se ha creado una verdadera cadena de insumos relacionados, lo que evita que las marcas tengan que enviar sus propios trims (hilos, entretelas, sedas botones, etc.), pues cada vez existen más proveedores dedicados a suministrar estas piezas. Además Colombia cuenta con una gran ventaja adicional: los lift times, o tiempos de entrega, son de 72 horas en barco o tres en avión, menores que los de muchos otros países maquiladores, y al contar con dos océanos tiene acceso a ambas costas de Estados Unidos.

Medellín, para citar el ejemplo más representativo del país, tiene una industria textil importante y lleva años desarrollando nuevas tecnologías para optimizar la producción, además de que tiene la infraestructura y el capital humano para cumplir con las exigencias. Anteriormente sólo se hacía maquila, un punto más primitivo en el mismo proceso, cuando se recibían las piezas cortadas y listas para que bajo una estricta supervisión fueran ensambladas.

Hoy los extranjeros buscan un lugar en el que se puedan desarrollar todas las fases de una prenda con la certeza de que el resultado final será apreciado en los más exigentes mercados del mundo. De ahí la necesidad apremiante de que el país se ponga a tono con sus más cercanos competidores, que pueden estar en cualquier parte del planeta.



Las reglas del juego

Una parte importante de la consolidación de la industria nacional como un proveedor confiable es Colombiamoda, que ha abierto un canal permanente para las misiones constantes, el mercadeo face to face (cara a cara), el lobbying y los viajes que permiten abrir mercados y cerrar negocios.

Conseguir ser competitivos no sólo requiere solucionar los problemas de producción y de logística. Para un confeccionista no es fácil lograr la calidad de exportacion ya que se deben hacer grandes inversiones, presentar aproximadamente 100 diseños por viaje, nuevas mezclas de materiales y cumplir con el pedido de antemano, ya que generalmente los clientes hacen preventa. Además la producción final es usualmente supervisada por un técnico y un 'patronista' delegado por la multinacional.

Precisamente, para desarrollar la producción, las empresas dedicadas a este negocio tienen que cumplir con las condiciones exigidas por la Worldwide Responsible Apparel Production Wrap (Certificación de producción de confección responsable), una organización que vigila las condiciones de los trabajadores, pues cualquier escándalo de maltrato acabaría con el nombre de una multinacional, en muchos sentidos su principal activo. Cualquier indicio de malas condiciones laborales puede salpicar la marca y las ONG supervisan constantemente que se cumplan las reglas básicas: que no haya trabajo forzado, ni acoso ni discriminación y que se respeten las garantías de seguridad social.

Es un hecho que mientras exista la necesidad de vestirse las empresas que fabrican ropa estarán buscando la mejor alternativa en costos, calidad y transporte. El futuro de esta industria en Colombia dependerá de la habilidad para adaptarse a los cambios propios de la globalización, y en ese sentido Colombiamoda desempeña un papel muy importante, pues brinda la posibilidad de reunir los diferentes elementos del negocio en el mismo lugar y en el mismo momento.

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