Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/04/28 00:00

Más allá del 'boom'

Detrás del auge de la construcción está la recuperación de las compañías cementeras, las siderúrgicas y las fabricantes de cerámica.

Muy lejos todavia de los niveles alcanzados durante los años del boom, la construcción en el país avanza por el camino de la recuperación. Los constructores son optimistas al ver las cifras de nuevas licencias y áreas de obras iniciadas -en 2002 las primeras aumentaron 9 por ciento y las segundas 15 por ciento-. Las industrias relacionadas, como la cementera o la de cerámicas, comienzan ya a sentir la reactivación en sus despachos.

El año pasado el consumo de cemento en el país aumentó 2,5 por ciento, hasta alcanzar un volumen de 5,1 millones de toneladas. Esto equivale a 62 por ciento de lo que se vendía en 1995. Según Juan Manuel Ruiseco, presidente del Grupo Argos, el primer productor de cemento en el país, lo importante es que la tendencia cambió. Después de varios años de crisis, resultado de la caída en el ingreso de los colombianos, el desempleo y la incertidumbre sobre el sistema de financiación de vivienda, el sector de la construcción comenzó a despegar.

Según Camilo Silva, vicepresidente técnico de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) la depresión que enfrentaron los constructores entre 1998 y finales de 2001se explica en buena medida por un hecho demográfico. Las familias, empobrecidas por la crisis económica y el desempleo, comenzaron a albergar cada vez más parientes en sus viviendas. "Se juntaron, dice Silva, y dejaron de demandar 65.000 viviendas nuevas de las 120.000 que tradicionalmente se requieren en el país cada año".

Pero el panorama ya comenzó a cambiar gracias a las políticas de subsidios para vivienda de interés social y los nuevos incentivos tributarios para la compra de casas y apartamentos de estrato más alto, entre otras cosas. Estos cambios y la tímida recuperación que ha tenido la actividad económica lograron voltear las cifras. El año pasado la edificación creció 11 por ciento. A enero de 2003 se habían vendido 22.270 viviendas nuevas, la mayoría de menos de 62 millones de pesos, lo que representa un aumento de 44 por ciento con relación a enero de 2002. Al final del año pasado, incluso, comenzaron a repuntar las ventas de viviendas de estratos medios y altos.

Las obras públicas, en cambio, no han despegado. Las cifras de obras de ingeniería para construir carreteras, puentes o tuberías bajaron 3,7 por ciento en 2002. Aunque el gobierno tiene planeado construir 5.000 kilómetros de vías secundarias y está en la lista la construcción del túnel de La Línea, que facilitaría el camino de Bogotá hacia Buenaventura, para los empresarios del sector el financiamiento de estas obras parece no estar muy claro. "Si uno mira la situación general del país se da cuenta de que no hay muchas posibilidades de invertir en obras públicas", dice Camilo Silva.

Aunque no suele haber constructoras entre las 100 empresas que más venden en el país, el mejor comportamiento de la construcción se tradujo en aumentos en las ventas de las industrias relacionadas. Cementos del Caribe, por ejemplo, vendió 9 por ciento más en 2002, alcanzando un nivel de ingresos de 181.000 millones de pesos, y Cementos del Valle creció, en ventas, 7 por ciento. Los aumentos no fueron mayores porque el auge de la vivienda se vio opacado por la caída de las obras públicas. Por eso las cementeras aún están lejos de utilizar toda su capacidad instalada.

Otras empresas se beneficiaron de la construcción de vivienda pero no se afectaron por el bajonazo en las grandes obras de ingeniería. Es el caso de Colcerámica, que registró un aumento en sus ingresos operacionales de 25 por ciento. De otro lado, las siderúrgicas presentaron mejoras en sus resultados operativos. El Grupo Siderúrgico Diaco, el primer productor de acero del país con cerca de 55 por ciento del mercado, pasó de tener pérdidas operativas por más de 2.000 millones de pesos a tener ganancias por 12.000 millones. Diaco ha surgido de la fusión de varias siderúrgicas tradicionales del país, como Simesa, y las siderúrgicas de Boyacá y del Caribe. El proceso de 'limpieza contable' de activos improductivos y la indemnización de trabajadores, producto de la fusión, hizo que Diaco registrara pérdidas totales por 94.000 millones de pesos. Acerías Paz del Río, de otra parte, tuvo un crecimiento en sus ingresos operacionales de 26 por ciento, con todo y la caída a la mitad de sus exportaciones. Su situación financiera, no obstante, sigue bastante enredada.

El repunte de la construcción se ha reflejado también en las cifras de la banca. El año pasado los colombianos obtuvieron créditos para vivienda por cerca de 580.000 millones de pesos, cifra de todas formas muy inferior a los 2,8 billones que pedían prestados en épocas mejores. El uso de microcréditos y cuentas de ahorro programado ha venido en aumento. Sin embargo el valor total de la cartera de vivienda de los establecimientos de crédito sigue cayendo -a diciembre de 2002 ascendía a 12,2 billones de pesos, 7 por ciento menos que en 2001-.

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