Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1986/09/08 00:00

MARTE A LA VISTA

MARTE A LA VISTA

Científicos soviéticos y norteamericanos preparan el primer viaje tripulado a Marte para dentro de 34 años. Después de la catástrofe del Challenger son muchas las páginas que se han escrito sobre los problemas que afrontan en la actualidad los Estados Unidos en el campo de su carrera espacial. Se ha dicho que se perdieron dos años, que son muchos los aspectos sobre los cuales hay que volver a empezar de cero y que de ahora en adelante todos los documentos de la NASA deberán tener el carácter de libro abierto para la prensa y la opinión pública.
En medio de este negro período, el único optimista parece ser el presidente Ronald Reagan, quien acaba de anunciar hace pocos días que todo está ya listo para comenzar a recorrer el camino a Marte. Sin embargo, eso de que "todo está ya listo" es apenas una expresión. Pues según los científicos norteamericanos, faltan 34 años para lograr este histórico objetivo.
Como es bien sabido, si los norteamericanos pueden reclamar el liderazgo en la conquista de la luna, desde hace ya 17 años, los soviéticos pueden hacer lo mismo con respecto a los planetas, desde cuando enviaron una sonda a la superficie del planeta Venus. En el caso de Marte, todo indica que la carrera se correrá en equipo. Y que aparte de soviéticos y norteamericanos, los europeos también serán invitados a participar.
La duración de la expedición ya está calculada: se necesitarán tres años por lo menos, ya que el solo viaje ida y regreso, sin contar con la estadía, dura más de 33 meses. Si todo se desarrolla normalmente, hacia el 2022 se establecerán sobre el planeta rojo colonias permanentes de terrícolas que vivirán de manera semiautónoma, o sea, produciendo una parte de su alimento. (Ver SEMANA número 222, sección Ciencia). ¿Y todo esto para qué? Los objetivos son muchos, y el principal entre ellos es el montaje de pequeñas ciudades capaces de fabricar materiales y exportarlos hacia la Tierra.
El trabajo conjunto de americanos y soviéticos no es ninguna novedad. Desde el encuentro de las naves Apolo Y Soyuz en el espacio, científicos de las dos naciones han sostenido permanentes encuentros que no se han suspendido ni siquiera en los momentos políticos más tensos de las relaciones de Washington y Moscú. Y mientras Reagan y Gorbachev discuten sobre la "Guerra de las Galaxias", los científicos, en un tono menos belicista, hablan sobre los objetivos concretos del viaje a Marte.
La discusión entre ellos se ha centrado en si la primera misión tripulada debe lanzarse directamente hacia el planeta, que es lo que piensan los norteamericanos, o si debe haber una escala intermedia, en Phobos, el extraño minisatélite magullado de sólo 24 kilómetros de diámetro que gira en una órbita alrededor de Marte, a 6 mil kilómetros de distancia, que es lo que quieren los soviéticos.
Para esto último los científicos soviéticos están cargados de razones. Y cuentan con la ventaja de saber más. Dentro de dos años, lanzarán desde su base de Baikonur, un cohete cuya sonda pasará a sólo 25 metros de Phobos, antes de ir a fotografiar Marte. Será uno más de los pasos para la misión no tripulada francosoviética que saldrá hacia Marte en 1994 y que permitirá ir seleccionando los posibles sitios de aterrizaje de los viajes tripulados.
Esta ventaja soviética es la que ha puesto a Reagan en estado de alerta, quien a pocos días del desastre del Challenger, logró que la comisión de planes a largo plazo de la NASA propusiera colonizar la Luna en el 2010 y enviar un hombre a Marte en el 2017.
Aparte del reto científico está el económico. Según los primeros cálculos, el costo del viaje tripulado a Marte será de más de 7 billones de pesos, unas once veces el actual presupuesto nacional colombiano. Y es un cálculo prudente, si se tiene en cuenta que el programa Apolo, costó hace 15 años casi el doble.
Teniendo en cuenta estos dos aspectos del reto, el científico y el económico, queda claro que todo será más fácil si las dos potencias se deciden a cooperar. Y mientras este sueño se convierte en realidad, los terrícolas de hoy se pueden conformar con una de las mejores apariciones de Marte en los últimos 15 años. En efecto, 1986 es el año del planeta Marte. En las próximas semanas aparecerá en nuestro cielo un pequeño disco rojo que podrá verse con el telescopio más elemental.
LAS PREGUNTAS
Desde cuando en 1976, la sonda norteamericana Viking se posó sobre Marte y envió a la Tierra cientos de informes sobre el planeta rojo, mucho se ha aprendido sobre él. Pero también, muchas incógnitas han surgido entre los científicos. Estas son las más importantes:
· Hay hielo en los polos de Marte, según se ha podido comprobar. Pero, ¿a dónde fue a parar el agua que, en cantidades enormes, cubrió y recorrió vastas zonas del planeta en otros tiempos? ¿Se encuentra acumulada en lo más profundo o ha formado úna mezcla semilíquida en algunas zonas?
· Se sabe que existen numerosos volcanes en Marte, y algunos de ellos se elevan hasta 30 mil metros de altura. ¿Permanecen activos?
· ¿Cómo nació el Valle Marineris, un gigantesco cañón de 5 mil kilómetros de largo, 120 de ancho y hasta 7 de profundo?
· ¿Existe algún oasis donde pudo alguna vez desarrollarse vida en Marte? A pesar de los informes del Viking, ¿no quedarán algunos fósiles de una vida primitiva que habría abortado debido a un medio ambiente cada vez más hostil?

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