Sábado, 21 de enero de 2017

| 1995/05/22 00:00

MADURO EL NEGOCIO

El Acuerdo Marco del banano con la Unión Europea cambia las perspectivas del sector.

MADURO EL NEGOCIO

LO NORMAL PARA los bananeros el año pasado era llorar por las restricciones que impuso la Unión Europea. La crisis adquirió tales dimensiones que Banacol debió acudir al concordato para curarse de sus problemas financieros. Pero en medio de todo lo malo, Unibán se encontró con un milagro que era como para hacer una fiesta: firmó un joint venture o contrato de riesgo compartido con su cliente holandés Velleman & Tass, lo que le permitió gozar de los beneficios del mercado europeo y compensar en parte las pérdidas de 1993.
Esa fue una de las estrategias que utilizó la compañía para salir con la cabeza en alto de los problemas. Las otras fueron modificar la estructura financiera, cambiando la deuda en pesos por deuda en dólares, lo que significó ingresos adicionales por 15.000 millones de pesos. Una porción importante de esa salida buscaba también cambiar la relación de deuda de corto plazo, que en 1991 significaba el 100 por ciento del total, y el año pasado llegó a ser el 24 por ciento. Pero aparte de eso, la comercializadora decidió reducir costos operacionales y de fletes. Así, pasó de perder 5.880 millones de pesos a ganar 125,5 millones de pesos en 1994.
Lo que más influyó en los resultados fue el joint venture, pues así consiguió mejores precios e incrementó sus ingresos operacionales en 8,0 por ciento.
Ahora, la empresa tiene importantes planes para el futuro, dentro de los cuales está vender banano en el mercado interno, de buena calidad, pues se trata de un negocio prácticamente inexistente. Todo comenzará en Bogotá y Medellín, a través de las más grandes cadenas de supermercados, con unas 5.000 cajas al mes, que es el 1,6 por ciento de lo que vende la empresa en el mundo. Adicionalmente, existe la idea de comercializar otras frutas, como kiwi, manzana, pera, durazno y ciruelas. "Nuestro objetivo es llegar a las grandes cadenas con toda una canasta de frutas, de manera que nos convirtamos en proveedores importantes", dijo el presidente de Unibán, Juan Felipe Gaviria.
Todos los planes buscan encontrarle salidas a los años de crisis. Al fin y al cabo, la revaluación, las condiciones de inseguridad en Urabá y las presiones de algunos intermediarios financieros que no aceptaron los bienes ubicados en esa zona como garantía, eran el caldo de cultivo preciso para las dificultades. Eso, por hablar solamente de los obstáculos en el mercado interno, pues si a eso se unen los problemas con Europa y después con Estados Unidos, se observa cómo era de grave el panorama para las empresas bananeras.
Sin embargo, las cosas parecen al fin cambiar de curso para toda la industria. En primer lugar porque al fin se suscribió el acuerdo marco del banano con la Unión Europea, que le otorga a Costa Rica, Colombia, Nicaragua y Venezuela la denominada cuota país. Así, los productores recibirán entre 2,5 y 2,6 dólares adicionales de renta mínima por caja exportada. Pero eso no es todo. Otro gran beneficio será la devaluación del peso, que ya va en 5,6 por ciento mientras que la de todo el año pasado fue de apenas del 3,4 por ciento.
Lo importante ahora será, por un lado, conservar los buenos clientes europeos, y además conquistar nuevos compradores norteamericanos, pues Unibán tiene ahora el 9,0 por ciento de un mercado de inmenso potencial, en tanto que Dole posee el 30 por ciento; Chiquita el 26 y Delmonte el 18. Comerse un poco más de ese jugoso racimo no es tarea fácil, pero poco a poco se puede ir logrando a punta del buen sabor del banano.

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