Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/12/03 00:00

Meira Delmar

Reconocida como una de las poetisas más importantes de Colombia y América Latina. Sus poemas han sido traducidos al italiano, al francés y al inglés.

Olga Chams Eljach, 'Meira Delmar', es hija de inmigrantes libaneses y una de las más reconocidas poetisas colombianas. El departamento del Atlántico y la ciudad de Barranquilla le han otorgado premios a su labor cívica, docente y poética. En 1989 fue elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua y en 1999, la revista SEMANA incluyó Alba de olvido como uno de los 100 mejores libros colombianos del siglo XX. Sus poemas tempranos aparecieron en la revista Vanidades. Su primer libro Alba de olvido (1942) muestra ya los temas y el estilo que definen su lírica. Desde entonces, ha publicado depurados volúmenes de poesía: Sitio del amor (1944), Verdad del sueño (1946)), Secreta isla (1951), Huésped sin sombra (1971), Reencuentro (1982), Laúd memorioso (1995), Alguien pasa (1998). Su obra completa, Meira Delmar: Poesía y prosa, fue publicada en 2003 por la Universidad del Norte y la Gobernación del Atlántico. El amor y el dolor, sentimientos que marcan profundamente al ser, emergen sublimados en su obra. Su experiencia biográfica es interpretada en términos de amorosa identidad con los ritmos de la vida; la autora lo confirma así: "Mi poesía es mi 'otra' forma de vivir". Con palabras e imágenes trascendentales construye símbolos que revelan procesos interiores: la rosa apunta a la perfección, el mar es purificador y unificador, y el ángel señala las facultades humanas innatas. El vivir construye el tiempo que fluye, pero el recuerdo desvanece los límites de la historia individual, por ello la imagen del amado es una presencia tenue que se confunde con el cosmos. A través del paisaje se capta el paso del tiempo, el ritmo de los días y las noches, la presencia de la lluvia; la naturaleza se personifica y se espiritualiza y comparte el destino del 'yo'. Hay una correspondencia entre el goce sentido al percibir la armonía de la naturaleza y el que se desprende de la toma de conciencia del otro ser; la presencia de los seres amados se adivina en la forma de la rosa, en el calor del sol, en la exuberancia del mar, en el aroma de los jazmines, en el azul del cielo. Estos ambientes poéticos son el escenario de su existencia y quedan ligados en sus versos como huellas de identidad. Para Meira Delmar, el amor y la existencia del amado definen la realidad del ser humano. Este imaginario inscribe su obra en la tradición de la poesía lírica escrita en español pero, igualmente, en la poesía y la filosofía. Sus poemas aparecen en antologías y a menudo son declamados por su autora frente a públicos que los saben de memoria, como ocurre en las jornadas poéticas de Roldadillo, Valle. Su obra ha sido reconocida en el país y en América Latina por críticos y escritores que la han elogiado; numerosos poemas suyos han sido traducidos al italiano, al francés y al inglés. Meira Delmar también ha colaborado por varios años con una columna para El Heraldo. Sus prosas son un testimonio muy elaborado de la vida cultural del Caribe colombiano. *Profesoras del Fichtburg College y Universidad de los Andes.

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