Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/09/29 00:00

¡Más técnicos y tecnólogos!

Los bachilleres siguen prefiriendo el título profesional a realizar una carrera técnica o tecnológica. Sin embargo el sector productivo necesita más mano de obra práctica y especializada.

Especializacion, máster y Ph.D es el camino que la mayoría de jóvenes aspira a seguir. Y aunque no todos tienen los recursos económicos para lograr ser doctor siempre anhelan estar lo más cerca posible a esa categoría.

Cada vez se habla más de la necesidad de un alto grado de educación pues se cree que así será posible ocupar una posición competitiva en el mercado laboral. Es por esto que los bachilleres se inclinan por una carrera profesional y dejan inmediatamente de lado las carreras técnicas y tecnológicas.

Las cifras muestran esta evidente preferencia: 81 por ciento de los estudiantes de pregrado que acceden a la educación superior toman una carrera profesional, 13 por ciento una tecnológica y 6 por ciento una técnica.

Sin embargo esta tendencia no se adapta a la realidad del sector productivo del país. Colombia no necesita tantos profesionales con aspiraciones a ser doctores sino más técnicos y tecnólogos que ocupen la alta demanda laboral de este tipo. "La situación es infortunada para el grado de desarrollo del país. Lo ideal para las empresas sería que estas cifras se invirtieran", dice el viceministro de Educación, Javier Botero.

Carlos Angulo, rector de la Universidad de los Andes, reconoce que es fundamental para el país, así como ha sido para el desarrollo europeo y norteamericano, el papel de los técnicos y tecnólogos. Así como Colombia los necesita cada vez más, también se requiere darles credibilidad y jerarquía a las personas que se gradúan en estas áreas. Si bien esta universidad no está pensando en abrir estos programas sí está ayudando a varias instituciones a fortalecer su trabajo formativo.

Las empresas necesitan un gran número de personas que tengan conocimientos prácticos y un alto nivel de especialización -técnicos y tecnólogos- y sólo algunas que manejen una base teórica amplia y general -profesionales-. Así, mientras los puestos para éstos están cada vez más saturados, debido a la desproporción entre los graduados y el mercado laboral disponible, la demanda crece cada día más para los técnicos y tecnólogos. Según el viceministro es mayor la probabilidad de encontrar trabajo para un técnico electrónico recién graduado que para un ingeniero electrónico en la misma situación.

Pero quienes se gradúan en estas carreras, que duran entre dos y tres años, no son suficientes para ocupar la gran cantidad de trabajos disponibles. Es así como la mayoría de profesionales, al no tener la oportunidad de acceder a un cargo gerencial, terminan ocupando su lugar.

"En el país se está educando a la gran mayoría para llegar a ser dirigentes cuando esta es una minoría estadística. Lo que se debería promover en los bachilleres es que, al momento de decidir su futuro, piensen en las realidades laborales", dice Darío Montoya Mejía, director general del Sena.

Tal como lo ha advertido la ministra de Educación, Cecilia María Vélez, el país requiere un sistema que forme a las personas por competencias básicas. Por eso el director del Sena cree que las áreas en las que hay gran desarrollo y en las que el país va a necesitar un buen número de técnicos y tecnólogos son las de nuevas tecnologías en telecomunicaciones, informática y sistemas; el manejo de nuevos materiales y de procesos logísticos; las áreas de alimentos que le den valor agregado a la producción agrícola, agropecuaria y agroindustrial, como las redes de lácteos o cárnicos, y, por último, la industria turística.

El estudiante también gana

La ventaja más visible hasta el momento para quien elija seguir una carrera técnica o tecnológica es el nicho laboral seguro con el que probablemente se va a encontrar. Pero hay otros factores que pesan al momento de tomar la decisión.

Mientras una carrera universitaria toma entre ocho y 10 semestres, realizar una carrera de este tipo no lleva más de seis, y con el tiempo tienen la posibilidad de completar sus estudios y adquirir la profesionalización. Así, es posible ingresar a trabajar rápidamente y empezar a producir.

