Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/12/03 00:00

María Elena de Crovo

Desde la clandestinidad, la oposición y el gobierno, siempre ha luchado por los derechos de los trabajadores.

María Elena de Crovo

María Elena Jiménez de Crovo ha sido el resultado de una vida entregada a luchar por unos ideales y a defender desde diferentes tribunas las causas populares. Nació en Medellín el 15 de septiembre de 1935 y muy joven contrajo matrimonio con el poeta chileno Andrés Crovo Amón (fallecido en 1972), con quien tuvo seis hijos. Desde los 14 años se vinculó al comité juvenil de la Resistencia Liberal contra la dictadura de Laureano Gómez. Más tarde, en Cúcuta, fue directora del diario El Mural, desde cuyas páginas incitó a combatir la dictadura de Rojas, motivo por el cual el periódico fue clausurado, y su directora encarcelada por instrucciones del Ministro de Gobierno, Lucio Pabón Núñez, bajo el cargo de "agente del comunismo internacional". Desde la clandestinidad formó parte del Frente Civil, y en los inicios del Frente Nacional se desempeñó como directora del Movimiento de Acción Liberal Popular y fue cofundadora del Movimiento de Recuperación Liberal que más tarde se denominó Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), del cual fue secretaria general e integrante de su Dirección Nacional. Se distinguió como legisladora por su beligerante verbo que retumbó en el Concejo Municipal de Cúcuta, la Cámara de Representantes y el Senado de la República. Es famoso su debate contra las mafias de esmeralderos cuando en su efusiva intervención sacó un látigo con el cual azotó la tribuna para indicar que estaba presta a defenderse de las amenazas. En 1974, Alfonso López Michelsen la designó ministra de Trabajo y Seguridad Social, cargo que desempeñó por dos años y cuatro meses. Con ella la clase trabajadora logró varias e importantes conquistas que aún tienen vigencia, como el reajuste y el reconocimiento de intereses a las cesantías; reajuste anual del salario mínimo y de las pensiones; creación del subsidio a los trabajadores del campo; instauración del Servicio Nacional de Empleo a cargo del Sena; participación de los trabajadores en la administración de las empresas de seguridad social, y avanzó a fondo en la reforma del Instituto Colombiano del Seguro Social (Icss) para ampliar el cubrimiento del servicio médico del trabajador a su familia, y tratar de acabar con la diferencia entre la asistencia pública para pobres y la seguridad social para asalariados. Estas reformas provocaron una larga huelga de los servicios de salud. Alfonso López Michelsen dijo de la gestión de María Elena de Crovo: "Como nunca, los trabajadores de Colombia contaron con la presencia al frente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de una mujer que si algún merecimiento tenía, era precisamente el de haber luchado a favor de los desvalidos y en contra de los privilegios. Factores de incomprensión y malentendidos vinieron a frustrar lo que habría podido ser una época dorada y espectacular para la consolidación y el avance de las luchas laborales". Al término de su gestión ministerial fue cónsul general en Londres y, posteriormente, embajadora en México, pero nunca se ha desvinculado de la lucha política. Actualmente es presidenta del Instituto del Pensamiento Liberal. Una de las mayores frustraciones que aún la mantienen en la palestra política es "el desmantelamiento de las numerosas conquistas sociales establecidas por el gobierno de Alfonso López Michelsen". En la hora presente de Colombia son contadas las personas que han hecho de la justicia social su causa y su vida; María Elena de Crovo es una de ellas. Con los años se podría olvidar a la María Elena de Crovo parlamentaria, a la aguerrida y rebelde liberal, pero perdurará un título suficiente para ganar un puesto en la memoria de la Nación colombiana: haber creado, como mujer luchadora, una escuela de socialismo patriótico. *Economista MBA, escritor y vicepresidente del Consejo de Historia Naval de Colombia

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