Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1989/12/11 00:00

MANIZALES

MANIZALES

AY MANIZALES DE ENSUEÑO
Manizales, parecería curioso, no quiere convertirse nunca en ciudad grande. Con 350 mil habitantes, la capital del departamento de Caldas se ha preocupado más por el desarrollo de la industria y por conservar muy en alto su tradicional condición de ciudad culta que por incrementar desmedidamente su población o henchir sin control su casco urbano.
Por eso mismo, Manizales conserva casi intactos muchos de los encantos de las ciudades "de antes". Y el mayor de estos, a la luz de hoy, es el de la seguridad. Sin embargo, los manizaleños tienen las puertas abiertas para todo el que quiera llegar hastá allá, con intenciones de pasar una temporada de vacaciones o incluso con el propósito de quedarse.
Para los segundos, el simple hecho de saber que se encuentran en el centro del eje cafetero los puede ilustrar acerca de las grandes posibilidades de surgir, en un centro urbano ubicado estratégicamente en el corazón del gran triángulo nacional que podría formarse si se unieran sobre el plano los puntos representativos de Bogotá, Cali y Medellín.
Y para los primeros, los que viajan hasta la ciudad de las colinas en busca de diversión y descanso, el panorama resulta decididamente atractivo. Antes de desempacar las maletas la topografía de Manizales será el primer punto para recrearse. Avenidas que se mueven, como serpientes, sobre las cimas de la Cordillera Central , calles que bajan y descubren, al fondo, un trozo de cielo o un cultivo de café; casas antiguas a las que se entra por el cuarto o quinto nivel, y construcciones modernas que se mezclan sin temor con reliquias arquitectónicas de principios de siglo constituyen las primeras impresiones de un visitante que querrá regresar muchas veces a la mágica capital de Caldas.
Pero en Manizales, lejos de la indiferencia de las playas multitudinarias, el turismo hay que medirlo al calor de sus habitantes.Son ellos, finalmente, los que le dan vida a los diversos planes, a una noche de tangos,a una jornada artística, a un paseo a las fincas cafeteras, a unos aguardientes en Chipre o a una tarde deportiva en alguno de sus clubes.
Esa amabilidad para con el turista, ese empeño en cada detalle y ese gran amor por dar a conocer sus encantos, han sido, precisamente, factores determinantes en el éxito de eventos tan destacados como el Festival Internacional de Teatro y la Feria de Manizales.
El festival, que se acerca a la decimosegunda versión, se ha encargado de imprimirle a la ciudad y a Colombia una honrosa calificación a nivel internacional en materia de cultura. Grupos de las más variadas nacionalidades se reúnen cada año en Manizales para representar toda suerte de espectáculos escénicos: desde las silenciosas obras del mimo callejero que divierte a manizaleños y turistas de todo el mundo en pleno Parque Caldas hasta sofisticados montajes de luces y efectos especiales con la última tecnología que se ofrecen, con bombos y platillos, en el tradicional Teatro Fundadores.
La Feria de Manizales, por su parte, constituye, sin duda, la fiesta más representativa de esta pujante ciudad, y hay expertos de la tauromaquia que se atreven a afirmar que es, al mismo tiempo,el certamen taurino con más alto nivel en el continente americano. De cualquier forma, esta feria de comienzos de año es no sólo la mejor oportunidad para que los manizaleños que viven fuera de su terruño se reúnan con sus paisanos al ritmo de verónicas y pasodobles, sino que además se trata de una semana de diversión para todo el país. Con el marco de la feria se realiza cada año el Reinado Internacional del Café, el cual asegura una imagen positiva del país frente a observadores internacionales que siguen con interés el desarrollo del certamen.
Dos programas que durante mucho tiempo encabezaron el listado de atractivos de Manizales fueron el paseo a las termales del Ruiz y el propio paseo al nevado. Suspendidos totalmente a raíz de los infortunados sucesos de noviembre de 1985, se sabe que en los últimos meses, aunque tímidamente, los turistas han regresado a la zona. El permanente control de las autoridades garantiza en el nevado la misma paz que se respira en Manizales.
La ciudad de las colinas, amable, tranquila y hermosa, constituye uno de los destinos turísticos de Colombia que cada día cobra más adeptos. Su ubicación, en plena zona cafetera, sus alrededores tan llamativos, la calidez de su gente y su espíritu tan acogedor confirman que Manizales es una ciudad de ensueño, como lo dice la canción.

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