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| 4/13/2013 12:00:00 AM

Más que un lujo

Cada día se comprueba más la necesidad de adquirir un vehículo tanto para el trabajo como para la familia. Pero, ¿comprar carro es una buena inversión?

En febrero pasado se vendieron en el país 22.888 vehículos, con lo que en los dos primeros meses del año se contabilizan 42.882 autos nuevos, según informa Econometría S.A., administrador del Comité de la Industria Automotriz Colombiana. Para el mes de marzo, esta firma espera un mercado similar al de febrero en razón a que la celebración de la Semana Santa incide negativamente en la actividad comercial de los carros nuevos. A partir de abril se estima que el mercado retornará a niveles superiores a las 24.000 unidades, con lo que el cierre esperado para 2013 es cercano a las 300.000 unidades.

“El comportamiento observado en el mercado durante los últimos meses coloca a 2013 como el tercer año en ventas en la historia del país, superando ampliamente las ventas de 2010 y los años que lo antecedieron, y mostrando niveles un poco inferiores a los de 2011”, dice Juan Manuel García Díaz, director ejecutivo del Comité Automotor. Estas cifras, además, indican que cada día los colombianos sienten más la necesidad de adquirir un vehículo tanto para el trabajo como para la familia, y que en Colombia el sector se muestra vigoroso a pesar de la desaceleración en ventas de los últimos dos años.

Aunque hasta finales del siglo pasado un vehículo era un bien que se valorizaba después de su compra –y hoy se deprecia apenas sale del concesionario–,  sigue siendo un buen negocio por otros aspectos diferentes a los económicos, según indican expertos en el sector. 

“Un carro es una inversión proporcional a la necesidad con que se obtiene. Permite ahorrar tiempo al recorrer distancias, mejorar la calidad de vida del usuario al ganar tiempo para actividades sociales o familiares, tener más facilidades de desplazamiento, acceder a más oportunidades de negocios y laborales y, por supuesto, mayor comodidad. Incluso permite viajar de manera inesperada si es necesario”, señala Juan Carlos López, gerente nacional de Mercadeo y Servicio al Cliente de Dinissan.

La actual coyuntura, en la que todavía se aprecian bajas tasas de interés en créditos y competitivo cambio del dólar, favorece esta inversión. “Este es un momento propicio para adquirir un vehículo cero kilómetros, pues el esfuerzo que se está haciendo para la firma de los diferentes tratados de libre comercio, en el sector automotor, beneficia al cliente final, quien indiscutiblemente encontrará más por menos”, afirma Bernardo Castro Mateus, gerente de Mercadeo y Publicidad de Colitalia Autos. 

Esta marca, como muchas de las importadas, se encuentra en un escenario favorable, pues con Brasil –que es de donde importa la mayoría de su portafolio– Colombia adelanta un proceso de desgravamen que incide en los precios y permite tener un mejor posicionamiento en el mercado. “El icónico Fiat 500 que se comercializa en el mercado colombiano es importado de México, donde los vehículos vienen con cero arancel,“ señala el directivo. “En el caso de Alfa Romeo, aplaudimos que se firmara el TLC con la Unión Europea, pues todo el portafolio de la marca es importado directamente desde Italia”.

Créditos

Las atractivas tasas de financiación son otro motivo más para estimular la demanda de vehículos. “La compra de un carro cumple un doble propósito. El primero es satisfacer las necesidades básicas de movilidad. En segundo lugar, encontramos en la compra de un vehículo financiado un instrumento para capitalizar recursos disponibles con el paso del tiempo”, asegura Andrés Aguirre, gerente general de SKBergé, distribuidor de las marcas Chrysler, Mopar, Jeep, RAM y Dodge, y desde hace dos semanas también de autos Volvo.

La industria también enfoca sus objetivos en proteger la inversión hecha en un auto. “Para ello vale la pena tener en cuenta el prestigio y respaldo de la marca del vehículo, y en particular en servicio y repuestos para cuidar el valor de dicha inversión en el tiempo”, advierte Alfredo Guerra, director ejecutivo de la marca Toyota. 

Otro de los propósitos que se ha impuesto el sector es lograr que las personas piensen más allá del precio. “No siempre lo más barato es lo mejor ni lo más seguro. Considero que el comprador debe seguir desarrollando su interés por adquirir vehículos que satisfagan sus necesidades de movilidad, pero que al mismo tiempo le brinden elementos importantes de seguridad activa y pasiva, con buenos niveles de equipamiento y espacios interiores generosos para él y toda su familia”, concluye Andrés Aguirre, de SKBergé. 
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