En parte por esta misma razón el costo se reduce considerablemente. Pero también el valor de la matrícula varía de una manera radical entre un semestre en una universidad y uno en un centro o institución técnica y tecnológica.

Pero, a pesar de todas estas virtudes, hay que tener claras las limitaciones. La más importante es la posibilidad de ascender en la empresa sólo hasta un punto determinado, pues en teoría la posibilidad de llegar a un cargo directivo es más baja frente a la de un profesional.

Para contrarrestar esta limitación se está impulsando la formación por ciclos. En ésta se trata de coordinar los programas para que una persona que realizó una carrera técnica pueda complementar más tarde su formación con dos años adicionales y obtener el título de tecnólogo. Y, si lo desea o sus expectativas laborales lo requieren, pueda llegar a ser profesional con otros dos años de estudio.

La ventaja más grande de esta formación es la posibilidad de las salidas laborales parciales, pues entre cada uno de los ciclos puede ejercer su oficio. "De esta forma se permite tantear el terreno e ir avanzando de acuerdo con las expectativas de cada persona, a sus intereses y a las capacidades económicas", dice el viceministro de Educación.

Es conveniente ampliar entonces la mirada en el momento de tomar una decisión tan importante. El estudiar una carrera técnica o tecnológica puede ser también la forma que más se acomoda a las necesidades y expectativas de cada persona. Pero ¿por qué siguen siendo preferidas las carreras profesionales?

Los contras

En primer lugar, la oferta académica de las instituciones colombianas responde más a las aspiraciones de ser profesional. Un bachiller recién graduado encuentra en su lista de posibilidades 208 universidades o instituciones universitarias en todo el país, mientras en un pequeño recuadro, que bien podría ocupar un mínimo espacio de cualquier folleto de orientación profesional, encuentra 66 instituciones tecnológicas y 51 técnicas según informes oficiales del Icfes.

Este panorama se agrava cuando el estudiante se encuentra con la situación real: la calidad de la mayoría de estos programas es todavía muy baja. "Hace unos años se tuvo laxitud en el criterio para abrir programas e instituciones educativas. El gobierno se dio cuenta hace poco de eso y ya se están tomando medidas", dice el viceministro.

Aunque la respuesta parece estar llegando un poco tarde, actualmente se encuentran en la elaboración de un diagnóstico. Este servirá posteriormente como base para que una nueva subdirección del Ministerio formule planes de mejoramiento.

Pero, más allá de estas razones, hay otras que quizá pesen más en un estudiante a la hora de escoger su futuro. Aunque la diferencia no debería ser tan marcada es un hecho que los técnicos y tecnólogos tienen una remuneración económica más baja. Que esta situación cambie depende de la transformación que debería sufrir el imaginario que sobre ellos se tiene.

Y es esa imagen, tal vez, el más grande rechazo que un bachiller siente frente a esas diferentes oportunidades. El tener un cartón de técnico o tecnólogo da un bajo posicionamiento social, pero esta idea está cambiando. "Es grave decir que para ser importante hay que ser profesional. Cada vez importa menos el título rimbombante y se vuelven más relevantes las competencias laborales que se tengan", dice Darío Montoya, director del Sena.

Vuelve entonces a quedar en evidencia la necesidad de que los bachilleres amplíen sus horizontes y no se dejen llevar por el fenómeno que el rector del Politécnico Grancolombiano, Pablo Michelsen Niño, muy bien llama doctoritis.

Para esto no sólo faltan acciones inmediatas que mejoren el cubrimiento y la calidad de las carreras técnicas y tecnológicas. Es esencial un programa de pedagogía que haga conscientes a los bachilleres de las necesidades del sector productivo pero, sobre todo, de cómo éstas pueden ser aprovechadas a su favor. Mientras tanto el país seguirá gritando: ¡Por favor, más técnicos y tecnólogos!

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.